Traduce… traduce

José Luis Estrada BetancourtJosé Luis Estrada Betancourtestrada@juventudrebelde.cu
27 de Febrero del 2010 21:13:50 CDT

Imagino lo duro que les debe haber resultado a los conquistadores cuando llegaron por vez primera a América, no solo a descubrirla, sino también a conquistarla, saquearla y colonizarla. Y es que, además de oro y olorosas y exóticas especies y frutas, hallaron a unos pueblos originarios con sus centenares de idiomas diferentes.

Por eso desde un principio, Cristóbal Colón tuvo la necesidad de entenderse con los indígenas, tanto que decidió llevarse a algunos para que «deprendan fablar», pues evidentemente nada consiguió con arrastrar en el viaje al judío converso Luis de Torres, quien se quedó sin «armas».

Supongo que al Almirante le urgía que alguien explicara a los originarios que llegaban con «pacíficas» intenciones, para ver si podían quitarles de las mentes la macabra idea de recibirlos con afiladas flechas.

¿Cómo se las arreglaron los continuadores de la obra del navegante? Pues no les quedó más remedio que hacerse de intérpretes encargados de facilitarles el milagro de la comunicación entre ellos y los nativos, lo cual constituyó sin dudas toda una hazaña lingüística.

Siglos después, lo que fue un quebradero de cabeza nos parece lo más normal del mundo. Y quizá por «natural», el quehacer de estos especialistas no siempre se reconozca en su justa medida, y hasta se confunda a los intérpretes con los seguidores del griego Livio Andrónico —responsable de trasladar al latín la Odisea de Homero, y primer traductor conocido—, cuando en verdad no son lo mismo: ambos transmiten en un idioma meta lo que se comunica en un idioma fuente, pero mientras la interpretación es oral, la traducción es escrita.

Hablaba de escaso reconocimiento, y hasta de subvaloración, porque esa fue la sensación que no pocos sentimos mientras éramos asombrados testigos de lo que sucedió con frecuencia durante las largas jornadas de la 19 Feria Internacional del Libro. Nunca deseé con tantas fuerzas ser políglota como en esos días.

Más de una vez tuve la impresión de que no se eligieron justamente los facultados de mayor experiencia, quienes debían garantizar que todos pudiéramos enterarnos con precisión lo que informaban o explicaban nuestros importantes invitados. En cualquier momento podía ocurrir que quien necesitaba ser traducido interrumpiera su parlamento para rectificar a quien debía traducir.

¿Cómo pudo suceder algo así? No sé, no me lo explico cuando en Cuba existe una entidad de alta calidad y profesionalidad como el Equipo de Servicios de Traductores e Intérpretes (ESTI). Imagino que tal vez pensamos que todo sería muy fácil, con tantos cubanos que estudiaron ruso o en la antigua Unión Soviética; mas se perdió de vista que no es lo mismo hacerse entender en otra lengua, que convertirse en intérprete en un evento como la Feria.

Es más: ni siquiera una persona capaz de comunicarse en una lengua ajena a la suya está preparado para asumir algo tan serio como la interpretación especializada y, a la vez, consecutiva. Para ello no basta solo con conocer cabalmente la lengua de origen, sino también manejar correctamente el idioma de destino. Como si fuera poco, debe, además, estar muy bien documentado. Estas exigencias son de vital importancia.

Si a ello se adiciona que la interpretación requiere de un dominio absoluto de habilidades lingüísticas como la audición y la expresión oral, concluiremos que estamos hablando de una profesión que demanda mucho respeto, el mismo que habrá que ofrecerle siempre al atento auditorio.

envíe su comentario

  • Normas
  • Los comentarios deben basarse en el respeto a los criterios.
  • No se admitirán ofensas, frases vulgares ni palabras obscenas.
  • Nos reservamos el derecho de no publicar los que incumplan con las normas de este sitio
    1. 1

      traductor - 1 de Marzo del 2010 4:18:06 CDT

      Estoy totalmente de acuerdo contigo. Nuestra profesión es mucho más compleja de lo que parece, tenemos que documentarnos y prepararnos a conciencia con cada nuevo proyecto de traducción si realmente queremos realizar un trabajo de calidad.

    2. 2

      trad2 - 1 de Marzo del 2010 12:17:28 CDT

      El ESTI es una seria y respetada institucion, pero en todas partes cuecen habas, como dice el refran y no sempre los traductores o interpretes se concentran en lo que deben hacer. Como escribe el colega traductor, hay que documentarse y prepararse a conciencia...y cuando se envian especialistas a un evento, estos deben ser de lo mejor que se tenga.

    3. 3

      E. Martinez - 1 de Marzo del 2010 16:00:17 CDT

      Estimado periodista, le escribo como traductor e intérprete y al mismo tiempo trabajador de la mencionada institución. Agradezco mucho sus palabras de elogio a nuestra profesión y veo que se tomó el trabajo de investigar acerca de ella, aunque la traducción y la interpretación son mucho más de lo usted aquí expone. Considero que el ESTI continúa siendo un equipo muy profesional, bien preparado y sacrificado. Conozco bien a mis compañeros, muchos de ellos han entregado su vida a esta profesón, y el estilo de trabajo de mi institución. Primero, cabría preguntarse si los intérpretes a los que usted hace alusión, son en realidad intérpretes del ESTI. Pues muchos organismos, utilizan los servicios de cualquier otra entidad, cuyos “intérpretes” a veces no son los mejores preparados para realizar esta tarea. Segundo, como usted bien dijo, la interpretación requiere de una preparación previa, en especial si son temas técnicos y altamente complicados (que no es el caso de la Feria del Libro). En innumerables ocasiones, las personas que deben hacerlo, no envían la información que se les solicita para la preparación previa del intérprete, precisamente por considerar “natural el quehacer de estos especialistas” y desconocer esta tarea. Como es natural, eso atenta contra el resultado del trabajo. Tercero y último, el intérprete no es infalible, es humano y como tal tiene momentos buenos y malos como cualquier persona. Estoy seguro de que usted como periodista no se siente igualmente satisfecho con todos sus artículos. El intérprete tiene que ser “aprendiz de todo y titular de nada”: trabaja muchísimos temas de los que no tiene dominio pleno y aun así, debe parecer especialista ante su audiencia. Esta es solamente mi opinión. No busco que todos concuerden conmigo. Saludos.

    4. 4

      Alfredo - 23 de Marzo del 2011 13:23:13 CDT

      Entiendo muy bien lo que plantea Estrada Betancourt en su articulo. Yo mismo he pasado por eso como traductor y fue hace ya algunos años en un evento de Musica electroacústica en La Habana. Conté con muy poca información pero me documenté y lo demas quedo por mi. Todo marchó bien excepto con un conferencista Mexicano que nunca envió información, ni se conocía sobre el tema que iba a tratar y expuso toda una obra nutrida y detallada sobre experimentos de música en laboratorios electrónicos, lo que incluso resultó difícil de entender para los hispano-parlantes que se encontraban en la sala. En tres ocasiones tuve que interrumpirlo sobre términos técnicos que ni él mismo conocía en inglés. Para muchos colegas aquello fue una prueba de fuego muy difícil para cualquiera, pero en mi, esto creó una inconformidad y saqué la experiencia de que en eventos oficiales exijo una información de los temas para con tiempo documentarme al respecto. Este trabajo es muy serio, y pienso que se pueden salvar estas malas experiencias si nuestros organismos que auspician este tipo de evento, brindan las temáticas y la información con antelación a los traductores. En Cuba abundan los buenos traductores y el ESTI es una academia prestigiosa en este sentido.

    5. 5

      oscar - 6 de Julio del 2011 11:51:20 CDT

      La traducción no es usar un traductor automático y listo!, involucra mucho más; trabajo, trabajo y mas trabajo. El estudio continuo es la base para una correcta traduccion saludos

      del autor

      en esta sección