La disputa de los conejos

Luis SextoLuis Sextosexto@enet.cu
8 de Diciembre del 2011 22:09:00 CDT

Internet semeja un agujero negro: todo parece caber. También mucho suele perderse de modo que, como recientemente ha dicho un autor, el conocimiento suministrado por la red de redes está punteado de huecos, como un queso célebre. Pero algo se queda y vemos una cristalería abundante sobre Cuba. Todos escribimos, aunque algunos no sepamos.

Como en días de ciclón, nos creemos obligados ante la demanda de la temporada a sacar de los rincones y cuartos de desahogo todo cuanto sirva para nuestros fines: clavos herrumbrosos, maderas carcomidas… Construyo, por supuesto, una analogía, porque leyendo ciertos artículos me percato de que echamos mano a cualquier cosa para exponer nuestro pensamiento. Claro, escribir es un derecho. Publicar también, si vale la pena, aunque Internet y sus ilimitadas planicies lo admiten todo. Entonces, para ir precisando, no estoy en contra de que expresemos nuestra opinión. En todo caso, me opongo a una corriente que se me hace más evidente cada día: la intransigencia.

Mi bandeja de entrada me espera cada mañana con estos o aquellos artículos sobre la situación cubana, y leyéndolos ya me resulta trabajoso distinguir si es la derecha o la izquierda la que dirige el teclado donde fueron escritos. Y ello confirma la antigua percepción de que la intransigencia suele admitir una verdad: la mía. La de los demás no existe, porque no concuerda con la mía.

La ecuación es simple. Y por esa vía el lector se somete a un aluvión de frases absolutas, sin matices. Incluso, el pasado sigue pesando en Cuba, porque para esos juicios nada ha cambiado. Y si los historiadores —los de ayer— no recogieron estas o aquellas hazañas de individuos de las clases o colores menos favorecidos, la culpa también es del presente, cuando precisamente se saca a la luz lo que estuvo oculto, quién sabe por qué razones pretéritas. Para el intransigente siempre habrá una razón: lo quisieron ocultar hasta hoy. O, por otro lado, le reprochan al discurso político que siga insistiendo en que la obra de la Revolución es perfecta. Y obvian que de ese mismo discurso ha partido la crítica a lo realmente obsoleto o imperfecto y ha convocado a modificar estructuras y conceptos. ¿A qué se debe ese énfasis crítico en una situación que ya se supera y nos supera? El dogmatismo, correlato de la intransigencia, se agazapa en más de un lado.

Lo dicho me conduce a una disputa fundamental: los que quieren que el país cambie y mejore y los que se oponen. Al menos se oponen si no es en el sentido que ellos suponen. Hay, por supuesto, ideas atendibles. Pero el tono a veces las invalida. Es tanta la ira con que algunas ideas se expresan que pierden la perla de una propuesta atinada. Y así ya uno no sabe de qué posición se piensa y se escribe. Porque no hallo mucha diferencia entre lo que leo en periódicos de Miami o Madrid o en sitios que ostentan membretes de la izquierda. ¿Una izquierda zurda? Posiblemente.

Pero todo lo que he balbuceado hoy se debe a un mensaje de un lector. Me plantea el litigio «entre los optimistas y los pesimistas; entre el sueño y la realidad; en la lucha dialéctica entre lo objetivo y lo subjetivo». ¿Optimistas y pesimistas desde el lado de acá, es decir, entre los que nos autodenominamos revolucionarios? Porque yo puedo ser pesimista, pero respaldo lo que el Gobierno y el Partido, a pesar de las dificultades e insuficiencias que subsisten, prevén y proveen para enrutar al país hacia una sociedad racionalmente justa, productora de bienestar generalizado, y defensora sin concesiones de la independencia.

El pesimismo o el escepticismo no son dañinos, si a pesar de las dudas somos capaces de mover los brazos y la cabeza para halar o empujar las transformaciones. Es una posición de principio. Yo puedo estar en desacuerdo con cualquier decisión. Pero no me puedo enzarzar en la clásica disputa de los conejos, que se detuvieron en su huida para discutir si los perros eran galgos o podencos, y perecieron entre dentelladas. Ni mucho menos he de convertir la discrepancia en la condición previa para mi apoyo. Lo perjudicial, para mi juicio no muy ducho en asuntos políticos, es eso que llamo intransigencia, cuyas raíces se localizan en la psicología y en la ideología de las personas.

Ah, y a cuantos ponen sus comentarios bajo mis textos, les aclaro que nada de lo dicho va con ellos… Aunque discrepemos respetuosamente y con el mejor ánimo. El mismo respeto y la mejor intención con que he tratado hoy de ahilar estas frases un tanto polémicas.

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    1. 1

      Modesto Reyes Canto - 9 de Diciembre del 2011 4:21:16 CDT

      Decia Martin Fierro,amigo Luis,que “si los de adentro se peleaban los de afuera los devoraban”y esa frase de aquel conocido Gaucho muchas veces me ha hecho cuestionarme en que punto,geograficamente hablando,este deseador del bien para todos se encuentra y casi que en su magnifico coloquiar de hoy encuentro la respuesta:La intransigencia no va conmigo.Soy de la opinion que el el intransigente tiene sus motivos malevolos y acomodativos ha algo que hasta ahora le ha dado muy buenos dividendos y que hara todo lo posible para que todo siga mal funcionando como esta establecido y no como debe ser.Algo asi como diria el guapo “filoso”de mi barrio:”Lo dicho dicho esta y no hay marcha atras”.Llegado a este punto descubri lo que y por mil razonamientos que te va enseñando la vida antes que te saque de su lista,que lo intransigente,venga de donde venga,no es mas que un patriotismo barato para tratar de impedir que se logre el bienestar de la Patria que desean todos los que no somos intransigentes.Como en inteligente decima campesina,mi leido Luis,usted con su magnifico coloquiando de hoy ha puesto en pie forzado.Se que habra mucha asistencia al guateque.Un abrazo>Modesto Reyes Canto.

    2. 2

      Alfredo Viamonte Marin - 9 de Diciembre del 2011 4:50:16 CDT

      Mi estimado Luis, la intransigencia, en mi modesta opinión, no es el problema en si, puesto que en muchos aspectos, políticos, económicos, sociales y hasta familiares, ella es necesaria. Acaso no debemos ser intransigentes ante la falta de educación, ante los que se creen que son Dios y el mundo, ante los que derrochan los pocos recursos que el país tiene, ante los corruptos que desangran la patria en beneficio propio, ante el hijo que maltrata y hasta golpea a su propia madre. Creo que lo importante es no caer en los extremos: el súper intransigente o el súper tolerante. En un articulo suyo, hace ya algún tiempo, se hablaba del equilibrio, ente necesario para cualquier idea, acción y actitud en nuestras vidas. Por eso el dialogo siempre va a ser insustituible, pues discrepando o no, concordando o no, es el único método que nos permite entendernos y llegar a un consenso, desde que y claro esta, exista respeto. No olvidemos que discrepar es una contradicción y las contradicciones son el motor que impulsa el desarrollo. Discrepar para construir, aunar y avanzar correcto, para destruir, tergiversar y sembrar el odio como es la intención de la gran mayoría de los artículos que sobre Cuba se publican en Internet NUNCA, y aquí si debemos ser intransigentes. La gran mayoría de los cubanologos y etc, no saben nada o muy poco sobre Cuba y los cubanos, vivan en Cuba o fuera de ella. Pero no nos engañemos, el ser humano, sea de donde sea, esta lleno de contradicciones y alcanzar el equilibrio entre los extremos siempre será un reto para la raza humana. Tenga usted un buen final de semana y cambiando de asunto, muy interesante e instructivo el articulo de Herminio Camacho que usted colocó como enlace.

    3. 3

      Sexto - 9 de Diciembre del 2011 8:01:45 CDT

      Alfredo: Le agradezco su constancia en comentar mis textos tan atinadamente. Pero en la medida que uno vive, va aprendiendo que la intransigencia a veces llega a ser dañina aunque defienda ideas y principios positivos. Ese equilibrio al que me refería una vez y usted recuerda, es precisamente un antídoto contra la intransigencia, sea de cualquier lado. Me parece que aun para defender lo bueno, es necesaria la flexibilidad. Porque la intransigencia se convierte en una deformación que incluso llega a impedir que podamos deferenciar lo justo de lo injusto, lo táctico de lo estratégico. Si usted educa a sus hijos intransigentemente, podrá perderlos. La historia está jalonada de tanta intransigencia que nos podría aterrar el sumario. En efecto, flexibilidad. Y en particular en en este mundo donde la voracidad de la intransigencia geopolítica de los países más poderosos, llega a convertir en algo justo el genocidio y la destrucción de países pequeños o débiles. Entre nosotros, tengamos el signo político que tengamos en la frente, la intransigencia, condicionada por intereses egoístas, podría también estorbar lo que Cuba hace para sobrevivir no solo al cambio climático sino a la creciente política de cuantos no nos quieren como somos. Creo en la buena voluntad y el equilibrio. La intransigencia, por el contrario, puede derivar en perversidad.

    4. 4

      ccg - 9 de Diciembre del 2011 9:21:45 CDT

      Es bueno ser flexible pero dentro de ciertos límites, al pan pan y al vino vino, de ir por las hojas se cayó el mono del árbol. Parece que llevamos demasiado tiempo esperando que se trabaje en unión por este país nuestro. Se debe unir este pueblo contra la corrupción, que no solo del exterior viene el problema, se debía pensar más que nuestro pueblo sufre penurias desde lo alimentario, habitacional y hasta lo existencial cuando al final después de tanto también tiene que lucharse contra el seudo interés de algunos que son como la guataca y solo hablan de revolución cuando les importa, cuando se ve afectada su posición por la opinión de los demás. Cuanto más vivo, más valoro a Martí “Con los pobres de la tierra quiero yo mi suerte echar”. Lastima que mucho de lo mejor de nosotros caiga por el hoyo del conejo.

    5. 5

      Alfredo Viamonte Marin - 9 de Diciembre del 2011 9:25:15 CDT

      Maestro, me honra su comentario y concuerdo con el, no me considero y no soy un intransigente. No obstante existen momentos y momentos y saber analizar para actuar en consecuencia, requiere de mucha mesura y porque no, a veces, de sangre frío. Es cierto que los años (ya tengo 47) nos dejan más equilibrados y en algunos caso como usted, más sabios. Una vez más gracias por sus palabras

    6. 6

      Daniel Franco - 9 de Diciembre del 2011 18:49:35 CDT

      Sr. Sexto, verdaderamente no entiendo nunca cual es su verdadero pensamiento politico, ahora comprendo porque Ud. no publica mis comentarios.

    7. 7

      Sexto - 9 de Diciembre del 2011 20:25:32 CDT

      Señor Franco: Desde hace tres semanas modero yo los comentarios de mis post. Y le aseguro que es primera vez que me encuentro con su nombre. Ahora bien, si antes no ha entrado será porque no ha cumplido usted alguno de los requisitos de JR. Por lo demás, si usted no entiende mi pensamiento político, a quién usted va a culpar. ?A mí? Mi pensamiento polìtico está muy claro: soy un defensor de una Cuba independiente, justa, socialista en cuanto el socialismo implique la independencia frente a los Estados Unidos o cualquier otro país, e implique además una sociedad donde el pueblo no esté polarizado entre los que tienen menos y los que tienen mucho. Ni más ni menos, señor Franco. y POR LO TANTO SOY ENEMIGO POLÍTICO DE TODOS LOS QUE PRETENDAN POR LA FUERZA VIOLENTAR EL ORDEN EXISTENTE EN CUBA. COMO LO SOY DE QUIENES, DICIENDO QUE ESTÁN CON NOSOTROS, EN VEZ DE RECOGER, DESPARRAMAN. En ese orden anda mi pensamiento político y mi obra periodística. Y le aseguro que nunca lo he enmascarado. ?O qué ha podido pensar usted?

    8. 8

      Roberto - 9 de Diciembre del 2011 20:44:30 CDT

      Estimado Luis estoy totalmente de acuerdo con su articulo, la intransigencia hace mucho dano de cualquier lado que este, pero por otra parte no es eso lo que nos han ensenado por decadas?. Crecimos inspirados en la intransigencia (por supuesto revolucionaria) de Maceo. Se nos alento a ser intransigentes con los homosexuales,religiosos,"negociantes","desafectos" etc,etc,etc. Se crearon las intransigentes "brigadas de respuesta rapida" y se premio la participacion en actos de repudio acompanado de intransigentes gritos y golpes, que continuan hasta hoy. Entonces, y repito que estoy de acuerdo con lo que Ud. plantea, un primer paso para desterrar la intransigencia y comenzar un cambio real no seria una disculpa a todas las victimas de la intransigencia y poner fin de una vez por todas a cualquier manifestacion de ese tipo sin tener en cuenta quien la ejerce. Sera posible pedir "compadre no sea tan intransigente conmigo y ayudame a empujar este carro atascado que si yo lo fui antes contigo fue obligado por las circunstancias y ademas, como ves, estoy cambiando y segun los objetivos que persigo no creo que sea buena idea negarte" sin antes estar dispuesto a aceptar otras ideas, a veces hasta contrarias a las que yo tengo, de como el carro debe ser empujado.

    9. 9

      Sexto - 9 de Diciembre del 2011 22:13:23 CDT

      Roberto: He admitido su comentario, pero no me sabe bien. Quizás tenga hoy el olfato tupido, pero me sabe a ironía. Bueno, en fin, convenimos en que la intransigencia es siempre negativa. Y de verdad, tendremos que hallar un punto de equilibrio para defender, incluso, lo que debemos defender. Claro, si ha habido intransigencia por aquí, tanta o más la ha habido del lado de allá. Y un juicio justo lo tendrá que reconocer. Porque me percato que incluso a la hora de juzgar el pasado, incluso los errores cometidos, no tenemos en cuenta la situación en que ciertas cosas sucedieron. Todo es lamentable, pero lamentarse siempre es mala práctica, puede uno derivar en un intransigente. Al enemigo no le pido que nos ayude a halar el carro, pero sí se lo pido a quien dice ser de izquierda o marxista, o socialista, y se pone de frente a lo que el país hace. Desde nuestro lado lo que corresponde es sumarse, aunque uno tenga sus opiniones. Oportunidades hay para decirlas, pero opiniones que construyan, no las que tienden a entretenernos en una dicusión que nos puede hacer perder mucho tiempo. Las cosas cambian. Y sin embargo, seguimos discutiendo si son galgos o podencos. Y de pronto el tiempo pasa y todo sigue igual. Es a eso a lo que me refiero, Roberto. Y déjeme repetirle que su comentario, a pesar de las flores, lleva una piedra dentro.

    10. 10

      Modesto Reyes Canto - 10 de Diciembre del 2011 20:29:38 CDT

      Se logro lo que nunca yo creia que se pudiera lograr:tres intransigenets opinando y defendindo sus opiniones al mismo tiempo.El intransigente Franco da su opinion. El intransigente Roberto,va mas alla y con datos verdaderos da la suya.Y,el intransigente Sexto,defiende lo que indefindiblemente no tiene defensa.Y ahora me toca a mi.La intransigencia no es justificar lo mal hecho que se hizo basado en cosas muy malas que pudieran venire y que por eso hubo que hacerlas.La,dicha ya intransigencia,no es seguir recordando,intransigestamente,todo lo equivocado que se hizo,sabiendo que asi era como se queria hacer.Y finalmente.Intransigente es aquel que es capaz de escribir una columna con mucha no intransigencia cuando las opiniones reales opinadas sobre las misma tienden a recibir la ultima opinion del autor:Eso es intransigencia y lo demas es “muela” o “cotorra”.Por favor,que alguien que no sea intransigente publique esto.Modesto Reyes Canto.

    11. 11

      Dario - 12 de Diciembre del 2011 8:15:13 CDT

      Estimado Luis, Muy acertada sus respuestas a Franco y a Roberto. Es evidente que los detractores de la Revolucion siempre van a cuestionarla y tratar de desprestigiarla. Hemos estado en todo el tiempo desde el 1959 en situaciones de peligro y la sangre derramada no se puede olvidar. Ahora debemos concentrarnos en mejorar lo que tenemos, en sumar y atender los criterios de los que apuestan por el socialismo y la independencia; a aquellos que creen que pueden confundir y desunir no se le puede dar chance. La experiencia de la Perestroika en la antigua URSS (sobre todo la llamada Glasnost) acabo con aquello, sin casi darse cuenta se acabo aquella superpotencia, que tenia muchos problemas ya antes de aquello. Nosotros no somos una superpotencia, pero tambien tenemos problemas; por eso creo que todo tiene un limite en cuanto al flujo de ideas y su publicacion. Siga combatiendo Luis, que hay gente con Usted, aunque no tengan acceso a Internet.

    12. 12

      Sexto - 12 de Diciembre del 2011 18:58:44 CDT

      A rdp: Señor, usted me critica a mí por no publicar sus comentarios. Déjeme preguntarle: ?cuando usted toca en casa ajena está seguro de que le abrirán y si le abren lo dejarán pasar? Sencillamente, a sus comentarios les falta forma, no creo que deban ser publicados hasta tanto usted al insulto no lo sustituya por ideas. De eso se trata, de ideas y no de insultos. No piense que no se los publico porque son tan invulnerables que les tengo miedo. No sea presuntuoso. Ponga primermente la pelota en su cancha y pregunte si los está escribiendo de modo que puedan ser publicados en casa ajena. porque este es mi espacio y no suyo. Por lo demás, en forma sí puedo valoarlo y estar dos días pensándo si lo publico y polemizamos si hay que hacerlo. Además, el propio viernes 9 le escribí al correo que usted pone en su comentario, y en verdad me lo devolvieron por no existir. Así que no se queje, perdió usted la oportunidad de que yo le explicara las razones por las cuales no los autoricé. Los comentarios ajenos que usted cita, y que son duros, tienen a su favor que se fundamentaban en la forma correcta y yo les respondí. No, no es que yo sea un intransigente que escribe contra la intransigencia. me parece, que quien lea su texto se dará cuenta que usted es algo más que intransigente, es irrespetuoso. Pruebe a hacerlo decorosamente y quizás pueda entrar. Y si alguien me pide que publique el que provoca este mensaje, le diré que estas palabas aparecen así para que rdp se entere de lo que pienso.

    13. 13

      Arley Orama - 10 de Enero del 2012 16:08:03 CDT

      Antes que nada debo decir que es la primera vez que escribo en la columna, aunque la sigo desde hace varios años. Sobre la intransigencia pienso que todos somos intransigentes a partir de algún límite en determinados aspectos, casi todos lo somos en cuanto a esos valores que llamamos Principios. Estoy seguro que todas las personas honestas son intransigentes con cualquier acción que implique en ellos un actuar deshonesto. En mi caso particular casi siempre soy intransigente con el hecho de que dispongo de una sóla palabra y detesto mentir, por tanto es una misión imposible convencerme de que falte a mi palabra o mienta, aunque en ello estén involucrados argumentos de fuerza mayor, en ese sentido soy muy intransigente. No obstante, una vez hecha la salvedad acerca de la humanidad intrinseca de la intransigencia, considero que la misma es un elemento opuesto a la flexibilidad, la comunicación, el ser dialéctico (cómo suele decir mi papá), la capacidad de comprender, escuchar y situarnos en el lugar de la persona que tenemos delante, la tolerancia, la verdadera justicia y hasta la sabiduría que se adquiere cuando se dispone de una mente abierta y dispuesta a recepcionar lo que se nos está transmitiendo. De por si el termino intransigencia lleva consigo a sus espaldas la irreflexión, la obsecación, la negación ciega de cualquier argumento a favor de lo que queremos frenar con nuestra intransigencia...he ahí el verdadero corazón del término, porque no lo duden, si la intransigencia admitiese valoración, argumentos, justicia y dialogo (en el sentido mas puro de la palabra), no se llamaría de esa manera. Si bien pienso que la intransigencia es un elemento muy útil para aplicarlo a nosotros mismo, también pienso que es muy peligroso cuando a través de ella juzgamos a los demás y nos comunicamos con ellos, puede hacernos caer en errores e injusticias graves, puede mantenernos lejos de la verdad, enceguecidos, confundir bandos, posiciones y conceptos, alejarnos de las personas y hasta de la misma esencia humana. Las personas cómo Luis Sexto son propensas a sufrir la intransigencia, tanto la de los que consideran que sus posiciones críticas incuban sentimientos antipatrióticos y contrarevolucionarios, cómo las de los que piensan que abogar por mejorar a nuestra sociedad y reconocer que queda mucho por hacer debe ser por fuerza sinónimo de estar en contra del gobierno. La intolerancia se esconde en ambos extremos disfrazada de intransigencia, pero cada uno piensa que es exclusiva de los demás. Será acaso tan dificil admitir que nadie es dueño de la verdad y que la vida tiene muchos mas colores que negro y blanco?? Siga así periodista!!

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