¿Arena en vez de oro?

Luis SextoLuis Sextosexto@enet.cu
29 de Septiembre del 2011 21:56:17 CDT

Me han preguntado sobre un aspecto cuya trascendencia exige que uno no deje pasar la bola buena. Y con el mismo respeto e inquietud con que me fue dirigida la interrogante, intentaré responder. Al lector, cuyo nombre omito porque no le he pedido permiso para usarlo, le preocupa el exceso de control, en particular sobre los trabajadores individuales. ¿Resulta conveniente tanta desmesura en el rigor, tanta insistencia fiscalizadora para desarrollar ese sector como es voluntad del Gobierno? ¿Estimula certezas y esperanzas o las frustra? ¿Amarra la indisciplina o la promueve?

Otras veces he tratado en esta columna ese proceder. Mucho antes del actual proceso de transformaciones, escribí que uno de los problemas de nuestra sociedad consistía en el exceso de control. El control se había erigido en un aparente resorte para evitar los problemas sin percatarnos —o algunos percatándose, vaya usted a saber— de que se conseguía el efecto contrario: crear problemas. Porque ante las necesidades, la experiencia enseña que el sujeto que las sufre busca soluciones aunque se aparte de la legalidad. Y repetí entonces que la ilegalidad abunda donde la legalidad se restringe tanto como para convertirla en sinónimo de vía cerrada.

Sigo pensando, pues, que el control tiene principalmente la tarea de canalizar el cumplimiento de la ley sin que, para ejercer esa imprescindible función, haya que acogotar o enrarecer el clima social. Y no me parece andar muy desorientado si hago recordar que el control ha de conducir hacia los fines propuestos, y no disturbar ni distorsionar el rumbo. Porque cuando sobreabunda, se percibe como injusto. Y tal parece por ello que lo que afirma la ley, lo desmiente el celo con que se aplica. Se podría apreciar, por tanto, una inconsecuencia. Y quién culparía con razón a la gente cuando algunos digan: Por fin, en qué quedamos: en sí o en no. ¿Queremos avanzar o seguir parados?

Nos consta que la estrategia debatida y escrita y puesta en práctica se ha trazado con el propósito de eliminar trabas y prohibiciones. Las últimas medidas de flexibilización del trabajo individual, confirman, sobre todo, un interés sin tibieza del Gobierno y del Partido por la concreción creadora de lo legislado. Y las recientes facilidades, incluso la reducción de impuestos, tienden a ampliar y cimentar un ambiente de creatividad y de confianza.

Conocida, por experimentada y denunciada, es la resistencia burocrática. Y nunca será baldío señalar cuanta responsabilidad ante el pueblo de Cuba y la Revolución contraen aquellos que, pretendiendo el extremo como sinónimo de compromiso político, estropean las mejores intenciones. ¿Tendrá la rígida y brumosa mentalidad del burocratismo el don de cambiar el oro por arena, el orden por el desorden? Digo arena y desorden que suelen beneficiar a quienes, en nombre de la ley, tocan con inoportuna insistencia en las puertas de quienes tienen que acatarla. Se hace evidente el juego: cuanta más presión, más fácil resulta la extorsión y la distorsión.

No pretendo, como dije hace poco, tener toda la razón. Pero prefiero equivocarme entregando mi voz a defender lo que lo mejor de la vanguardia revolucionaria y del pueblo defiende, que callarme cuando un lector me pregunta si juzgo bueno la recurrencia de algún inspector diciéndole a un vendedor ambulante que no puede despachar detenido, sino moviéndose, como un pájaro en el aire, o inventando artículos e incisos a las leyes, como si él fuese, dentro de su arbitrariedad, un parlamento con franquicia para legislar contra la nación.

Y mientras ocurren solapadamente esas «anécdotas» tan recurrentes, ciertos mercaderes, en cualquier sitio, como en un mercado agropecuario, vocean a todo galillo leche en polvo y otros productos solo extraíbles por mañas del hurto en los a veces tolerantes almacenes de organismos distribuidores. El enemigo, si el término es válido, no es el que acata y rige su trabajo por la ley, sino el que actúa a espaldas de los principios legales o pretende desacreditarlos. Sobra decir que las leyes, sobre todo en horas cruciales, habrán de servir para estimular a creer y a confiar, a trabajar y avizorar en un futuro cercano, la solución de cuanto hoy aqueja la vida material y estorba el desarrollo de la sociedad.

 

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    1. 1

      nsf - 30 de Septiembre del 2011 2:53:43 CDT

      Justo su comentario;pero digo que las leyes deben ser equitativas tanto para el ciudadano de a pie , como para eml ministro o el hijo de un alto cargo militar o diplomatico y eso por ahora sigue siendo lo que yo clasifico como clases sociales en el socialismo ,diferenciadas,asi es dificil tener un control que ajuste a la sociedad cubana .

    2. 2

      Alfredo Viamonte - 30 de Septiembre del 2011 6:37:14 CDT

      Excelente Luis. Siempre habrá quien quiere estar dentro de la ley y quien prefiere burlarla. Es siempre fue así, es así y seguirá siendo así. El ser humano es imperfecto por naturaleza. Las leyes y las normas de conducta o de acción siempre son necesarias, pero pecar en exceso es tan dañino cuanto pecar por defecto y nosotros siempre hemos pecado por exceso y justamente ese exceso de controles, leyes, resoluciones, etc, es lo que ha permitido la proliferación de la ilegalidad, al punto inclusive de adicionar nuevos significados a muchas palabras como” resolver” o “luchar”, la cual no es otra cosa que robar o receptar, dependiendo del lado que se mire. Soy un acérrimo defensor de la legalidad y de los controles, pero todo y cada uno en su justa medida, de forma que ayuden a proliferar la decencia y las buenas conductas, no los que solo nos limitan y nos prohíben, dejando entonces que proliferen las arenas de la ilegalidad y no el oro del desarrollo. Tenga usted un buen final de semana. Saludos maestro

    3. 3

      Modesto Reyes Canto - 30 de Septiembre del 2011 7:22:32 CDT

      El burocrata,amigo Luis,no hay que mirarlo como alguien que no hace nada sino como que hace mucho daño y por tanto siempre va a tratar de ir”la extra milla”para que no se le escape de las manos la comodidad que ha logrado mantener a travez de muchos años. El tiene sus propias leyes que trasmite a sus subordinados y estos a su vez se las aplican al de a pie que anda buscandose la vida con todos los papeles en regal.El se opondra,hasta que la realidad lo aparte del camino,a todo cuanto sea individualismo economico pues por ahi se le va a acabar lo que con tanto aire acondicionado a logrado.Lo principal en estos momentos,mi leido Luis,es que como van las cosas ya no hay marcha atras ni tampoco aquel famoso “haz lo que yo digo y no lo que yo hago”.Asi de sencillo:O yo tengo lo que tu tienes o tu no tendras nada igual que yo”.Un abrazo Luis: Modesto Reyes Canto.

    4. 4

      José Antonio Mora Despaigne - 30 de Septiembre del 2011 8:57:20 CDT

      Luis: El control, como función vital del ciclo directivo, no me cabe la menor duda, que es imprescindible para el logro de los objetivos, pero el CONTROL, no el formalismo, no el enriquecimiento a costa del carné de inspector, no el chantaje, no la guerra contra el cuenta propista que lo hace bien, no el uso inadecuado de "la colateral" para fastidiar a cuadros revolucionarios, no, ese "control" no es control, es descaro, insolencia, desfachatez,desvergüenza, y con ese no se logra ningún sano objetivo.

    5. 5

      Demetrio Peralta - 30 de Septiembre del 2011 9:13:50 CDT

      Este artículo aunque siempre puede encerrar un poco de razón, no me parece prudente y es inoportuno. Empecemos analizando que los cuentapropista Urbanos no producen nada, solo manipulan a partir de producciones de materia prima importadas y del agro o revende de una mano para la otra sin aportar ningún valor agregado a sus productos, y la tendencias de estos a violar normas de higiene, peso, precios, ubicación o utilización de espacios públicos, alteración del ornato y rompimiento con la arquitectura e irrespetando el derecho ajeno, existían desde antes de esta nueva ola de merolicos y estos nacieron tratando de hacer las normas a su horma o simplemente violándolas, apuesto que de cada diez, ocho o siete están incurriendo en algunas interpretaciones a su favor de las regulaciones estatales. Nunca un inspector es tan eficiente y exigente como quisiéramos todos, se habla de excesivo control en el reino del descontrol y de la perdida de valores a gran escalas, el control molesta a quienes viven del descontrol no al que cumple disciplinadamente con todas las regulaciones, seria mejor, mucho mejor envés de hacer ley un comentario personal como para asumir la defensa de los que no necesitan que los defiendan, debió o se debe hacer una investigación periodística con un listado de todas las normas establecidas para los vendedores o trabajadores por cuenta propia y así adquirir elementos de juicio sobre que partido tomar, el ya asumido o el de los trabajadores y consumidores que son casi siempre las victimas.

    6. 6

      Boris Silva - 30 de Septiembre del 2011 10:07:36 CDT

      Cuanta razón tiene en que todo lo que mucho quieren controlar solo genera ilegalidades. Acabo de leer la ley para la compra de autos y es un buen ejemplo. Hubiera sido más fácil que TODOS LOS CUBANOS pueden vender o comprar un coche pagando los correspondientes impuestos, y sin embargo ya viene la ley con que tal y cual puede y el otro no. Pues ya vendrán las compras ilegales y los problemas sin sentido.

    7. 7

      José Antonio Mora Despaigne - 30 de Septiembre del 2011 16:48:22 CDT

      Demetrio: me parece correcta tu apreciación, aunque tienes razón en algunos elementos.No podemos demonizar al trabajador por cuenta propia, es un trabajador, como cualquiera, con sus virtudes y defectos, ellos han sido llamados a jugar un importante papael en el sostén de la economía nacional. Hay que controlarlos, como es lógico, pero no como si fueran demonios y seres desalmados que vinieron a hacer el mal.

    8. 8

      José Antonio Mora Despaigne - 1 de Octubre del 2011 10:44:23 CDT

      En mi mensaje a Demetrio, le faltó el NO de lante, después de los dos puntos, decía, que NO estoy de acuerdo con su apreciación

    9. 9

      Francisco Ruiz - 5 de Octubre del 2011 7:37:22 CDT

      Como siempre, Ud. escribe de problemas que están a la vista de todos, pero para los que muchos aplican la estrategia del avestruz. Para mi entender el control con respecto a los cuenta propistas, tiene que tener unos principios claros,entre los que pueden estar: no violar el fisco; proteger la salud del pueblo y NO VENDER O REVENDER mercancías robadas o acaparadas. El cuenta propista tiene que ofrecer un valor agregado. para que haya un posible desarrollo. Y la salud del pueblo no es solo por la higiene. Depende también de los lugares donde ellos ejercen su actividad. Otro asunto son los precios y su relación con los salarios. El estado es el único emisor de dinero "fresco". Este tipo de actividad colabora en una redistribución de ese dinero. Y los salarios de los trabajadores estatales y los precios de los cuenta propistas (y los del mismo estado) no se correlacionan. Y para muchos eso genera contradicciones con los cuenta propistas. Recuerde los nombres peyorativos que la población les ha colocado. Por eso orden, no es solo una nube de inspectores. Es algo mas.

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