28 °C La gente quiere seguridad, estabilidad y largas relaciones en el empleo, y estas características son muy difíciles de encontrar según Towers Watson, una empresa estadounidense dedicada al estudio laboral, a la búsqueda de talentos para los negocios. El estudio no arroja nada del otro mundo para la mayoría de las personas, pero cuando se trata de una sociedad que promueve la ambición personal y divide en ganadores y perdedores, resulta novedoso, porque lo usual es que se busque subir a toda costa en la escala y se salte de un empleo a otro para encontrar lo más rápidamente posible el más alto nivel de vida…
¿Cómo anda la enseñanza en Estados Unidos? Parece que nada bien cuando una profesora asistente del departamento de Estudios de la Raza de la Universidad del Estado en San Francisco, California, advirtió en un trabajo publicado por CNN este martes que los estudios de college o universitarios, podrían convertirse en un lujo para unos pocos.
Por estos días de tragedia en Chile, el terrible terremoto de 8,8 grados que sacudió una parte importante del país andino parece haber tenido una consecuencia de magnitud planetaria, pues un geofísico de la NASA de EE.UU., Richard Gross, asegura que redujo la duración del día en 1,26 microsegundos, y desplazó el eje de la Tierra en ocho centímetros. Conocemos también ahora que el sismo de 9,1 ocurrido en diciembre de 2004 en Sumatra, Indonesia, y que provocó el devastador tsunami, también redujo el día 6,8 microsegundos.
Aunque parezca pura fantasía, en el mundo hay unos pocos que pueden hacerse esta pregunta: ¿qué país me compraría? Y es que tienen suficiente dinero como para hacerlo, si alguno estuviera en venta.
MUSHTARAK se llama la operación ofensiva que las fuerzas de Estados Unidos, la OTAN (casi todos británicos) y el ejército afgano a hechura de los ocupantes, llevan a cabo en el país centroasiático, dicen que contra el enemigo talibán.
LA cocina de la foto que publicó el diario, es de película: amplia, confortable, limpia, equipada con todos los electrodomésticos que han salido al mercado, como corresponde a una casa de clase media alta, a la residencia de un ingeniero en el elegante condado El Dorado, en California. Hasta ahora ha sido el hogar de Brian, April Garr y sus tres hijos, y es el retrato aparente de un tranquilo bienestar. Pero esa imagen idílica está en pleno proceso de desmoronamiento; no porque vayan mal las relaciones sentimentales de la pareja o entre padres e hijos. El problema es otro, y tiene que ver con la recesión que la Administración de Barack Obama y sus autoridades económicas insisten en que ya ha quedado atrás porque «avanzan» hacia una recuperación activa.
Lo que no han podido ganar en las urnas, en el proceso democrático, lo quieren por la fuerza. No hay dudas: en Venezuela, la guarimba está en acción para desestabilizar y derrocar al gobierno bolivariano. La oposición oligarca y sus voceros de los medios de información que se han constituido en partido político —tal y como hicieron en el golpe de Estado de abril de 2002— tratan de armar un show para lograr la condena «internacional» del presidente Hugo Chávez.
Ha sido un año de estafas y fraudes financieros cuadruplicados en EE.UU. El «ponzi», como se denomina allá a un sistema de inversión en pirámide que hace promesas falsas de alta rentabilidad —falsas porque no hay un negocio verdadero que les sirva de respaldo— alcanzó niveles sin precedentes, y así lo reconocen el Departamento de Justicia (DJ) y su brazo policiaco, el FBI.
Una de las decisiones controvertidas de Barack Obama, la escalada de las fuerzas estadounidenses en Afganistán, tiene una contrapartida mayor en el número de los contratistas, término tras el que se esconde el clásico mercenarismo al servicio de la guerra.
El diabólico invento de la era bushiana, que denominó Seguridad de la Patria (Homeland Security), mediante el cual dio al traste con algunas de las más preciadas libertades civiles de los estadounidenses en nombre de la sui generis y selectiva «guerra contra el terrorismo», no finiquitó con la llegada a la Casa Blanca del presidente que prometió «cambios».
Un augurio de espanto y tiene base sólida: el desempleo que la actual crisis ha proyectado en Estados Unidos puede mantenerse en los dos dígitos hasta el año 2011. Haría falta, dicen algunos expertos, que el presidente Barack Obama tome fuertes medidas legislativas para evitarlo o lo ayuden a combatir la peor situación en décadas.
ES «un problema de derechos humanos de profundas proporciones», dice la ONU refiriéndose a las violaciones en Afganistán. El término fue empleado por Norah Niland, la representante del organismo internacional, quien en conferencia de prensa en Kabul, tras una campaña de 16 días de activismo contra la violencia de género, aseguró: «Mujeres y niñas están en riesgo de ser violadas en sus casas, en sus aldeas y en las instalaciones de detención».
Toda esta historia sucedió frente a Fort Benning, en Georgia, durante la protesta anual que exige el cierre del Instituto del Hemisferio Occidental para la Cooperación de Seguridad —el nombre tras el que se oculta la Escuela de las Américas, la misma que durante años entrenó a los militares de América Latina y el Caribe y de cuyas aulas, entonces en Panamá, salió una larga lista de represores, dictadores y torturadores.
¿A quién responden los congresistas de EE.UU.? Hace poco les decía que no eran precisamente las necesidades e intereses de sus votantes, ni tampoco los lazos partidistas los que movían su actuación. Son otros los intereses que mueven a la inmensa mayoría de estos legisladores, y casualmente el Center for Responsive Politics (podríamos traducirlo como Centro para una política responsable) nos da la clave para entenderlos en el reciente reporte en que describe las riquezas de los miembros de la Cámara de Representantes y del Senado.
Al contrario de la Lista de Schlinder, que salvaba vidas, la Agencia Federal de Investigaciones de Estados Unidos tiene también su relación, pero en este caso es un complica-vida para cualquiera que aparezca en ella.