27 °C Tal vez a ciertos cubanos les plazcan más los extremos que el equilibrio. Y por contradictorio que parezca, prefieran lo excesivo sobre lo mesurado; lo trillado más que lo original. Hace poco un lector me escribió proponiendo que para resolver las deficiencias de la agricultura lo más apropiado consistiría en cerrar las fábricas y enviar a los trabajadores al campo. Le respondí en privado con varias preguntas: ¿Qué hicimos en los primeros años de los 1990? ¿Acaso usted y yo no nos vimos en las áreas agrícolas de la provincia de La Habana? ¿Y qué sucedió? ¿Comimos más? ¿Resolvimos las insuficiencias alimentarias? ¿Incrementó la agricultura su eficiencia y su efectividad?
En fin, le dije, las cosas prometieron mejorar cuando una resolución del Buró Político del Partido decidió cooperativizar las tierras estatales. Fue una respuesta de fondo; un querer actualizar —reparen en este verbo— la propiedad agropecuaria. Si no resultó como se previó fue, a mi criterio, por la intromisión burocrática que constriñó la autonomía de las unidades básicas de producción cooperativa. En un aparente espacio de autogestión, los trabajadores asumían las deudas y la quiebra, y las empresas —ya solo entidades metodológicas— continuaron determinando qué hacer y cuándo y cómo hacer.
Actualizar —término empleado por Raúl en su discurso de la última reunión plenaria de la Asamblea Nacional— viene, pues, a sugerir lo que en verdad significa: suprimir lo que ya envejeció, ensanchar espacios, readecuarse a los tiempos, a las urgencias de impedir a tiempo que las aguas de la creatividad sigan estancándose. Y dentro de estas se convierta en un imposible el código organizativo que faculte a los trabajadores experimentar, en carne y espíritu, el hasta ahora no concretado principio de ser «propietarios de los medios de producción».
Desde luego, la actualización debe de significar más. Significa también mantenerse equidistante de los extremos. Y en la agricultura, ello supone anular el tutelaje que todavía entorpece el autónomo, o libre, y ordenado proceder de los propietarios reconocidos por la Ley —sean UBPC o CPA—. Significa, además, impedir que las tierras otorgadas en usufructo a agricultores individuales terminen maniatadas por las acrobacias de un control tan rígido que busque su finalidad en el mismo acto de controlar.
¿Tendré derecho a decir que si el país discurriera por fórmulas envejecidas cuya ineficacia ya hemos probado, estaría actualizando, potenciando, el círculo vicioso? Claro, nada ha de ser absoluto, ni siquiera la opinión de este comentarista. Pero he oído decir: Hace falta mucha paciencia para disolver mediante la persuasión y el reacomodo actualizador de la economía, al aparato mental que juzga la realidad desde algún extremo.
Hace poco, en una asamblea de la UJC los jóvenes fueron llamados a que la exigencia no proscriba la flexibilidad. O lo que es lo mismo de acuerdo con mi interpretación: jóvenes y viejos hemos de ir al medio, hallar el equilibrio para que no ocurra al revés: que la flexibilidad implique invalidar la exigencia y el control. Y el control, digamos de paso, es la mezcla de ambas: flexibilidad y exigencia que, juntas, armonizan la acción y la razón.
El ejercicio de la política, el papel de los organismos políticos, a mi parecer, va teniendo que convertirse en acción de rompeolas; actividad de radar, promoción de control popular y de respeto por los espacios abiertos y protegidos por la voluntad política de la nación.
Porque, aunque la cautela indique la paciencia, el andar paso a paso, reparemos en que la mentalidad de acomodamiento —vulgar resistencia a dejar de hacer las cosas como habitualmente se han hecho—, puede duplicar el tiempo necesario para actualizar. Y entonces este verbo tan sugerente y prometedor ya no equivaldría a renovar…
¿No vemos que la disyuntiva de Hamlet continúa desafiándonos? Ser o no ser audaces, ser o no ser consecuentes, esa es la cuestión… que habrá de tenerse en cuenta.
En mi opinion personal, y con respecto al tema de la agricultura, algo de suma importancia para todo pais, y en especial el nuestro, la agricultura ha sido victima de las malas politicas gubernamentales en todos los niveles durante mas de 30 años, no se trata de culpar a nadie, ya que el problema hay que resolverlo, pero es real, nadie concibe en ningun lugar que nuestro pais importe del 60 al 80 por ciento de alimentos, sin necesidad de ello. Ojala se hagan las cosas bien esta vez y se viva la realidad en que vivimos, espero que pongan mi comentario, no es ofensa,sino mi opinion...gracias...
Excelente comentario Luis, como siempre. El problema es que a pesar de todo lo que usted dice aqui, continuan prevaleciendo la burocracia y la inconsecuencia. Y yo me pregunto: por qué? si todos sabemos que la mayoria de nuestras tierras apenas tienen hierba.
Estimado Luis: en primer lugar quiero decirle que admiro, como a ningun otro, su forma de ver y enfocar los asunto y la foma valiente y equilibrada en que plantea su criterio. Yo pienso, honestamente, que la ciudad cubana de hoy esta inmersa en una crisis sistema (que no refiero del sistema) y muchos de los ensayos, improvisaciones, voluntarismos, etc. del pasado se manifiestan hoy en dia. Einstein, el sabio fisico, dijo que no podemos tratar de resolver los problemas de hoy con los mismos metodos que lo engendraron. Creo que esa es la esencia del problema: el mismo discurso, los mismos metodos, etc. Lenin dijo: a grandes problemas, grandes soluciones. Y eso justamente es lo que hace falta: grandes solusiones a grandes y graves problemas que afectan a la sociedad actual. Es necesario destrabar todo lo sea necesario destrabar y, sobre todo, devolverle la confianza a importantes segmentos de la poblacion cubana inmersos en al desidia y la indiferencia, sobre entre los más jóvenes. Un abrazo, Reynerio
No quería cerrar la página Web de Juventud Rebelde después de leer su formidable articulo sin antes felicitarlo y exhortarlo a que no se canse de nadar contra la corriente, creo que eres unos de los pocos que escribe sobre los problemas que más no atañen en el corto plazo a los cubanos con los pies puesto sobre la tierra y la mirada en el horizonte. Es una lastima que no existan muchos colegas suyos que se enfoquen de esta manera. Mucha salud para usted y para su pluma.
Estoy completamente de acuerdo con el artículo, el enfoque y la sinceridad con que se trata, pero, lo mejor que pudiera pasar es que alguien del MINAGRI lo leyera y se diera por enterado de que estas cosas están pasando. La burocracia nos sigue matando, desde agosto, se puso en función un nuevo método de comercialización de los productos del agro, que a mi entender está peor, los mercados estatales, en bancarrota, los del MINCIN, ni hablar y el plato de la casa sin sonar, a no ser que "te tires" contra el de oferta y demanda y sufrir los precios que sean. Espero alguien se dé cuenta de eso y del daño que le estamos haciendo a nuestro pueblo.
¿Por qué no repitieron, como hacen hasta el cansancio con otros reportajes, el que salió en el Noticiero del mediodía de ayer jueves 11 sobre los agros? ¿Porque se decían unas cuantas verdades y los funcionarios entrevistados quedaron en ridículo dando mil justificaciones? Parece que a "alguien" no le gustó, se "quejó" y en la emisión estelar no lo repitieron. Eso es falta de valentía y más aun, que las cosas sigan inamovibles...
Tiene usted toda la razon y el tema es de primera importancia desde hace mucho ya.Un comentario que esperemos haya oidos responsables que lo oigan y ojos que lo lean y lo entiendan,si no para que estudiamos.La INIVIT,ESTA LISTA SEGUN LEO,La juventud es saludable ,el pueblo necesita trabajo***,que mas estamos esperando compatriotas? Manos a la obra.Ser o no ser ,esa es la cuetion.
acabo de leer el articulo del sr.uis sexto y me alegro mucho los comentarios del pueblo, esto verifica las mentiras de esta ciudad de miami que se pasan la vida diciendo que en cuba todos tienen miedo de quejarse,gracias
Creo que si hablamos de equilibrio debemos refleccionar sobre el papel de cada cual. Para que exista equilibrio debemos hablar de produccion agricola e industrial, intercambio entre campo y ciudad como ha sido por siglos. Nosotros los de la ciudad le decimos al campesino levantese antes de amanecer, rompase la espalda al sol durante el dia con medios rudimentarios y pongame la comida en la mesa a buen precio que yo voy a "trabajar" y "cumplir" con mis "8"(sabemos que en realidad son muchisimo menos) horas y no se preocupe que cuando vaya a la ciudad va a encontrar lo que necesita solo que nada es hecho por mi. Bajo esas condiciones no hay equilibrio posible, o los precios de los productos agricolas tienen que ser muy bajos para que esten al alcance de los bajos ingresos de los "trabajadores" de la ciudad lo cual no estimula la produccion agricola o seguimos con los precios altos y nos gastamos todo el "salario" en comida. La actualizacion por llamar de alguna forma al cambio tiene que ser integral, centrarnos solo en la agricultura o poner este problema por encima de otros solo porque el estomago nos urge es codenarnos al fracaso. Despues de varias decadas inventando soluciones propias sin resultados a la vista llenemonos de valor y llamemos las cosas por su nombre que ponernos colorete solo es una perdida irreparable de tiempo.
Es un buen artículo de fondo, que se van leyendo en nuestra prensa pero todavía no con la cotidianidad que debemos. El tema de la agricultura está sobre el tapete y todo parece que de verdad es prioridad nacional, esperemos en unos años los resultados, pero no por las mismas vías que fracasaron ya. Una buena muestra es la comercialización, que desde que se decidió cambiar en Agosto en Ciudad Habana, ha sido un total fracaso. Creo que nuestro presidente Raúl Castro está haciendo un gran trabajo para sacar a la agricultura de la situación en que cayó, después de muchos años sin atención y sin prioridad dentro de las políticas del Estado. Gracias.
Humildemente me gustaria expresar mi opinion al respecto y sin duda puede estar equivocada pues para que tuviese cierta solvencia deberia ser cubano y tener la guataca como herramienta de trabajo. El problema es de base y las nuevas politicas que intenten resolver el mismo si no van dirigidas a la causa que no a los sintomas fracasaran pues seria como volverle a poner aire a una rueda pinchada. La dignificacion y reconocimiento social de las personas que " elijan " el trabajo en la agricultura como medio de prosperidad en la sociedad donde estan integrados y de la que la misma se beneficiara sin duda, propiciaria la maxima implicacion y esfuerzo de las mismas y por lo tanto el mejor rendimiento. Mientras cultivar la tierra no este considerado por lo menos a la par que cualquier otra actividad economica " yo diria que la primera" y en consecuencia dotada de los recursos humanos y materiales necesarios, cualquiera prefiriria ser locutor de radio y estar bajo techo llueva o truene y ademas mejor pagado que ser agricultor. Jose
Quisiera añadir que en mi pais España, donde tambien como en todos sitios hay cocina y para mostrarles cuan subrealista llegan a ser algunas politicas, se esta proponiendo por el gobierno actual llamado "socialista" una reforma laboral que sin duda tambien afectara a los trabajadores del campo y por la cual nuevas medidas como el despido libre, aparte de hacernos retroceder a los primeros tiempos tras la dictadura fascista en los derechos laborales pretendera reactivar el empleo y la economia... es decir que en el caso de la agricultura un kg de pimiento por el que se paga en origen 0.40 centimos de euro al que lo cultiva y que llega al consumidor final a dos euros, si dan a al empresario la posibilidad de despedir en cualquier momento sin mas razon al que lo trabaja propiciara un mejor precio y mayor demanda de empleo... Desde luego en esto España no es un ejemplo a seguir. Jose
Cuando leo este breve artículo de Luis Sexto, me recuerda el ya publicado por este mismo periódico hace ya dos años titulado algo así como “Viaje al Centro de la Tierra”, el cual recibió premio de periodismo, el asunto es que seguimos en las mismas criticas, diagnósticos, palabras bellas de futuros mejores y la realidad se muestra en el campo cubano mucho más fuerte que cualquier fantasía soñada, el éxodo a la ciudad y los pueblos sigue, la mala atención al campesinado continua, las formas organizativas de producción siguen siendo ineficientes, o sea, de lo que tenemos que hablar con toda certeza es de la necesidad de producir cambios, el cual no es el sinónimo más acertado de actualizar, yo sostengo cambios que no muestren más en el noticiero estelar como hace dos días las cajas vacías de los agro mercados, con la 5ta sinfonía de Beethoven de fondo, todo como una sátira de la mas barata. MSc. José Sánchez Prieto