Juventud Rebelde

Frente al espejo

Opinión

«Debes imaginarte el efecto que ha provocado la lectura de tu columna con el título Rarezas (Rosa Miriam Elizalde, 4 de marzo), en todas las personas que te buscamos cada semana. Yo te pediría que fueras pensando en reunir estas lecciones de buen periodismo en un libro. De veras hacen falta también, por el movimiento que producen en el espíritu y porque son pedazos de buena literatura. Por la parte que me toca, si continúo trasladándome de casa en casa con tantas hojas sueltas de periódico para darlas a leer, me van a dar la Orden Caballero de París de Primer Grado. Mil gracias». (Marta Valdés)

«Leí con mucha atención y mucho gusto su artículo Rarezas. Escritos como estos nos son absolutamente necesarios en un mundo de guerras, de catástrofes naturales y no tan naturales, pues las guerras matan a personas y al medio ambiente también. Su escrito fue como un oasis en medio del desierto. Disfruté de su descripción, de todo lo que vio y sintió en su viaje a Pinar del Río. Se necesita de una sensibilidad muy profunda para escribir de forma tan refinada sus impresiones del viaje. A través de años la he considerado una escritora de excelencia, hoy lo reafirmo, pero la lectura de ese artículo no solamente me ha provocado deleite, también, a mí y a quien concuerde con mi opinión, nos indica cuanto debemos cuidar y amar a la naturaleza. Siga escribiendo cosas tan hermosas». (Miriam Rodríguez González)

«Me ha resultado muy actual y oportuno su trabajo del 1ro. de marzo (La bota, la hormiga y el puente, José Aurelio Paz). Pero yo tengo otra opinión acerca de la solución a estas aberraciones de la conducta social. He leído varias acepciones del término burocracia. La más utilizada y padecida es la que entiendo como “estilo de dirección caracterizado por estimar la dirección desde lejos, a partir de papeles, a partir de normas de trabajo diseñadas desde las altas instancias de dirección validadas solo con el control externo”. A mi juicio es lo contrario de dirigir acercando la solución de los problemas al lugar donde se producen los mismos, atendiendo a los intereses y a las necesidades racionales y razonables de las instancias inferiores y locales, a partir del diseño de procedimientos como traje a la medida de la gestión de los mismos, validados por el control interno. Opino que la solución no es tan sencilla como divulgar en murales la historia de la hormiguita laboriosa. La solución al problema es en extremo compleja y variada. Una red o telaraña de disposiciones—desde arriba— abre espacios de ausencia de iniciativa a la voluntad de trabajo creador contrario al trabajo robotizado, y al deseo de esforzarnos más allá de lo estrictamente laboral en un fenómeno que algunos llaman falta de profesionalidad. Entonces la solución no es solo de divulgación. Es de mecanismos y de cuadros de dirección organizando el trabajo dentro de formas socialistas de producción que incrementen los resultados y los movilicen hacia formas mayores de dinamización de la economía y la ética. Es solo una humilde forma de apreciar el problema». (Gonzalo Rubio Mejías, economista)

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