Un detalle del conjunto

Luis SextoLuis Sextosexto@enet.cu
4 de Marzo del 2010 23:27:11 CDT

Recibí hace poco un mensaje en el que alguien me preguntaba muy respetuosamente qué yo quería decir el viernes pasado cuando, al final de mi nota titulada El detalle y el conjunto, escribí: «Quizá todo sea más claro cuando diga que las puertas cerradas solo conducen a la ansiedad, a incrementar la sensación de la pérdida de sentido y responsabilidad en las acciones humanas. Y con la metáfora solo quiero decir, lo que he dicho: La ilusión, el estímulo, la confianza implican aire fresco; la inflexibilidad… Bueno, califíquela usted». No comprendía, además, que yo invitara a mis lectores a que calificaran la inflexibilidad.

Uno, como periodista y como ciudadano, necesita tomar parte del debate nacional. Pero hay, como mínimo, una diferencia de forma entre lo que uno dice en un periódico y lo que cualquier otro ciudadano plantea en una asamblea. Por lo tanto, es sabido, el trabajador de la prensa ha de ser muy cuidadoso. Cuidadoso con la verdad y la ética. Cuidadoso con las ideas que defiende como profesional y como miembro de una comunidad. Cuidadoso con el idioma y el estilo del periodismo… Y respetuoso con los lectores.

Piensa usted correctamente si cree que el trabajo del periodista exige tacto, honradez, convicciones. En particular cuando la obra del periodista integra una superestructura en que comparte los mismos principios y aspiraciones de los organismos políticos y económicos de la sociedad. No tengo porqué negarlo. Yo no escribo contra la Revolución o contra el socialismo. Por ello, algún periodista desde Miami o Madrid se refirió un día a «mis crípticas críticas».

Por supuesto, para quien está en el extranjero inserto en una actitud de oposición contra el Gobierno revolucionario de Cuba, es muy natural que le resulten «crípticos» mis enfoques cuando evalúo las causas y las manifestaciones de los problemas que afronta hoy la sociedad cubana. Está claro. Aquellos pretenden destruir; mis colegas y yo intentamos y necesitamos ayudar a mejorar, a construir. De ahí que a veces —refiriéndome a los textos de esta columna— sea menos expresivo, más sugerente que explícito.

Nadie, sin embargo, me lo pide, ni me lo orienta: el periodista revolucionario desarrolla una especie de radar que registra cuándo ha de adecuar sus opiniones a las circunstancias del país y de las ideas que defiende. Atempera la intensidad de sus juicios, pero no renuncia a opinar: este es un derecho que no debe ser arrojado a la cuneta. Y uno opina para advertir, para ofrecer una visión diversa, para ayudar a comprender…

Por todo ello, sigo escribiendo y hablando. Claro, en algún momento alguien me pregunta qué quise decir con tal frase o tal párrafo. Y yo respondo: no quise decir, dije, porque yo no escamoteo mis intenciones para que mi opinión sea asumida en sentido contrario. Eso sería manipular, engañar.

Al lector de esta historia, le respondí privadamente. Lo merecía por su honradez. Y le repetí las mismas ideas que ahora reitero. Porque, en suma, qué son las puertas cerradas en nuestra sociedad sino el permanecer apegado a fórmulas viejas y al decir como un hábito que «no se puede». Esa es la mentalidad que pretendí conceptualizar y por supuesto criticar por dañina. Esa mentalidad que a veces permea hasta proyectos de leyes, y estos, en lugar de favorecer y facilitar la vida y la conducta de los ciudadanos, los carga de tensión, trámites y sanciones.

Cerrar puertas, en fin, equivale a prohibir, limitar, creer que la sociedad es más justa y eficiente cuanto más se reduce la carrera de impulso de los individuos y se igualan magnitudes y posibilidades desiguales. Eso es lo que dije. Y esa mentalidad conservadora y restrictiva que acompaña a muchos de nosotros, va acompañada a su vez de la inflexibilidad, que es la incapacidad de ser dúctil, de adecuarse. Y esa definición se la dejé a los lectores para que se quedaran pensando y buscando respuestas.

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    1. 1

      Jose Luis - 5 de Marzo del 2010 6:18:55 CDT

      Muy inteligente y honesto su articulo.Alabo que se manifieste en contra de la inflexibilidad o lo que es lo mismo, a favor de la tolerancia.Admiro que defienda honestamente sus simpatias y trate de mejorar un sistema en el que cree y aunque no coincida con UD en todas sus opiniones,tambien,como el apostol, creo en el mejoramiento humano y en el valor de la verdad

    2. 2

      Alfredo Viamonte - 5 de Marzo del 2010 6:47:22 CDT

      Definitivamente yo lo tengo a usted en un altar Esa su forma directa de decir fue y continua siendo mi forma de pensar y actuar y confieso, mientras viví en Cuba, me trajo muchos, muchos problemas. El peor enemigo que enfrenta Cuba es justamente la puerta carrada, la prohibición, la limitación. Podríamos ser y merecemos ser un país mucho mas avanzando, pero se prefirió como mismo usted dice “creer que la sociedad es más justa y eficiente cuanto más se reduce la carrera de impulso de los individuos”. Como ya expresé en otro comentario, la dialéctica implica necesariamente cambios constantes, pero si se le tiene miedo a esos cambios constantes, entonces se cierran las puertas. En otro comentario, exprese que una sociedad en términos de opinión y pensamiento tiene más parecido con un triangulo escaleno todos los lados son diferentes, pero la base está firme y lo complementa. Aceptar todas las opiniones, es abrir puertas y avanzar. Nadie tiene la verdad absoluta y como seres humanos, podemos equivocarnos, pero solo quien no hace nada, no se equivoca. Los cubanos somos por naturaleza o por genética, un pueblo emprendedor, con iniciativa y determinación. Pero las puertas cerradas, la prohibición y la limitación nos han llevado infelizmente a reducir casi a cero el impulso, el avance. Que conste que todo esto lo, lo dije durante muchos años y ahora lo ratifico el socialismo en Cuba avanzará tanto cuanto sea capaz de forzar y abrir las puertas que se empeñan en cerrase, cuando la prohibición y la limitación no sean más la espada de Damocles sobre nuestras cabezas.

    3. 3

      bola - 5 de Marzo del 2010 13:17:47 CDT

      Muy buen artículo, pero solo me pregunto Quien abre o abrirá las puertasssss?? Muchas S pues son muchas puertas, es la unica forma de que salgamos adelante.

    4. 4

      Gualterio Nunez Estrada - 5 de Marzo del 2010 23:23:29 CDT

      Lo unico que va abrir puertas en Cuba es el desarrollo y movimiento de la economia interna a partir de los propios cubanos de la isla, mientras la economia interna permanezca estancada, la atmosfera sera pequena y oclusiva por mucho que se legisle al respecto.Tiene que haber un superavit economico para que existan mas albedrio y posibilidades de participacion de la poblacion o de lo contrario, la poca ganancia se concentra en elites cerradas y la sociedad se congela en sus relaciones internas: de ahi surge el burocrata, de esa ineficiencia economica, un sindrome extremo del subdesarrollo, que lo protege en el cargo.Por otro lado, proponernos una sociedad que progrese a partir de clases minoritarias que "den una imagen del pais" en vecindarios ricos favorecidos, crea problemas de inseguridad ciudadana, represion extrema, enormes desigualdades,estancamiento, falta de concurrencia y pobre participacion politica de la poblacion por intereses creados,como la situacion que se vive en en Honduras, hace dos dias asesinaron a la jueza de la infancia, por citar un ejemplo, y la delincuencia tiene amenazados a numerosos jueces y juezas.

    5. 5

      Carlos Alfonso - 6 de Marzo del 2010 0:08:45 CDT

      Sexto: tu metáfora celeste es admirada por muchos lectores. Ahora, después de saber que humildemente respondiste a un lector de forma privada, no nos dejas otra alternativa que admirarte doblemente. A continuación, mi espinela con sus diez palomas remonta el vuelo, para posarse en la cima de tu filosófico y metafórico lenguaje: Cerrar puertas es obstruir, / es confundir y frenar, / es eludir, limitar, / constreñir y prohibir. / Cerrar puertas es reducir, / es dogal, mediocridad,/ es triste complicidad/ con el conservadurismo/ y con el inmovilismo/ y la inflexibilidad./

    6. 6

      Carlos Afonso - 6 de Marzo del 2010 19:18:40 CDT

      Sexto: mi espinela, incansable y justiciera bebe en el verbo de tu fuente, para alzar el vuelo hasta el pináculo de la esperanza y el optimismo: Cerrar puerta es abolir/ la esperanza, el optimismo;/ es dogma y es despotismo,/ es vedar y reprimir. / Cerrar puerta es concebir/ la política malsana,/ es un fracaso que emana/ de un síndrome de la mente,/ es botar, según la gente,/ ¨el sofá por la ventana¨. /

    7. 7

      Carlos Alfonso - 7 de Marzo del 2010 11:33:53 CDT

      Sexto: el simbolismo ¨cerrar puerta¨ nos da tela por donde cortar a tal punto que se podría escribir un libro. Mis próximas décimas te dan su canto solidario para denunciar a los hombres que practican la cultura funesta de comprimir: Cerrar puerta es asumir/ estrechez y cuadratura. / Cerrar puerta es la cultura/ funesta de comprimir. / Cerrar puerta es conducir/ al abismo la razón;/ es maldad, incomprensión,/ felonía, estupidez,/ negatividad, revés,/ y hasta mala educación./ Cerrar puerta es silenciar/ el talento, la conciencia; / es truncar la inteligencia,/ la cordura y el pensar./ Cerrar puerta es comulgar/ con la incomunicación;/ es negar la orientación / acertada y consecuente;/ es buscar la insuficiente / e imperfecta solución./

    8. 8

      Leonardo Barreras Capote - 24 de Marzo del 2010 11:38:44 CDT

      Estimado Luís, posiblemente este artículo no tenía que salir, al menos para mí que digerí todas tus reflexiones del artículo de marras. Es cierto que eres un excelente comunicador, un revolucionario de "pelo en pecho", un admirado y querido periodista. Te ruego que no te desgastes. Ante ti, pendientes de tu talento, sagacidad y buen decir, oleadas de lectores esperamos que nos sigas apoyando, alertando y sensibilizando. Nunca como hoy estamos urgidos de ese `periodismo militante, certero, claro, valiente y pedagógico. Un abrazo

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