¿Requiebro o vulgaridad?

José Luis Estrada BetancourtJosé Luis Estrada Betancourtestrada@juventudrebelde.cu
13 de Marzo del 2010 20:49:42 CDT

Intentó darse la vuelta cuando estaba a solo unos pasos del lugar que, seguramente, le recordaba la camuflada trampa de dientes afilados con la cual el cazador suele inmovilizar a sus presas. Pero prefirió continuar su marcha ya no tan radiante, pues su magnífico andar de bella muchacha dejó de ser seguro y danzante, para convertirse en movimiento vacilante de tacones «quebrados».

Con rostros de lobos hambrientos, la esperaban en la esquina unos jovenzuelos, quienes inmediatamente se ordenaron cual boca angustiada dibujada por un niño que insiste en pintar la cabeza de alguien muy triste. Entonces, sucedió lo que ya anunciaban ojos, poses y bocas sedientos: la muchacha sintió respiraciones que invadían su aroma; manos que sin llegar al contacto físico la tocaban, y, sobre todo, palabras lascivas, hediondas, brutales. Ella consiguió petrificarlos en un instante con la mirada; y ellos, recuperados después del «plante», sonrieron por su hazaña colectiva de «poderosos» sementales.

No es el primer «acoso» que presencio, últimamente abundan, sobre todo en momentos en los que, por hallarse en grupo, significan una confirmación de la hombría, de la virilidad, cuando en realidad son expresión de una violencia verbal y hasta física, que de seguir en incremento nos tiene que alarmar. Tal parece que en la Cuba del siglo XXI no es de buena «onda» acudir a esos piropos que quizá un poeta calificaría de cursis (al estilo de «qué envidia sienten las rosas rojas cuando usted pasa»), pero que generalmente conquistan una sonrisa agradecida de la «víctima», por ingeniosos y simpáticos, más que por «románticos».

Ahora mismo, mientras escribo estas líneas, recuerdo aquel jocoso documental rodado en 1978 por Luis Felipe Bernaza (1940-2001), titulado El Piropo, que hablaba de la chispa del cubano para idear frases que hicieran a las damas caer rendidas a sus pies o, por el contrario, espetarle una respuesta que lo dejaba fuera de combate, como el «enfermo» que deseaba que una enfermera de bellas formas lo asistiera, a lo cual esta le aclaraba: «la tuya tendrá que ser una enfermedad muy extraña, porque yo soy comadrona».

O sea, decir piropos ha sido una práctica frecuente. Ha formado parte de nuestro folclor, de nuestra manera de ser. Al mismo tiempo, pocas son las féminas que no lo aceptan, aunque sea con timidez, cuando es elegante, gracioso, respetuoso. Sin embargo, a veces siento que abundan más los «compulsivos» (sistemáticos y sin excepciones), o aquellos otros ofensivos, los cuales denotan vulgaridad, agresividad, falta de educación formal y cívica; que evidencian escasísima cultura.

Está claro que a quienes disfrutan soltando a cada paso una grosería no les preocupa traspasar el límite del buen gusto. Creen que su ego, su superioridad masculina, se eleva hasta las nubes cuando le dirige a cada mujer que se atraviese en su camino una palabra o una frase donde hace alusión a su cuerpo o a su sexualidad. Y luego, también son «expertos» a la hora de «adoctrinar» a sus hijos varones de cómo tendrán siempre que actuar «como hombres que son».

Lo triste es que no entienden que su papel debe ser otro: educar, transmitir y enseñar normas adecuadas de conducta; convertirse en un buen patrón. Por supuesto que ese rol no le corresponde únicamente al padre, sino a la familia toda, del mismo modo que no puede ser ajeno a las escuelas, las instituciones y a las prácticas culturales.

A veces perdemos de vista que es esencial propiciar la educación de la convivencia, esa que tiene que ver con el comportamiento de cada uno de nosotros hacia los demás, y que no nos podemos cansar de pretender que sea cotidiana la práctica del respeto, de los valores éticos y humanos. No olvidemos que el trato amable entre las personas también dice mucho de nuestra cultura.

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    1. 1

      Amelia - 14 de Marzo del 2010 19:33:05 CDT

      No se si seria falta de tiempo,de interes o si se quedaron sin palabras como yo,pues he sido victima de esta vulgaridad,indecente y perversa tanta veces que no se en realidad como en palabras admisibles pueda yo apoyar su articulo,pero quisiera al menos desde mi punto de mi vista que no es requiebro,el obsceno el vulgar el chabacan el idiota que nos humilla y maltrata de esa forma en calle nunca tuvo educacion,asi que no se quebro.Gracias por tocar el tema,aunque seamos capaces ya de hacer en este planeta cualquier cosa siempre respondemos aunque sea con unas gracias muy timidas o una pequeña sonrisa a un bonito piropo o unos buenos dias

    2. 2

      Maria - 18 de Marzo del 2010 15:07:36 CDT

      Muy bueno el comentario, pero debo añadir que tenemos una cultura mediocre por lo siguiente, me refiero al tema del cuidado del transporte colectivo Hace 3 años ingresaron Omnibus Yutong nuevos y si vemos en la actualidad ya no parecen omnibus el tema en concreto es el de la higiene, limpieza y mantenimiento de dichos omnibus, es decir mi preocupacion esta dirigida a entender si hay personal contratado para realizar dichos oficios o no es necesario crear esos puestos de trabajo para la poblacion ya que significa un sueldo mensual para mucha gente que esta buscando trabajo en las calles, y por otra parte es una forma de crear empleos. El asunto es que da verguenza para cualquiera subir a un P4, P5, P7 O P1 y ver el estado de cochina y de suciedad en que se encuentra esos omnibus, ademas del mantenimiento que se le debe dar semanal en el paradero. Ojala que mi opinion sirva de algo y con esto estare aportando una critica constructiva hacia las buenas costumbre de convivencia en una ciudad. Atte-Saludos Maria

    3. 3

      yemly - 22 de Marzo del 2010 9:45:35 CDT

      Usted escribe "acoso"... ¿acaso eso no se considera acoso sexual? ¿tenemos en Cuba una ley que nos proteja?

    4. 4

      ileana - 8 de Junio del 2010 13:05:37 CDT

      Yelmi te comento,que el acoso,no es solo fisico tambien,es acoso verbal,hasta con las miradas esas que nos dejan desnudas en medio de la calle.Yo estoy completamente de acuerdo con este comentario y desearia que muchisimas personas lo leyeran y analizaran es muy cierto,que se han perdido muy buenas costumbres,y esa era un muy buena,pues aunque a veces te sorprendian gratamente,al menos te estimulaban y te elevaban el ego.Es una lastima que la juventud y no solo la juventud,pues e visto a algunos mayorcitos dirigirse muy prosaicamente a las damas que le pasan a su lado y yo me pregunto¿QUE SE PUEDE HACER AL RESPECTO?

    5. 5

      lianys - 28 de Octubre del 2010 10:32:50 CDT

      Son tantas las veces que encuentro hombres vulgares en la calle avergonzandome de lo me dicen frente a todo el mundo, que las pocas veces que me piropean agradesco el no faltarme al respeto que al mismo piropo, y es que los hombres no se dan cuenta de lo desagradable que resulta para una mujer el sentirse acechada,al punto que prefiero caminar una cuadra de mas que pasar por un lugar donde se que habra un grupito de esos

    6. 6

      nelson - 23 de Agosto del 2011 14:45:32 CDT

      Amigo Estrada, muy bueno su articulo, coincido 100 por ciento, ojala las palabras suyas surtan efectos favorables en esos groseros y fanfarrones, duenos de una falsa virilidad o masculinidad, pero con respecto al tema que tocas de lo que los cubanos ensenamos en convivencia, le sugiero leer el articulo de esta edicion dedicado a ese tema en la escuela latinoamericana, pues se de estudiantes extrajeros, horrorizadas con la falta de respeto y vulgaridad de los jovenes cubanos, a pesar de una supuesta educacion paradigma de America.

    7. 7

      Ricardo Silva - 10 de Octubre del 2011 11:09:38 CDT

      Un piropo del año 1968: Muchacha, estás más dura que la situación...

    8. 8

      maricela - 7 de Noviembre del 2011 10:57:21 CDT

      Muy bueno este articulo, lo que pasa es que nosotras mismas ya estamos tan acostumbradas a estos piropos vulgares que ya ni importancia le damos, creo que es necesario cultivar en nuestros hijos buenos modales a la hora de dirigirse a una mujer. MI hijo tiene solo 8 añitos y se molesta tanto en la calle cuando me dicen o gritan cosas en la calle, si porque ya no se limitan a decirlas bajito sino tambien a gritarnos vulgaridades. No se que pasa con estos hombres es que no saben que preferimos que nos traten bien y nos alaguen con piropos bonitos, ingeniosos que a veces nos hacen reir???

    9. 9

      P350 - 13 de Enero del 2012 10:55:17 CDT

      Lastima que la vulgaridad, no sea solo en los piropos,a veces nos ufanamos de nuestra cultura, nivel de instrucciòn; realmente, creernos tan cultos e instruidos, nos hace DAÑO , el lenguaje burdo de los piropos es el mismo que se difunde en la musica por nuestros medios de difusiòn, arrojamos las basuras en cualquier parte de la ciudad, las palabrotas, no son solo en los piropos, se escuchan en cualquier contecto y que hacemos para evitarlo, en otros lares, quizas menos cultos e instruidos,cualquiera de estas manifestaciones cuesta la imposiciòn de multas, nosotros tenemos un presupuesto en pago a inspectores de todas las modalidades y que hacen, cuantas leyes se violentan y cuanta mediocridad se difunde en nuestros medios,creo que no basta repetir hasta el cansancio, buenos spots televisivos o radiales, si no hacemos respetar lo que se legisla, ningun valor tendra nuestra cultura e instrucciòn

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