Frente al espejo

Huellas

«Quiero transmitirles a ustedes, y que lo hagan llegar al periodista Hugo Rius, que su artículo Inolvidables (12 de diciembre) despertó muchas emociones en mí. Nunca olvido mi paso por la escuela Nicolás Estévanez, en Plaza de la Revolución, en tiempos tan lejanos ya como los años 60 del siglo pasado…

«Serían muchos los maestros para mencionar, pero los que más llevo en mi corazón son Leyda, María Cristina y Xiomara. Ya no están con nosotros, pero dejaron su huella indeleble del buen hacer en el magisterio. Parte de la autodisciplina, dignidad, sacrificio y lealtad que tengo los debo a ellas.

«En aquellos primeros años del triunfo de la Revolución, en las aulas podían estar entremezclados niños de la edad propia del grado y niños con cinco y seis años más, que antes no habían podido estudiar y ahora tenían la oportunidad de hacerlo. Esa fue una época en que el magisterio cobró la importancia de darnos a todos lo que a muchos les había faltado: instrucción y educación.

«Rindo tributo a todos los que abrazan esa digna profesión de enseñar y guiarnos en nuestros primeros pasos... Gracias por tener en cuenta a esos seres que dan tanto y muchas veces las personas olvidan». (Mirtha Arias)

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