Tea Party para niños

La intención del ultraconservadurismo va muy en serio, y puede tratarse de fascistizar a Estados Unidos, de convertirlo en un país solo para los de pensamiento «blanco». El avance de este sector es notable desde el proceso electoral que finalmente llevó a Barack Obama a la presidencia como representante de los demócratas y bajo la promesa de cambios…

Una simple lectura de los acontecimientos y las decisiones gubernamentales desde entonces no permiten ver transformación sustancial respecto a la Administración de Bush, el hijo. Veamos algunos ejemplos ocurridos en los últimos días:

Se busca la aprobación del Congreso para una ley que les garantice virtualmente poderes ilimitados para monitorear las comunicaciones en Internet, interceptar cualquier mensaje y descifrar cualquier codificación, bajo la premisa de la seguridad nacional…

El FBI ha registrado viviendas, ocupado documentos que incluyen hasta las libretas escolares de los niños, y medios de computación de activistas contra la guerra, de la solidaridad y sindicalistas en Minneapolis, Chicago y Carolina del Norte, que ahora deben comparecer ante un gran jurado, asegurando que buscan conexiones con grupos radicales en Colombia y el Medio Oriente a los que califican de «terroristas» (las FARC, el Frente Popular para la Liberación de Palestina y Hezbollah)…

La CIA ha escalado dramáticamente los bombardeos con los aviones Drone contra zonas fronterizas de Paquistán como parte de la guerra en Afganistán y tras el más reciente ataque fueron 60 los muertos. La táctica iniciada en los días de Bush —y cuyas víctimas son en lo fundamental civiles inocentes— contó 20 operaciones solo en este mes de septiembre…

A pesar de esa consecución de la política de EE.UU., el neoconservadurismo, que desde 2009 está tomando cuerpo nacional en el llamado Tea Party —en alusión al movimiento anticolonialista el Motín del té de Boston, de finales del siglo XVII , que protestó contra los gravámenes impuestos a ese artículo por el imperio británico— no solo se enfoca en protestar contra los impuestos, van mucho más allá, oponiéndose a la agenda económica de Obama porque consideran que amenaza el libre mercado, o a la reforma sanitaria que daría mayor cobertura de salud a los grupos más desfavorecidos, por estimar que los llevarían al «socialismo» y eliminarían principios y supuestos valores morales sobre los que se asienta Estados Unidos.

Son la ultraderecha en el Partido Republicano, lo que ya es mucho decir, y han tenido resultados en algunas de las primarias que están decidiendo candidatos para las elecciones congresionales del próximo noviembre, como hay casos en Florida, Kentucky y Nevada.

Incluso han obligado a políticos de ese partido a dar un giro más a la derecha para garantizar que le den su voto. Sarah Palin, la candidata a la vicepresidencia que enfrentó a Obama, está entre sus líderes favoritos.

Y ahora, ¿qué me lleva a este breve y simple recuento? Un atractivo libro de colorear y de actividades infantiles, un instrumento de la propaganda para garantizar la lealtad de los niños al Tea Party, «a la fe y la libertad», porque aseguran que el Gobierno no hace su trabajo apropiadamente.

Tea Party for Kids deja claro que no se trata solo de redefinir las elecciones de noviembre, sino trazar el futuro del país, y quizá este sea una versión moderna de América, y hasta del mundo, con la visión de y para los americanos puros…

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