El antivirus

Luis SextoLuis Sextosexto@enet.cu
22 de Diciembre del 2011 22:00:11 CDT

De las diversas definiciones de política he preferido aquella que se deriva de la etimología griega de polis, ciudad, con lo cual puede articularse el concepto de que política es la ciencia —¿arte?— que se ocupa de los asuntos de la comunidad. Es decir, la política no es solo un programa, aunque lo enuncie, ni un lenguaje, aunque lo hable, ni una profesión de fe, aunque a veces la repita, ni una consigna, aunque por momentos se defina con una frase. Ni es un proceso de elecciones entre discursos, pasquines y promesas.

Posiblemente sea todo ello junto. Pero según mi modo de enfocarla, la política es un conjunto de actos que responden a una actitud esencial: la de servir. Ninguna palabra es efectiva, convincente si en un momento dado no se convierte en acción, en obra a favor de la sociedad. Y cuando nos recomiendan ser políticos, nos sugieren adecuar la política a las circunstancias o al medio. Porque, a fin de cuentas, la política establece relaciones y compromisos entre los ciudadanos en general, y entre gobernantes y gobernados.

En ese punto, me desvío. Y me detengo en los que asumen la política separándose de sus objetivos primordiales en una sociedad como la nuestra, donde la política, por exigencias de los fines que proclama y componen su programa socioeconómico, se fundamenta en el consenso. En Cuba, hasta la calidad y la distribución del pan tienen un ingrediente político. Y cuanto se decida en los órdenes de gobierno o administración tendrá, pues, que reparar en quiénes podrán ser perjudicados y en qué hondura.

En efecto, es obvio entre nosotros. Pero tal vez no lo sea tanto el que para servir en nombre de la política, en Cuba, no solamente se necesitan hombres y mujeres que se identifiquen con principios y propósitos políticos, y que asientan ante las encomiendas y planes, sino, fundamentalmente, actúen y sepan decir sí cuando es sí, y no cuando es no. Lo demás, la disciplina que se ampare en el silencio equivale al ajiaco donde hierve y deriva la apropiación política hacia una especie de doble moral. Esto es, según sabemos, decir creo y actuar haciendo todo lo contrario.

Estoy renuente a que se me salga ahora el tono normativo que tanto rehúyo. Hoy, particularmente hoy, necesitamos de una política que, por concebirse y elaborarse como ciencia y arte de los asuntos y problemas de la sociedad, esté apta para cuidar de sí, y se blinde ante las acometidas de la distorsión y las negaciones. Necesita, pues, un programa de antivirus cuya dificultad radica en que si los «chips» digitales obedecen a las nuevas tecnologías, cuando se trata de política nos referimos a seres humanos, con pensamiento y voluntad reacios o cambiadizos, marcados por la rigidez o por normas unilaterales. Por tanto, el antivirus de toda política, general o local, teórica o práctica, radica en la crítica, filosa e impertinente mirada exterior e interior…

Según mi parecer poco avezado, y avisado, toda política que se estime verdadera no ha de temer a la crítica. Al contrario, la urge como modo de preservarse mediante la reflexión y el criterio dialécticos. Y ya finalizando esta nota de opinión, que no de denuncia, y después de meditar en mis dos últimos artículos sobre la intransigencia, y tener en cuenta atinados pareceres de muchos de cuantos comentan lo que escribo, más que intransigente, prefiero ser consecuente.

Hasta en la defensa de principios humanísimos, creadores la intransigencia podría resultar dañina —y permítanme retomar un tema conocido, para lograr una conclusión aceptable—; dañina, porque la experiencia confirma que la negatividad absoluta obstaculiza el análisis dialéctico de los errores o de lo obsoleto y disfuncional en la aplicación de los principios.

Pienso, pues, que para ser efectiva la política empeñada en construir relaciones sociales justas, con la persona en el centro de sus afectos y efectos, ha de ser, más que intransigente, consecuente. Y no les ofrezco un juego de palabras. La intransigencia podría cerrar la salida a las soluciones; la consecuencia, en cambio, dispondrá las soluciones para salir de este o aquel laberinto cerrado, sin que la ceguera, la cólera o la petulancia nos debiliten mientras creemos estar protegidos.

Ah, les informo que esta es la última columna del año. Nos veremos en el próximo. Ojalá que consecuentemente procuremos la felicidad siendo útiles.

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    1. 1

      Modesto Reyes Canto - 23 de Diciembre del 2011 4:21:42 CDT

      “Uno siempre va a ser lo que ha sido capaz de hacer”y el intransigente,amigo Luis.mas por conveniencia que por justo,lo va a seguir siendo.Aquello,muy militar,que nos decian de que “las ordenes se cumplen y no se discuten”aplicado al diario vivir lleva a cualquiera a quererlas incumplir y muchas veces con la mejor de las intenciones, aunque el intransigente no admita que se discutan.El discutir con honestidad para tratar de lograr lo mejor que desea todo el que no quiere nada malo para su pais debe ser aceptado sin ninguna mentalidad intransigente.El dialogo en la politica siempre es beneficioso;no el monologo.Hasta los intransigentes bien intencionados mandamientos divinos a veces hay que incumplirlos porque como puede un padre aceptar “el no robaras” si no tiene empleo y no puede saciarles el hambre a sus hijos?.Y quiero que lo anteriormente dicho sea entendido como que puede suceder en cualquier pais de los muchisimos que economicamente estan,desde todo punto de vista y sin intransigencia de parte mia,peor que lo que pudiera estar Cuba por publicidad exterior intransigente incluida.Por lo demas,amigo Luis,le deseo a usted y a todo Cubano unas muy felices fiestas navideñas y el consejo de que controlen la boca y que no me le entren puercamente al cochino que esta cargado del dañino cholesterol.Un abrazo: Modesto Reyes Canto.

    2. 2

      Kirenio81 - 23 de Diciembre del 2011 5:55:52 CDT

      No pienso que la politica tenga algo de ciencia,mucho menos de arte y si bastante de manipulacion,desinformacion y chusmeria,al menos es la conclucion que saco de las elecciones aqui en USA,sobre todo donde sus compatriotas somos mayoria o una parte importante del electorado.Tambien pienso que en ella debe haber espacio a opiniones divergentes y aun a para aquellos que nos interesa poco,aunque nosotros le interesemos a ella.

    3. 3

      kireno81 - 23 de Diciembre del 2011 5:58:46 CDT

      Aclaro que vivo en Estados Unidos y son las elecciones de aqui las que conozco y sobre las que opine.

    4. 4

      Alfredo Viamonte Marin - 23 de Diciembre del 2011 7:15:00 CDT

      Mi estimado Luis, como siempre dando en el clavo, como decimos en buen cubano. Usted no hace un juego de palabras, usted tiene el arte de decir y bien claro, lo que piensa. Usted a colocado hoy un punto sobre una “i” que hace temblar y languidecer a muchos. Critica, esa es una palabra que a muchos les gustaría desterrala del diccionario. Justamente quien no las acepta o quien no es capaz de escucharla es un intransigente, que pasará a la historia sin penas ni glorias, cierto; pero que hace y hará mucho daño antes de su paso. Ser consecuentes, actuar en consecuencia, atenerse a las consecuencias es la actitud que nos debería caracterizar a todos los humanos. Si todos fuésemos consecuentes ante la vida, creame, no necesitaríamos de un antivirus, pues en consecuencia no existiría el virus. Tenga usted una Feliz Navidad y un hermoso 2012, donde espero y así lo deseo continuemos conquistando victorias. Un gran abrazo

    5. 5

      Daniel Franco - 23 de Diciembre del 2011 7:42:02 CDT

      Hoy no discrepo de nada, esa consecuencia es la que necesitamos para poder avanzar mas veloz. Le deseo una feliz navidad y un prospero ano nuevo.

    6. 6

      thomas - 23 de Diciembre del 2011 8:19:16 CDT

      Para mi su articulo es de mucha actualidad ,la intrasigencia politica trae consigo la pasividad en las masas, que ante la impotencia se hacen los de la vista gorda dando paso a la doble moral que tanto daño nos hace.

    7. 7

      Emigdio - 23 de Diciembre del 2011 8:52:18 CDT

      La critica se amordazo desde el momento en que enunciaron que seria aceptada siempre que fuera "de la froma establecida, en el momento oporuno y en el lugar adecuado", y esas tres condiciones no se cumplieron nunca para criticar a un Jefe, pero para destrozar a un subordinado no importaban, como plantea el amigo Modesto Reyes, el dialogo en politica es siempre beneficioso y de la intrasigencia en su momento hicimos una bandera y un "merito", que era inadmisible no poseer si se queria ser revolucionario de verdad, esto que usted publica ahora en aquel momento soñarlo era peligroso, es muy bueno que ahora podamos expresarnos sin miedos y estoy de acuerdo con usted que en la mesura, en el analisis objetivo y sin apresuramientos inutiles esta la mejor formaade decidir, para poder avanzar. Hay muchos que en estos momentos son un freno, y que siempre trataran de adecuar lo establecido a sus mezquinos intereses pero esos mas temprano que tarde seran desenmascarados.

    8. 8

      Jose Diaz - 23 de Diciembre del 2011 9:29:38 CDT

      Excelente articulo Luis siempre le hemos temido a la critica y gracias a ella se han dado cambios importante en este mundo y Cuba no esta exenta de ella. Todos hemos cometido errores de una foma u otra y la critica mas cuando es construtiva ayuda a un mejor entendimiento. Politicamente Cuba siempre ha estado cerrada a la critica en todo aspecto y debemos de erradicar esa mentalidad. Cuba se debe de abrir mas al mundo y se lo lograremos todos los cubanos de bien. Feliz navidad para usted y que reina la paz y el progreso en mi tierra para el 2012.

    9. 9

      osito - 23 de Diciembre del 2011 10:48:05 CDT

      Kirenio81 tanto paresuramiento para opinar y despues aclararse como que em da la cuenta que ud es cubano y de cuba..vea ud..ud es el que manipula..

    10. 10

      Osvaldo Arango - 23 de Diciembre del 2011 11:00:36 CDT

      Ante todo compáñero Luis Felicidades por el nuevo año y como esta es la ultima que va a escribir en el 2011 me adelanto !!! En cuanto a su articulo me gustó mucho al frase ¨¨toda política que se estime verdadera no ha de temer a la crítica. Al contrario¨¨ yo he sido muy critico en algunas de mis opiniones pero soy respetuoso y honesto y sobre todo amo a mi pais y a su proyecto social pero lo que esta mal hecho mal hecho esta y es por supuesto, más que justo que sea criticado. Nuestro gobierno es muy suceptible a la crítica y por muchos años no permitia que fuese criticado y menos publicamente o en foros que fuesen del dominio público o fuera de su supervisión. Eso es fue un gran error porque la critica a los problemas y situaciones ayuda a perfeccionar los mismos o al menos alertar de que existen problemas. a pesar de de que el Cro. Raúl expresó sin ninguna duda que ejercer y expresar la critica honesta era un derecho de cada ciudadano, todavía aún en este minuto se siguen tamizando las opiniones de los foristas dependiendo de la ¨¨profundidad y alcance ¨¨ de las mismas. Yo ejerzo este derecho y uso mi nombre y apellidos y si no estan de acuerdo en cualquier aspecto de mis opiniones...mejor!!asi se debaten las ideas pero escribo mi apreciacion de los acontecimiento que vivo y me afectan como cualquier cubano de a pie, por eso le digo que parece que ya algunos organos de prensa estan empezando a no sólo tamizar las opiniones sino a banear al que opina y eso es doloroso para el que confia en las palabras de sus dirigentes y humillante para el que lo practica. Espero que JR nunca lo haga porque ya cubadebate lo está haciendo. Muchas gracias

    11. 11

      nsf - 23 de Diciembre del 2011 11:46:46 CDT

      ¡¡¡FELICES FIESTAS¡¡ YA NO PROHIBIDAS?? Y QUEDE LA INTOLERANCIA Y LA DOBLE MORALIDAD PARA UN PASADO QUE LE CUESTA PASAR.

    12. 12

      Sexto - 23 de Diciembre del 2011 16:09:01 CDT

      Emigdio (7) Siempre hemos de felicitarnos por que nuestra sociedad avance. Se abra. Pero parece evidente que para que la crítica sea útil y en vez de crear enemigos sea comprendida ha de tener una forma, un tiempo, incluso un lugar. Más que limitantes son las condiciones para que la crítica no derive en insulto, o sea asumida como insulto. por eso, cada sitio digital exige normas para que cada comentario sea publicado. Cuanto más equlibrado, cuanto más cuidadoso es el lenguaje de una crítica, más provechosa será, y tiene mayor seguridad de ser, al menos, recibida. Que sea tenida en cuenta es otra cosa. Por otra parte, esta sección tiene ya nueve años, y de verdad que hace rato, casi desde sus inicios en 2002, vengo yo diciendo muchas de estas cosas. Incluso dede antes en Bohemia. No he sido un privilegiado. Simplemente un periodistra con sentido del equilbiro y del respeto. Por otra parte, hay sitios digitales autocalificados de liberales o democráticos que no publican todos los comentarios, o los editan. En mi caso, si cuanto se dice no cumple las normas de Juventud Rebelde, prefiero no publicarlo a editarlo. Pienso que, con respeto, sin insultos, sin referencias que puedan inquietar a quien las lee, podemos expresarnos y debatir para bien de todos, sobre todos para bien de este ejercicio dialogado que de seguro servirá para conocernos y sobre todo para respetarnos. Felicidades.

    13. 13

      Leonid - 23 de Diciembre del 2011 18:14:21 CDT

      Siempre que no esté dañado su sistema nervioso, el humano es consecuente por naturaleza. Si el resultado de la causa, es el efecto, y viceversa, al no existir “Din, sin Don” la política, aunque a muchos ya les gustaría, no es patrón exclusivo de una ideología. Si así fuese, los antivirus –las críticas-, no caducarían, ni irían errantes entre guardarrayas, avenidas, pasillos, o callejones sin salida. Los antivirus, están obligados a actualizarse si es que quieren mantener la operatividad del sistema informático ante los ataques. Si por esos absurdos, más que conocidos, el principal componente del “pan nuestro de cada día” -que no del padre nuestro de cada noche-, es la política, sabido es, que algún que otro político “el pan” se le da más que bien, hecho, y comérselo ya ni le cuento. Valdría no olvidar a los “celíacos ideológicos,” para los que habrá que tener alternativa nutricional por su intolerancia al gluten. La política, no sin astucia, recurre al arte y a la ciencia para ejercer, sin embargo, la ciencia y el arte, pueden prescindir de la política aunque no de su público. Las políticas, por poder -y nunca mejor dicho-, prescinden en más de una ocasión de la belleza y la precisión, pero jamás de los honores que le otorguen para el gobierno. Y aunque más de una invite a la morgue, me quedo con las que acunen la equidad como fuente. Tengamos en cuenta a los oponentes desde el diálogo, y no acallemos entre golpes y madejas las demandas de quienes discrepen, porque éstas irían de cualquier manera sobre el viento camino a los oídos que estén presto a escucharles, tras la luz de los ojos que las velen, tras el pensamiento que en ellas se identifique. Nada, que la eficacia no sea imponer políticas, y que hacer justicia no sea otra cosa que predicar con el ejemplo. ¡Feliz fin de año! Un saludo!

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