Juventud Rebelde

Frente al espejo

La enseñanza del Che

«He leído su columna titulada Una pregunta complicada (Coloquiando, Luis Sexto, 15 de junio). ¿Pensará el lector que le inquirió si alguna vez escribirá de las cosas positivas de Cuba, que vive en el país de las maravillas? La Revolución se defiende enfrentando lo mal hecho con la verdad, no ocultando los errores.

«La enseñanza más grande que dejó el Che a nuestra generación es su espíritu crítico y autocrítico. Imagino su respuesta si ese lector le hubiera hecho a él la misma pregunta que le dirigió a usted.

«Siga el camino que ha escogido en su profesión. Sé que es el más difícil y de seguro le ha costado muchos malos ratos, pero también muchas satisfacciones por saber que con la verdad en la mano está defendiendo la Revolución con más fuerza y valor...». (Eduardo Mora)

«Leí el artículo de Julio Martínez Molina publicado el 15 de junio, referente al único sobreviviente vivo (Quintín se salvó de los nazis y del mar), del barco cubano El Mambí, hundido por un submarino nazi durante la Segunda Guerra Mundial.

«Desde hace más de 30 años soy vecina de Miguel Reyes Bermúdez, quien es sobreviviente de aquel ataque y siempre me ha relatado esa odisea... Quisiera que se pusieran en contacto con él para ampliar esta información... Reyes tiene 94 años y un largo historial de trabajo y lucha. Me gustaría que fuera un testimonio más de aquella historia». (Rosa Montano)

«Deseo felicitarlo por su comentario La fatua faena (José Aurelio Paz, 10 de junio). Con valentía ha tratado un tema tan actual como nocivo, que atenta contra la unidad, nos distrae y nos desgasta. Quiero conservarlo para releerlo y reflexionar sobre el mismo». (Nivaldo Toca)

«La lectura de su reportaje Se incuban nóbeles (Marianela Martín González, 12 de junio) me trajo por asociación un problema que estamos enfrentando las empresas que producimos bienes materiales, relacionado con la pérdida de los oficios tradicionales y tan necesarios a la sociedad.

«Usted hacía alusión a que el politécnico Fernando Aguado y Rico, dedicado toda su vida a la formación de jóvenes en las artes y los oficios, hoy gradúa técnicos en computación. Me vino a la mente entonces que también aquí, en el municipio de Boyeros, donde resido y laboro en una entidad del SIME, tenemos déficit de paileros, soldadores y otros operarios de máquinas herramientas, y que hace dos cursos más o menos dejamos de contar con el politécnico Julio A. Mella, escuela que también se dedicó a formar alumnos para las especialidades antes mencionadas y hoy prepara estudiantes para las Ciencias Informáticas... Ojalá se habiliten los locales para la Informática sin afectar los de otras especialidades técnicas. Por muchas razones conocidas, la formación vocacional de los jóvenes se inclina más hacia los servicios que hacia las actividades productivas. Considero que de no jerarquizarse este tema, los oficios quedarán en el olvido. Solo sugiero un tema que de investigarse pudiera ser provechoso». (Ma. Caridad Ricardo Domínguez)

«Realmente coincido con ustedes en que el que decida construir por esfuerzo propio debe enfrentar disímiles trabas burocráticas, además de otros problemas... Considero que se deben tomar acciones concretas para acabar con esta burocracia que tanto daño hace». (Arturo González Morlans)

«Hace ya tiempo vengo leyendo sus artículos publicados en la prensa y he visto que tratan disímiles temas con mucho filo. Entre ellos sobresalen los asuntos históricos y los asuntos sociales. Tengo en gran aprecio esos escritos, entre ellos unos muy recientes aparecidos en el dominical titulados: ¿La mente de un pollo? (Osviel Castro Medel, 18 de marzo) y Con Juan o sin Juan (10 de junio). Cuando leo estas cosas, siento que no estoy solo y que sigue habiendo personas que sufren y actúan con entrañas de nación. Sus escritos son verdaderas cargas al machete “sin recitales de barricada”. Son como esa carga que pedía Villena». (Dagoberto Anaya Cordero)

«Saludos desde Cienfuegos, Patrimonio Cultural de la Humanidad. Leí el trabajo La casa que volvió a nacer (Luis Raúl Vázquez Muñoz, viernes 15 de junio), y en un recuadro en la parte inferior de la página, titulado A la espera de un premio, hay un error imperdonable.

«El premio nacional de Conservación 2007 lo obtuvo el Paseo del Prado en Cienfuegos, y no la Casa Museo Ernest Hemingway, que lo alcanzó en Restauración, con mención nacional para el hotel Jagua, también de Cienfuegos... ». (Teresa Jiménez)

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