Lo obvio

Luis SextoLuis Sextosexto@enet.cu
2 de Septiembre del 2010 21:27:30 CDT

Dicho con honradez y buena intención, la escasez de cosas materiales, incluso de las no básicas, solo puede en última instancia explicar totalmente el deterioro de ciertos valores en la sociedad cubana. Las causas son diversas. Fijémonos en que la educación ha podido distorsionarse quizá por haber insistido en la instrucción y no tanto en la educación cívica, que debe preparar la conciencia de los educandos para saber convivir, esto es, respetar el derecho como relación solidaria en la patria común.

Que nadie se asuste, o se afile el diente: no pretendo insultar, ni reducir la obra educacional de la Revolución. Ni siquiera ajustar cuentas con un pasado inmediato, cuya cauda lleva más gloria que descrédito. Puesto en los extremos, tal proceder iría contra mí mismo y contra mis allegados, pues somos resultado de la educación revolucionaria. Más bien ahora, cuando está por tocar el timbre del nuevo curso escolar, parece oportuno convertir el hecho en tema de comentario, aunque nos movamos con cuidado, como para no ser injusto en ningún sentido, ni prodigando alabanzas. Porque el exceso de tambor batiente como técnica de evaluación y de comunicación suena a propaganda, por lo común distanciada de las imperfecciones y omisiones.

Lo he dicho desde el primer párrafo: a mi modo de ver, la educación cívica sobre todo ha sufrido con los vacíos del período especial. Pero una pregunta se hace pertinente: ¿En verdad nuestra escuela convirtió la socialización de valores cívicos, patrióticos, urbanos en una asignatura capaz de moldear las conciencias de los educandos? Claro, las circunstancias materiales influyen en la conducta humana. Pero absolutizarlas equivaldría a desconocer la acción probable de la subjetividad. Y la educación, vista como un sistema dispuesto para formar el intelecto junto con la conciencia moral, consiste también en enseñar a adecuar la subjetividad a las circunstancias.

Ya es demasiado tarde, oigo decir a mi lado. ¿Y tendrán razón las voces descreídas o vacilantes? No creo. Todo podría estar perdido solo cuando desparezca el espacio para salvar o mejorar. O la dialéctica sea definitivamente sustituida por la autocomplacencia. A la dialéctica apelo, pues, en esta nota, sin propósitos de escribir un manual de normativas. ¿No lo vemos? La actualización de nuestra sociedad se propone extinguir la posibilidad de un futuro de desvíos y perversiones, y por tanto a la educación le corresponde proseguir resanando o evitando las insuficiencias en su misión.

Este comentarista, sin ser algo más que un ciudadano inquieto en doble turno, sugiere que la educación ha de continuar pasando ciertamente de la consigna o del precepto despersonalizado y de la explicación académica de la Historia, a una fase en que los valores y los conocimientos históricos habrán de fijarse de modo que los alumnos se enfrenten a sus propios actos. Por ejemplo, hemos leído que para este curso se han reparado numerosas escuelas. Y al saberlo percibo que las edificaciones escolares en Cuba son las que más se reparan. ¿Y es bueno? Sí, desde el punto de vista de la preocupación ministerial por rescatarlas.

Tal vez, sin embargo, se reparen con tanta frecuencia por deteriorarse también con rapidez. Y ello acaso ocurra porque ciertos alumnos, que como uno observa suelen estropear también el edificio donde habitan, estimen que la escuela tiene tan poco significado que no hay razones para cuidarla. Por otra parte, ¿sienten también directivos y profesores el deber de exigir la conservación? Este, me parece, se brinda como un espacio donde los escolares y sus mentores podrán traducir a conducta los principios de la ética, de la historia patria, del socialismo.

Reparemos, además, que existen valores cuya violación ha de costar. Por haber quizá descuidado el rigor ante la responsabilidad individual de los ciudadanos en lo que aparenta ser menos grave, uno pulsa un sentimiento de impunidad parasitario pegado en la conciencia de muchos de nosotros. Ah, recuerdo que en mi niñez, los padres del que rompía un bien escolar por indisciplina o desidia sufragaban el daño, en una relación elemental entre acción y responsabilidad. Así, en la propia preservación del inmueble, radica el primer laboratorio de la educación cívica en las escuelas. Y aunque se me quedan por decir datos u opiniones, tengo la impresión de que son obvios.

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    1. 1

      fernando lopez - 3 de Septiembre del 2010 7:59:02 CDT

      Me parece muy bien...A tono con las exigencias de estos tiempos. Solo diré que estudié en una escuela de guano y tablas viejisima, era un crisol de limpieza, que conste que muchos asistíamos allí sin zapatos, sin embargo era obligado el uniforme...Los libros que utilice para aprender a leer es probable que llevaran alli al menos quince años, nadie los podìa llevar a su casa, eran exclusivamente para usar en la escuela. Los pupítres antiquisimos, pero fuertes y resistentes, prohibiciones con tal de rotular alli algun nombre o detalle. Eran los años 50. Llego la Revolución con todo lo bueno que trajo y creo que no habìan pasado ni 10 años y aquellos pupitres dejaron de existir, se cambiaron porque no hacian juego, la escuela dejo de ser aquella y paso a ser una escuela más bonita. Fue una excelente época, después empezaron "ciertas" transformaciones, indisciplinas. Ya no era el Himno que todos cantbamos los viernes, entonces eran matutinos. Ya no fue la moral y cívica, fueron otros avanzados estudios. Se perdieron cosas, los primero la indolencia de los padres con los hijos y la censura al regaño del maestro, lo que condujo evidentemente a restar autoridad a estos que además - por el crecimiento de la población y por diversas razones comenzaron a ser cada dìa más jóvenes e inexpertos. Debo decir que celebro mucho aquella hornada que fue el Destacamento Pedagógico Manuel Ascunse, alli se formaron excelentes maestros, mis parabienes a todos aquellos. Como elemento integrador, la Revoluciòn creó un fuerte ambiente de educación y maestros sin trabajo vinieron a cubrir plazas en las nuevas escuelas; fueron aquellos llamados Maestros Voluntarios, que se recalificaban en Minas de Frio. Después con el paso de los años una educación, la formal, se hundió en una crisis, por tanto muchos matutinos, muchas arengas, muchos grupos pioneriles, pero, pero... Dejó de cuidarse la escuela, dejo hundirse la educación formal. Los padres fuimos más protectores y restamos mucho de autoridad al maestro. El maestro era y es emergente, pero los mayores tampoco hicimos mucho por ayudarles a que su tarea fuese exitosa y todo lo convertimos en una crisis, que nuestros hijos supieron aprovechar para ser peores estudiantes. Hoy es una realidad, es por eso que en las convocatorias por oposición muchos quedan en el camino, solo creen que con notas de clase y lo que dice el maestro se estudia. Los maestros y directivos tienen mucha responsabilidad en el deterioro de las escuelas que no asumen verdaderamente su responsabilidad, esta es una realidad.... Hace unos años nuestros padres semianalfabetos, muchos de ellos, nos educaban en el respeto, no solo a los mayores, sino a todos los semejantes, el respeto a las cosas. La escuela era algo de respetar y eso con la Revolución se mantuvo, pero hay un momento en que muchas cosas como que desmoronaron. Las escuelas en el campo que fueron un ejemplo, de pronto cayeron en un bache, del que no se si aún han podido salir. Creo que mucho, entre los que mi incluyo, sin ser maestro o educador profesional hemos tenido que ver. Gracias.

    2. 2

      D.Aguilera - 3 de Septiembre del 2010 8:12:35 CDT

      Buenos días a todos, creo que rescatar los valores de los que usted habla mi estimado Luís será una tarea ardua y difícil pues se rompió la continuidad, quienes van a dar el ejemplo? si muchos de los maestros que hoy están frente a un aula tienen una pésima cultura y modales, que ejemplo podrán dar y enseñar al respecto y créame que no hablo por hablar tengo una hija de 13 años y he pasado por mucho, en un caso tuve que recurrir a la dirección de la escuela pues una instructora le dijo una palabrota que ni en un burdel. Yo recuerdo a la mayoría de mis maestros con amor y cariño como a mi maestra Dulce Irene de preescolar y mi maestra Carmen Tapia de 1er grado, ahora pregúntenle a mi hija por los suyos y solo tiene un vaga idea y que les dice eso que no sembraron en su alma como los míos. Pienso que nunca es mucho lo que se invierta en educación pues e garantiza el futuro, debe ser una profesión muy bien remunerada para que estén al frente de un aula los mejores pues no solo de conciencia vive el hombre. Y por último quisiera hacer una observación, las aulas no solo se deterioran por que no se cuidan sino porque la carpintería de madera tiene mala calidad, los muebles escolares son pésimos casi desechables no duran muchas veces ni un curso escolar. Gracias por dejarme opinar

    3. 3

      elena - 3 de Septiembre del 2010 8:54:40 CDT

      Creo que las dificultades materiales ponen sus trabas, pero está demostrado que la voluntad de los hombres es la que vale, sus valores por crear algo bueno y educar, definitivamente hemos caido en un bache.. simplemente muchos educadores no lo son, el disinteres se ha adueñado de nuestras aulas, nadie pasa trabajo educando y solo instruyen, pues para eso le pagan su salario, muchas transformaciones solo agravaron los problemas, todo no funcionó..y auqnue algunos les duela o se lo callen pues muchas de esas ideas vinieron de hombres que querian el bien, pero no funcionaron...el futuro de nuestros hijos esta en nuestras manos.

    4. 4

      Menrique - 3 de Septiembre del 2010 9:54:03 CDT

      Dijo José Martí: “Ser bueno es el único modo de ser dichoso. Ser culto es el único modo de ser libre. Pero, en lo común de la naturaleza humana, se necesita ser próspero para ser bueno” Evidentemente el apóstol entendía muy bien la notable influencia del bienestar en la conducta humana, en su capacidad de obrar y hacer bien. No se puede aspirar a una sociedad ética y solidaria cuando sus individuos atraviesan por necesidades de todo tipo, exacerbándose los rasgos más egoístas del ser humano. La esperanza ha mermado, el disgusto ha aumentado, las insatisfacciones y el estrés poco a poco han ido ganando espacios entre nosotros. Vivimos en una sociedad donde desgraciadamente obrar bien no marca la diferencia. La familia y la escuela pueden sembrar la semilla, pero es en la práctica donde ella habrá de crecer o morir de inanición. Debemos cuanto antes rescatar nuestro bienestar, nuestros valores y esperanzas. Mi gratitud hacia el señor Pepe por su valentía y honestidad, creo que muchos periodistas deberían seguir su ejemplo. Saludos.

    5. 5

      pepe - 3 de Septiembre del 2010 9:56:36 CDT

      Yo nací y me crié en el campo, la escuela más cercana estaba a 4 kilómetros. Primero a pie, después a caballo, y por último, en bicicleta, cruzando a veces un riachuelo que se convertía en torrente cuando caía un buen aguacero. Cuando comencé en la primaria, mi padre tuvo que comprar dos sillas, una para mí y otra para mi hermano, pues en la Escuela Pública no alcanzaban los pupitres.. Lo que sí puedo asegurar es que los maestros de aquellas pobres escuelas cumplían muy bien la tarea de enseñar, y estaban muy bien preparados para ello. Creo que lo más importante en una escuela no es tanto el edificio ni los recursos, sino el material humano, y los planes de estudio. Después de 1959, se hizo un gran esfuerzo por llevar la enseñanza a los lugares más recónditos. Recuerdo muy bien la inauguración de la Ciudad Escolar en el Caney de las Mercedes, que es un ejemplo de ello. Pero....una vez más, el factor económico, que es la base sobre la que descansa todo lo demás, no ha sido capaz de mantener lo creado. En aquella época, un profesor ganaba lo necesario para mantenerse. Hoy día, no creo que se pueda decir lo mismo. Es verdad que hoy existen muchos más profesores que en aquella época. Pero los buenos propósitos deben sustentarse sobre bases sólidas. Cualquiera, por mucha voluntad que tenga, no puede ser un buen profesor. Unbuen profesor no puede ser "emergente". Debe ser alguien con vocación, y buena preparación, y que además, tenga sus necesidades materiales básicas aseguradas. Sin una economía productiva y eficiente, la superestructura no puede funcionar correctamente. Y creo que esta es una asignatura pendiente, la de la economía.

    6. 6

      Danayvi Rodríguez Telles - 3 de Septiembre del 2010 10:02:32 CDT

      Luis Su artículo es un dedo pegado a la llaga que existe hoy en nuestra sociedad. La falta de valores que vemos en el día a día y que algunos llevan al aula sin percatarse de que los alumnos son esponjas, hace que estos reproduzcan como caset lo que ven y escuchan a su alrededor. Una gran pedagoga, formadora de periodistas, me dijo en una ocasión, "lo que debemos tener claro es que valor quiero enseñar, existen diez mil valores, pero ¿cual quiero inculcar?", Nuria Nuiry. Pienso que el hogar es la primera en llevar a los pinos nuevos esa educación civica, que más tarde culmina en los profesores, quienes refuerzan y hacen que los alumnos, como dijera Aristóteles llegaran a la belleza: el bien moral que coincidía con lo bello en que era autónomo y desinteresado.

    7. 7

      Montané - 3 de Septiembre del 2010 11:45:19 CDT

      Cuando era joven me recuerdo a mi mamá ayudándonos a forrar los libros, hasta con portada de revistas soviéticas, recuerdan? hoy los forros son en divisas, me recuerdo que el que rayara una silla o mesa, había que arreglarla o pagarla. recuerdo como criticábamos los lápices de batabanó, los chinos eran mejores, y los muebles de batabanó, que después desaparecieron, pero ahora ambas cosas son en divisas. había reuniones de padres para trabajar en la escuela, para hacer una obra de teatro, homenajes, no se, en aras de aumentar la educación de nosotros, los educandos, no solo en las materias de clases, sino un poquito más. recuerdo el pedagógico manuel ascunse, a las y los makarenkos, hoy todos critican a los emergentes y no quieren que sus hijos sean maestros, pero nadie se acuerda, sobre todo los mayores, que para llegar a eso tuvieron maestros, es tanta la desidia contra esa carrera que hasta se refleja en la atención a la escuela, recuerden que hasta las ventanas se robaron en el período especial. hoy solamente vemos lo malo de la educación, pero a los 50 años todavía añoro a mis viejos maestros y le inculco a mi hija y mi nieto el amor por ellos, ya la "niña" se graduó en la universidad, pero viene el pequeño, al que trato por todos los medios que quiera a su maestra, la entienda, la bese, le regale flores, quiera a martí, en fin que la escuela sea para él lo máximo, está en edad de ello, aunque después un maestro pida "un fula" para el intercambio de regalos o para comprar un ventilador para tener fresco en el aula...no importa no todos son iguales, ayúdemoslos.

    8. 8

      Modesto Reyes Canto - 3 de Septiembre del 2010 14:20:15 CDT

      "Aquellos polvos trajeron estos lodos" Alguien anteriormente dijo la frase encomillada y eso es lo que se esta viviendo ahora en muchos aspectos en Cuba.Cuantos futuros y bien intencio- nados Maestros y otros profesionales se perdieron por no tener lan condi- ciones ideologicas requeridas?No creo necesario decir mas.Solo me queda felicitarlo una vez mas amigo Luis. Saludos:Modesto Reyes Canto.

    9. 9

      Vismar Santos - 3 de Septiembre del 2010 15:19:45 CDT

      Primero que todo, periodista mi enhorabuena por su articulo y la valent'ia que entraña haberlo escrito y tratado. Por las calles, cade vez, es más común escuchar comentarios sobre la educación en cuba. Realmente es algo que preocupa en extremo. Creo que soy uno de de la última generación que disfrutó de la maestra que llegaba al aula, con cartabón de madera, tizas, etc. En mis charlas filosóficas con algunos amigos comento lo extraño de que seamos un país con tantos profesionales por habitantes y sin embargo la educación formal y el respeto a los demás ha caido tan bajo que está en el subsuelo. En la época de juventud de mis abuelos las malas palabras eran prohibidas so pena de graves consecuencias, replicar a los adultos se pagaba caro. En nuestros días es "normal" escuchar a personas de cualquier edad gritar malas palabras en cualquier lugar y los escuchas ni se inmutan. En las colas, por favor, no se respeta las mujeres, niños, embarazadas, ancianos... creo que al entrar a la cola en vez de pedir el último debian decir: "Ave Cesar, los que va a morir te saludan." En lo personal me asombra y preocupa la forma en que se ha perdido todo respeto a las norma cívicas en este país. Pero bueno, solo basta escuchar ciertos tema de Reguetón, la expresión cultural, el rostro de la falta de respeto ambulante... y lo más sorprendente, con que alegría se tararea y canta despues en las calles por sus seguidores, preocupantemente cada vez mayores en cantidad y menores en capacidad cerebral. Hace tiempo que he dejado de buscar culpables en las cosas, pero ahora otros polvos corren que espero no sean futuros pantanos. Gracias por poder opinar

    10. 10

      pepe - 3 de Septiembre del 2010 16:05:58 CDT

      ¿Por qué cada vez que un periodista escribe un artículo crítico con relación a alguna actividad del País, siempre lo felicitamos por su valentía? Esta es una función propia de cualquier periodista, y no sólo la de resaltar lo "bien hecho", y los "triunfos". No quiero con esto criticar a los autores de tales comentarios, es sólo algo que me llama la atención....

    11. 11

      Gonzalo Rubio Mejías - 8 de Septiembre del 2010 8:52:11 CDT

      Estimado profesor: Claro que es obvia su propuesta. Está en consonancia con unas consideraciones sobre la regeneración ética, que hace unos meses usted demostró necesitamos realizar, parejamente a los esfuerzos por replantearnos las nuevas fórmulas para la dirección económica que requiere nuestra sociedad. En aquella ocasión usted inició el análisis refiriéndose a los descuidos que nos condujeron al desgaste de la ética que logramos erigir al final de los primeros treinta años de construcción del socialismo. Al igual que en "Lo obvio" aborda las causas objetivas y las causas subjetivas del desgaste de los valores sociales. Mi opinión es que debemos aceptar que sí, que nos descuidamos al respecto. Tanto es así que hay otros valores que nos salvaron la Revolución; digamos los valores patrióticos en defensa ante las agresiones económicas, militares e ideológicas del gobierno de los EEUU. Al igual que no nos descuidamos de unos, debimos de habernos cuidado de no perder otros o ninguno. Porque los descuidos no vinieron junto al desmerengamiento del socialismo en la antigua URSS y otros países. Algunos se engendraron y aparecieron como lógicos desde antes de 1989. Yo recuerdo que un mecanismo tan formidable y pertinente para la formación de valores como resultó en nuestras mentes de estudiantes, la combinación del estudio-trabajo en la Universidad, allá por los años setenta del siglo pasado, sin explicación un día se impuso como lógica su desinstalación. Trabajábamos como promedio 22 horas semanales; había que cumplir como trabajadores. El cumplimiento de las tareas y disciplinas laborales no eximían del cumplimiento de tareas docentes y políticas organizadas por la FEU. Resultamos graduados empoderados en lo profesional, lo político y lo psicológico. En resumen, ideológicamente fuertes. No solo en la carrera de medicina, en todas las restantes en la medida que avanzábamos de año el trabajo era menos físico y más intelectual. En la medida que avanzábamos de año devengábamos mayor estipendio. Algunos trabajamos en nuestras propias facultades, incluso en actividades científicas y como Alumnos Ayudantes. El sistema estaba bien pensado. Ahora bien continúan los descuidos en el deterioro de algunos valores en la sociedad cubana. Cito como ejemplo el llamado de atención que el Segundo Secretario hizo sobre la devaluación femenina persistente, así como la pertinencia en observar la equidad de género en todas las actividades sociales, comunitarias, laborales, educacionales, artísticas, etc. ¿Cuánto estamos haciendo luego de su llamado de atención para revertir la situación de la que dijo debemos estar avergonzados? ¿Cómo se comportará este fenómeno cuando se incrementen los cuentapropistas y los pequeños negocios privados? Me sumo a quienes le agradecen la propuesta. Saludos fraternales.

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