Modas «peligrosas»

José Luis Estrada BetancourtJosé Luis Estrada Betancourtestrada@juventudrebelde.cu
8 de Abril del 2014 20:31:17 CDT

Cierto que a veces nos contagia la enfermedad de las «modas». Y de repente nos hallamos haciendo exactamente lo que otros, aunque no esté del todo correcto. Así, hoy resulta de lo más «natural» andar por la calle o en el transporte público portando esos aparatos de música ruidosa y altisonante «en cuello», obligando a los demás a asumir como suyas nuestras preferencias (una maña que se les ha pegado, al parecer sin cura, a conductores de guaguas, bicitaxis y almendrones). Pero eso únicamente suele afectar a personas que, como yo, valoramos las bondades del silencio, con lo cual el mal es «menor».

Me preocupan más otras prácticas —como las de querer implantar en un lugar lo que funcionó en otro—, cuyas afectaciones pueden ser más dañinas para la sociedad toda. Pienso, por ejemplo, en ese interés que ha surgido en buscar que nuestras ciudades pierdan su identidad; esos rasgos que las hacen únicas, distintas entre sí y, por ende, más atractivas.

Entonces, se nos ocurre repetir en las provincias esas noches que se apellidan con el nombre de los municipios cabeceras, y en las que cada sábado sacamos hacia afuera mesas, sillas y rones y cervezas, asamos puercos, y ponemos bocinas en todas las esquinas...

Bueno, también clonamos bulevares por doquier. Solo que mientras esas jornadas recreativas pueden desaparecer o cambiar de forma, y tampoco ocurriría nada, las huellas de mala calidad que les dejemos a nuestras ciudades las marcarán para siempre.

De momento, nos vemos de una manera frenética rompiendo aceras y adoquines centenarios que cuentan nuestra historia, que hablan de nuestro paso por esta tierra, para colocar otros elementos que a veces desentonan con el entorno. Y eso es funesto, sobre todo, en aquellas localidades dueñas de importantes valores patrimoniales, que desvirtuamos tal vez sin darnos cuenta.

Es cuando aparecen esos pisos de granito superpulido que hieren la vista y se convierten en espejos artificiales que reflejan «de maravillas» el sol, al tiempo que crean algo muy parecido al efecto de invernadero (uno tiene la sensación de que se «asfixia» transitando por allí).

Y no obstante, no puedo dejar de reconocer que el nacimiento de estos bulevares mueven los territorios donde se sitúan, cuando traen aparejado la llegada de disímiles iniciativas; la reactivación de la gastronomía (con la consiguiente prestación de servicios, por lo general en moneda nacional), que hace que florezcan restaurantes, cafeterías, heladerías, dulcerías..., con lo cual se explota el potencial real que poseen nuestras urbes en lo productivo, con ganancias que se pueden revertir en el desarrollo de ellas mismas.

Visto así, es genial que se reaviven esas arterias donde siempre estuvo enclavado «el comercio», que recuperen su esplendor inmuebles abandonados o semidestruidos, de modo que se logre transformar esa imagen de deterioro que todavía nos angustia. Pero esa tarea titánica debe llevarse adelante junto a arquitectos de reconocido prestigio, junto a creadores que puedan emprenderla con arte, gracia y total responsabilidad, conservando los principales valores de estos espacios; con un accionar que responda a una política del Estado, dentro de sus programas de desarrollo nacionales, sobre la ciudad y la arquitectura.

De hecho, ese constituyó uno de los principales llamados del VII Congreso de la Uneac, que tuvo lugar en 2008, como resultado del serio trabajo realizado entonces por la comisión Ciudad, arquitectura y patrimonio, la cual otra vez dará su dictamen en el próximo cónclave de la organización de la vanguardia de los escritores y artistas cubanos, el cual se desarrollará este 11 y 12 de abril, en el Palacio de Convenciones.

Imagino que de igual manera los intelectuales del patio irán a la carga contra los excesos de rejas y cabillas, de cercas perimetrales donde abundan columnas con formas de cuanto Dios crió; o contra esas casas que pululan «forradas de pies a cabeza» de piedra de Jaimanita..., expresiones todas de una indisciplina urbanística que con frecuencia está fuera de control.

Y es que «Las ciudades, la arquitectura y el patrimonio en la encrucijada de la cultura y la sociedad cubana actual» constituye uno de los temas que convocará a la reflexión de los delegados al VIII Congreso de la Uneac, quienes están conscientes de que si no velamos por ellos estaremos tirando por la borda nuestra nacionalidad, nuestra identidad, grabadas en edificios, calles, pueblos y barrios, llenos de tradición y espiritualidad.

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    1. 1

      lili - 9 de Abril del 2014 0:34:38 CDT

      MB por tu reflexión

    2. 2

      Prof.Dr.ATP - 9 de Abril del 2014 1:21:59 CDT

      JA, JA!! es como si en Francia determinaran que cada ciudad o municipio deberá de contar con una Torre Eiffel (^_^)

    3. 3

      Modesto Reyes Canto - 9 de Abril del 2014 9:50:33 CDT

      Más peligroso que muchas de las cosas que están establecidas, aunque algunas de ellas sean ilegales,se puede convertir el método que se utilizará para prohibirlas porque, como dice la frase,nadie quiere quedarse en la calle y sin llavín y eso si que va a traer grandes problemas si de un tajo se dice, hasta aquí llegó esto. Y aquí me asalta una duda que transmito en pregunta: Los intelectuales, con la UNEAC a la cabeza, son expertos en construcciones o solo se tiene en cuenta lo que pudieran aportar sobre la estética que debe tener una ciudad?. La cosa no es barrer lo que se ve y esconder lo que no se quiere que se vea. No se está barriendo una casa rapidamente, por la llegada de un visitante. Hay en juego el bienestar de muchas familias y por tanto, la cosa debe ir mucho más allá que tratar de arreglar lo que está roto, rompiendo lo que no necesita arreglo.Saludos: Modesto Reyes Canto.

    4. 4

      Lázaro Tito Valdés León - 9 de Abril del 2014 15:27:39 CDT

      Muy buen artículo ha presentado el Lic. José Luis Estrada Betancourt, en este país hemos tenido muchas experiencias algunas muy amargas de lo que es copiar, lo que nunca debimos copiar, pues hay cosas que si vienen como anillo al dedo cuando de binestar y buen gusto para tender y ahcer feliz al pueblo se trata. Pero hay algunas cosas que son propias de un territorio y no pegan bien en otras, no estoly en contra de los bulevares, pero hay que tener en cuenta la idiosincrasia de cada pueblo y en Cuba somos muchos los municipios y 15 las cabeceras provinciales. Acepto que se restaure con buenos gustos y respetando el patrimonio los lugares donde se concentren los comercios que dentro de las popsibilidades del territoprio se añadan a esos lugares nuevas construcciones bonitas y a tonos con los tgiempos que vivmos para buscar buneos lugares de esparcimiento, recreación y algunos donde se puedan adquiri productos tan necesarios para las viviendas. Desde ahce años se ha establecido que en todos los municipios se celebre la semana de la cultura y una semana de fiestas popluares que en algunos lugares mal llaman carnavales, el único objetivo que les veo a esas fiestas es recaudar dinero del bolsillo del pueblo, porque a mi modo de ver y respetando el criterio de todos nada de fiestas tienen, muchas veces la música es grabada, muy alta y de muy mala selección, pues solo divierte a los cantineros que venden algo que le llaman ron o cerveza y un ripio de puerco que no se sabe si esta asado o m,achecado a mano limpia y sin el más minímo cuídado con la salud del pueblo. Dije que se ha establecido para todos los municipios, he escuchado en muchas reuniones hablar de que buena nos quedaron lad fiestas populares, como fueron gentes. Sin embargo escucho a muchas personas del pueblo criticar fuertemente las cosas por las que tuvieron que pasar en esasa dichosas fiestas. Nada Lic. que en nuestro país queremos que todos pasemos por los gustos de unos pocos. felicidades por este artículo, ojala hayan muchos ojos que lo lean y muchos cerebros que lo retengan para que se cambien algunas políticas que estan pasadas de moda.

    5. 5

      Jge - 9 de Abril del 2014 17:37:28 CDT

      Magnífica reflexión José Luis.Pues bien en reciente viaje a Las Tunas y a Bayamo, una cosa que me llamó la atención es la similitud de sus bulevares, historias y arquitecturas, aunque parecidas, diferentes. Me gustaría saber cuál es la función de patrimonio en cada territorio, pienso que sería el encargado de decir esto o aquello, por la aruiectura del entorno, no tiene nada que ver con dichas construcciones. Oro detalle, cuánto se gasta en cada uno de los bulevares? Los centros históricos totalemnet remosados, con el brillo que describes y los barrios, cómo están?

    6. 6

      M@verdecia - 10 de Abril del 2014 10:11:58 CDT

      Este articulo esta perfectamente opurtuno para hacer reflexionar a los ciudadanos que realizan estas practicas, ya que es cierto que realmente impones sus gustos en ocaciones bastante malos a los demas, y en otras ocaciones desconocen el estado animico de las personas y de igual manera se imponen.

    7. 7

      RUSO - 10 de Abril del 2014 14:06:51 CDT

      Muy buen artículo. ¿Qué me dicen de los lugares a los cuales se les cambia el nombre después de una reparación capital, cuando siempre se le conoció por otro? Lo mismo que una calle, por ejemplo: Belascoaín, G, etc(alguien le dice Padre Varela o Ave de los Presidentes?). Tampoco escapan los hospitales: La Covadonga, La Liga, etc.

    8. 8

      pedro emilio - 25 de Agosto del 2014 16:36:37 CDT

      Eso que vd periodsta no ha visto el bolulevar de Santiago de Cuba. Y que me dice de los zologicos residensiales, no hay una casa en barrios de solvencia que no tengan mas rejas que el zoologico nacional o que el combinado del Este ese que sale en Tras la Huella, o en peliculas.

    9. 9

      Jesús - 25 de Noviembre del 2016 15:21:05 CDT

      Coincido en muchos puntos a los cuales hace mención en el artículo;creo que el desarrollo cultural de una ciudad pertenece a todo aquel que tenga algo provechoso que aportar en pos del bienestar común y no a un grupo reducido de especialistas,siempre que el objetibo sea enriquecer el patrimonio respetando la cultura que nos han legado.

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