Bushi, Teddy y los gaticos de la CIA

Tres pegaditas y no son las del domingo. Simplemente se las hago saber a modo de anecdotario, para reír o para pensar, porque el ridículo también forma parte de la política... y, en estos casos, lo perverso nunca deja de estar presente.

La primera la publicó Red Voltaire en sus Curiosidades, y aquí les va textual:

LA CIA PONÍA MICRÓFONOS HASTA A LOS GATOS

Aunque la guerra fría ya es cosa del pasado —o eso se dice—, la CIA ideó formas realmente singulares para espiar las conversaciones del Kremlin, como la de ponerle un micrófono a un inocente gatito. Según el Telegraph, un gato fue alterado de forma quirúrgica para que pudiera acomodársele un dispositivo de transmisión y control, de forma que los espías pudieran escuchar las conversaciones secretas desde todo tipo de localizaciones, incluidos los cubos de basura, claro. Victor Marchetti, ex oficial de la CIA, dijo que en el proyecto Acoustic Kitty, al gato se le operaba para introducirle el micrófono y cableado necesario. La cola se utilizaba como antena. Sin embargo, la primera prueba fue un desastre, ya que el gato fue atropellado por un taxi...

Y no es un invento de un periodista imaginativo. El proyecto costó diez millones de dólares y por inoperante tuvieron que abandonarlo, pero todo se descubrió por algunos documentos desclasificados en el Directorio de Ciencia y Tecnología de la CIA.

ROBOT OSO TEDDY, UNA NUEVA ARMA DE EE.UU.

Personaje querido y símbolo de la ternura en los cuentos infantiles y muñequitos, Teddy se convierte, por arte y magia de la perversidad pentagoniana, en un arma de matar. El Departamento de Defensa —mejor diríamos de Guerra— le ha puesto la cara del oso Teddy a un robot, controlado por remoto para que viaje largas distancias, sobre terreno irregular o con baches, y cumpla tareas inimaginables. Bear, así le llaman, lleva cámaras y micrófonos, sube y baja escaleras, y puede cargar sobre él a un humano. Ya está siendo probado en Afganistán e Iraq, según reportaron New Scientist y el diario británico Telegraph, aunque esta nueva generación de los «soldados de acero» no estará a punto hasta dentro de cinco años. Sin embargo, sin la cara simplona de Teddy y tan arma de guerra como él, otros hacen lo suyo, los TALON. De estos, los SWORDS —Espadas— llevan sobre sus «hombros» ametralladoras M240 o M249, o fusiles calibre 50 Barrett, pueden lanzar granadas de 40 milímetros o rockets antitanques, y actúan con las Fuerzas Especiales en Iraq. Pero, soldados al fin y al cabo, también caen por las bombas camineras, así que el Pentágono ha dispuesto 150 millones de dólares para comprar nuevos robots TALON o remediar sus bajas, más de 400 semanales, que son «operados», mejor dicho reparados, aunque usted no lo crea, en el llamado Robot Hospital, de Iraq.

La tercera la cuenta EFE de esta forma:

BUSH PERDIÓ SU RELOJ MIENTRAS BESABA Y SALUDABA A LOS ALBANESES

Tirana, 11 de junio.— El presidente de EE.UU., George W. Bush, perdió su reloj mientras estrechaba manos y repartía besos a los habitantes de Fushe Kruje, la última parada de su visita ayer a Albania, según informaron hoy televisoras locales. Los canales News 24 y Top Channel difundieron hoy imágenes de Bush mientras saludaba a la gente, que le apretaba la mano y se la besaba, le acariciaba la cabeza y gritaba «Bushi, Bushi», cuando de repente se ve como desaparece su reloj de correa negra que llevaba puesto en la muñeca izquierda. Sin embargo, los portavoces de la Casa Blanca afirmaron a EFE que «no tienen constancia de que Bush haya perdido el reloj».

A modo de comentario y sirve para las tres: En realidad más que perder el reloj y el tiempo, el W. vigila o mata, a quien sea y donde sea...

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