Para que rueden bien - Frente al espejo

Juventud Rebelde

Frente al espejo

Para que rueden bien

JR se ha asomado en varias oportunidades al tema de la calidad de los servicios en actividades tan significativas como la gastronomía, la reparación de electrodomésticos, el transporte, la enseñanza, la atención médica...

Numerosos trabajos se interesaron por sus aristas prácticas y su entorno conceptual. Más de un especialista contribuyó a aguzar el análisis, que se enriqueció con opiniones de los lectores. Entre todos hemos soñado posibles soluciones y tentativos caminos.

Sobre esa línea también «rodó» el reportaje Ómnibus nuevos, vicios viejos, de Yailin Orta Rivera (4 de noviembre). Si no pudo leerlo, solo le comento que un numeroso grupo de Trabajadores Sociales labora codo a codo con las tripulaciones de las guaguas Yutong y demás integrantes de ASTRO para erradicar las deficiencias de su servicio de transporte interprovincial.

Bastó que el periódico «pusiera un pie» en el estanquillo, para que los criterios comenzasen a llegar a la redacción:

«He leído con detenimiento su reportaje sobre la utilización de los Trabajadores Sociales en los servicios que brinda la empresa Astro. Considero que la creación de los Trabajadores Sociales fue una brillante idea del compañero Fidel para agrupar a los jóvenes que estaban fuera del estudio y para cubrir el campo de la problemática social de nuestro pueblo, que no estaba siendo atendida en los barrios.

«Hoy se cuenta con una masa de Trabajadores Sociales que elevan su nivel cultural y educacional y han sido utilizados para cuestiones puntuales como el control del combustible. Pero considero que las mejores soluciones a nuestros problemas, a los problemas de nuestras empresas o instituciones hay que buscarlas desde adentro y desde abajo hacia arriba. O sea, partiendo de la participación real y efectiva de los trabajadores desde la base y con capacidad de decisión, así como creando las condiciones adecuadas para ello. De lo contrario las soluciones no son sostenibles y terminan por perder “el fijador”.

«El problema del transporte interprovincial y urbano tiene que resolverse partiendo de: la atención al trabajador desde el punto de vista salarial, con su participación efectiva en la dirección de la empresa o centro de trabajo; creando paraderos o terminales integrales, con las condiciones indispensables; y sistemas de control adecuados de su funcionamiento.

«Se pueden estudiar experiencias para construir lo nuevo teniendo en cuenta lo histórico. En el transporte es necesario contar con fregadores, mecánicos, expedidores, conductores, inspectores... hasta los directivos.

«La labor de los inspectores cae dentro de lo que realizan los Trabajadores Sociales. En otras experiencias, los inspectores aparecían de improviso y en variados momentos del recorrido. Hoy no se notan, especialmente en el transporte urbano.

«Se han hecho inversiones millonarias en los últimos años. Se conocía con anticipación la adquisición de los ómnibus Yutong. ¿Por qué no se iniciaron las reparaciones de los paraderos y terminales antes? ¿Por qué es ahora que se hacen los llamados para formar conductores y choferes?

«Sobre los materiales culturales que se difunden en el transporte interprovincial creo que una correcta coordinación con el Ministerio de Cultura, especialmente con el ICAIC y el Instituto de la Música, puede resultar beneficiosa, siempre y cuando la empresa lo pueda hacer sostenible.

«Si no logramos crear en los trabajadores del transporte la conciencia de verdaderos propietarios sociales no podremos hacer sostenible lo que pretendemos ahora». (Jesús Cruz)

Hay personas que viajaron con ASTRO y, a partir de una mala experiencia, se han creado juicios negativos sobre el servicio con los nuevos ómnibus. Es el caso de la siguiente carta, resumen de vivencias en una azarosa travesía. De ella utilizamos los criterios sobre un ángulo del servicio que en ocasiones se soslaya:

«Al leer su reportaje, recordé los momentos de impotencia que sufrimos los pasajeros del ómnibus Morón-Habana, el pasado 11 de julio en la noche. A mi llegada a la Ciudad de La Habana, me dirigí a la ventanilla de Información de la Terminal de Ómnibus para preguntar dónde podría dejar establecida mi queja sobre la falta de atención que habíamos tenido los pasajeros de ese viaje, y amablemente me indicaron dónde podía hacerlo. Han transcurrido casi cuatro meses y no he recibido aún respuesta de ASTRO sobre mis planteamientos...

«Envío esta misiva para ver si pueden ayudarme a obtener atención a mi planteamiento y saber que no ha sido ignorado. Como bien refiere el Trabajador Social Brannis González (en el trabajo periodistico titulado), el carro debe estar en la terminal una hora antes de la salida para verificar todos los pormenores —no ocurrió así en este caso—, porque el usuario está pagando por un servicio especial». (Susana de Varona de la Rosa)

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