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Un terrorista cayó en el jamo

CARACAS.— «¿Qué venía a hacer este hombre a Venezuela? ¿Por qué ese viaje a Venezuela?...» Las preguntas se las hizo el presidente Hugo Chávez Frías cuando reveló la detención en el aeropuerto de Maiquetía del terrorista Francisco «el Panzón» Chávez Abarca, mano derecha de Luis Posada Carriles, y buscado por la Interpol por atentados y reclutamiento de mercenarios que pusieron explosivos en instalaciones turísticas en Cuba en 1997 y 1998.

Y seguía la indagatoria del Jefe de Estado: «¿Qué venía a hacer Chávez Abarca a Venezuela? ¿A “turistear”, a conocer Canaima, Isla Margarita? ¿Qué relación tendrá la llegada de Chávez Abarca con el desespero de la burguesía venezolana? ¿Qué venía a hacer Chávez Abarca, este caballerito?».

No estaba de más volver a preguntar: «¿qué venía a hacer aquí? ¿Con quién se venía a reunir? ¿Quién o quiénes y para qué lo estaban esperando aquí? Preguntas que, por supuesto, investigaremos. Ojalá que él colabore».

Y está «colaborando» este personaje mafioso que sabe demasiado. El ministro de Relaciones Interiores y Justicia, Tareck El Aissami, daba a conocer en una rueda de prensa el sábado que el hombre de extenso prontuario criminal, válido para un alerta roja de la Interpol por su alta peligrosidad, había ya declarado los motivos de su presencia en Venezuela: desestabilizar al país, realizar una serie de atentados con vistas al proceso electoral de septiembre próximo, y con esas intenciones «ya había contactado a grupos fascistas de la contrarrevolución que colaboraron o pretendían colaborar para estos propósitos oscuros y criminales».

«La investigación está en pleno desarrollo», dijo el Ministro, «y está aportando valiosa información de interés que nos va a permitir seguir despejando algunas incógnitas que esta propia investigación nos revelará».

Es irrefutable, está comprometido con acciones criminales, agregó el titular, quien aseguró que «la investigación va a seguir nutriendo y despejando algunas interrogantes como quiénes financian el terrorismo en Venezuela, quién o quiénes le pagaron, cuáles son los grupos de la contrarrevolución que están detrás de estos criminales, cuáles eran los otros propósitos de este terrorista».

Enfatizó El Aissami en que «la burguesía apátrida ha avivado las intenciones de asesinar al Presidente de la República», y esa es una denuncia reciente, formulada por el propio mandatario y analistas de la situación política en Venezuela.

El llamado al magnicidio y al golpe de Estado, delitos sancionados con severas penas en cualquier lugar del mundo, es práctica casi común entre algunos personeros de la oposición, ya sean «líderes» de partidos políticos u otras instituciones variopintas, o periodistas de medios abiertamente operando como desestabilizadores.

En su columna Las Líneas de Chávez de este domingo, el Presidente reiteraba: «Una vez más, así lo creo, se ha reactivado la demencial tesis del magnicidio a la que nunca ha renunciado la oligarquía apátrida». La presencia del terrorista que desde comienzos de la década de los 90, actúa bajo las órdenes de Luis Posada Carriles, quien se pasea libremente por las calles de Miami y participa en mítines políticos de la contrarrevolución anticubana porque está protegido como siempre por las administraciones estadounidenses, es confirmación por sí sola de la denuncia del líder de la Revolución Bolivariana y Socialista.

«El Panzón» tiene conocimientos y entrenamiento militar, es experto en fabricación y manipulación de artefactos explosivos, probadamente puso en práctica esas habilidades en Cuba en 1997, cuando en tres entradas entre abril y mayo, colocó cargas de C-4, el arma de la CIA, en la discoteca Aché del Hotel Meliá Cohíba, en el piso 15 de esa misma instalación turística. También es el sospechoso de otro atentado en una oficina de la turoperadora Cubanacan en México.

Pero hay más, y tiene que ver con cómo se pronuncian medios y políticos opositores en Venezuela. En un artículo aparecido en Debate Socialista de esta semana, escrito antes de la detención de Chávez Abarca, se decía que «en los últimos días se eleva la ola conspirativa oligarca», y aseguraba que el bombardeo mediático «es una fase de preparación para el zarpazo final», pues ya «sonaron las trompetas que llaman a la ofensiva».

Entre otros, mencionaba un artículo de Ochoa Antich en El Universal donde afirma que «Venezuela vive la más grave crisis histórica de estos últimos cien años» y llama a la conspiración dentro de las Fuerzas Armadas cuando dice: «Esta verdad deben conocerla los miembros de la Fuerza Armada. Tienen que reflexionar sobre las causas de los grandes problemas nacionales que diariamente golpean a nuestro pueblo. Es necesario debatir entre ustedes esos delicados problemas para que la Institución Armada pueda presentarse unida ante los imprevisibles acontecimientos que se perfilan en nuestro futuro inmediato».

Cosas semejantes o peores se han escuchado más de una vez en Globovisión y otros medios.

Deformaciones y mentiras entran en la conjura mediática, y la detención y la confesión de Chávez Abarca confirma que son algo más que palabras las garras de este tigre que pretende devorar la Revolución Bolivariana.

Debate Socialista expone otras citas y asegura que son «directo anuncio del golpe», como un párrafo de la Biblia que apareció en el diario El Nacional a manera de consigna, firmado por «unos llamados amigos de la fe en Venezuela»: «Mía es la venganza y la retribución; a su tiempo el pie resbalará, porque el día de su calamidad está cerca; ya se apresura lo que les está preparado».

Pero el terrorista cayó en el jamo y, con él, quedarán expuestos los peces gordos de la conspiración.

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