Verdad y mentira de la guayabera

Ciro Bianchi RossCiro Bianchi Rossdigital@juventudrebelde.cu
22 de Mayo del 2010 20:49:45 CDT

Circula en estos días con profusión, gracias al correo electrónico, una nota con una historia de la guayabera. Está tan bien escrita y apoyada, aparentemente, en datos tan sólidos, que los muchos amigos y lectores de aquí y de allá que me la remiten, no se percatan de sus errores e inexactitudes. Se alude en ella al remoto y oscuro origen de la guayabera en Sancti Spíritus, en 1709, y a la presencia de esa prenda en la manigua durante nuestras guerras por la independencia. Hace referencia a la guayabera del mayor general Calixto García y para rematar repite aquellos versos en los que el Cucalambé llama «guerrera mambisa» a la guayabera. Aunque ya abordé este tema antes, quiero retomarlo ahora a fin de poner, hasta donde es posible, claridad en el asunto.

Lo del Cucalambé cae por su propio peso. No pudo hablar de guerrera mambisa alguna un poeta que desapareció en 1862, seis años antes de que Céspedes diera inicio a la Guerra Grande. Nada hay de cierto, por otra parte, en la pretendida guayabera de Calixto. Su guerrera, que usaba por fuera del pantalón, lucía cuatro bolsillos, pero uno de estos, el superior derecho, era interior y más largo que el de la izquierda. La versión que ubica el origen de la guayabera en Sancti Spíritus, en 1709, no parece pasar de ser una mera propaganda comercial. La echó andar con fuerza en los años 50 del siglo pasado una sastrería espirituana, La Casa Vázquez, propiedad de Valeriano Vázquez, que se proclamaba «el rey de la guayabera de las mil alforcitas», establecimiento sito entonces en la calle Máximo Gómez, 21, de esa ciudad, aunque el anuncio reconoce como autor de la versión a un hoy olvidado Pedro Carballo Bernal, quien la incluiría en su libro Tradiciones antillanas, que este escribidor no sabe si se llegó a publicar.

La leyenda

Se dice que en 1709 arribó a la villa de Sancti Spíritus un matrimonio conformado por los andaluces José Pérez Rodríguez y Encarnación Núñez García. Un buen día el matrimonio recibió una pieza de tela de lino o hilo que le llegó desde España y José pidió a Encarnación que le confeccionase con esta camisas sueltas, de mangas largas, para usar por fuera del pantalón y con bolsillos grandes. La mujer acometió el encargo y a los pocos meses aquellas camisas se popularizaron en la comarca.

Este suceso tiene varios detractores. Aseguran que en dicha fecha las disposiciones de la Real Compañía de Comercio que regían entre la metrópoli y la colonia, prohibían tales envíos y que, por otra parte, tampoco había comunicación entre España y Sancti Spíritus. Esa prohibición resulta a la larga poco significativa, a mi juicio, pues los andaluces pudieron haber obtenido su paquete de tela por la vía del contrabando, tan en boga entonces. Lo que sí resulta inconcebible es que un hecho meramente doméstico quedara registrado en la historia, y con tanto lujo de detalles: fecha, nombre de los protagonistas, diseño de la ropa… como para que los historiadores del futuro pudieran proclamar, sin sombra de duda, que ahí nació la guayabera. Es una historia tan perfecta que no deja más alternativa que la de dudar de su veracidad. Pero marca el inicio de la leyenda de la guayabera o fija la entrada de esta en la leyenda.

Nuestros guajiros del siglo XIX no la usaron. La literatura de la época los describe cubiertos con camisas azules o «de listado», que usaban generalmente por fuera del pantalón. Constantes de su ajuar cotidiano eran el sombrero de yarey, el machete, los zapatos de vaqueta y un pañuelito atado al cuello para enjugar el sudor. Esteban Pichardo no recoge la palabra guayabera en su Diccionario provincial casi razonado de voces cubanas (1875) y hasta donde sé tampoco lo hace Manuel Martínez Moles en su vocabulario del espirituano. Aparecerá, sí, en Leonela, novela de Nicolás Heredia publicada en 1893, pero que cuenta una historia anterior al estallido, en 1868, de la Guerra de los Diez Años. Desconozco si hay en la literatura menciones a la guayabera anteriores a esta de Heredia, pero es la más antigua que logré localizar, y que nos dice que no era en ese tiempo camisa de ciudad, pero tampoco de campesino pobre.

Para este, lo usual en ese entonces era la chamarreta, una prenda con faldillas y mangas estrechas. Y fue la chamarreta y no la guayabera la que se vistió para luchar contra España. En la Guerra Grande, el Ejército Libertador careció de uniforme. El mambí se vestía como podía, con las ropas de la ciudad o del campo a su alcance. Ya en 1895, al inicio de la Guerra de Independencia, Martí alude a la chamarreta en su Diario. Charito Bolaños cosió para los libertadores durante toda la Guerra de Independencia. Los generales Alberto Nodarse, Mayía Rodríguez y García Menocal se vestían con lo que esa patriota les enviaba. Jamás, precisaba Charito, remitió una guayabera a la manigua; solo chamarretas. María Elena Molinet, hija de un general de la Independencia, investigó este asunto desde dentro, pues fue la directora de vestuario de películas como Baraguá y La primera carga al machete, y acopió más de 120 fotos de mambises en la manigua. Ninguno viste de guayabera. Manuel Serafín Pichardo escribió a comienzos de la República el soneto Soy cubano, que gozó de una popularidad enorme y que todavía en los años 50 se incluía en los libros de Lectura de nuestra enseñanza primaria. Dice en su estrofa inicial: Visto calzón de dril y chamarreta / que con el cinto del machete entallo. / En la guerra volaba mi caballo / al sentir mi zapato de vaqueta.

A  partir de la camisa

Resulta muy difícil enmarcar el surgimiento y evolución de la ropa popular tradicional. En lo que atañe a la guayabera, ninguna otra región cubana discute la paternidad de la prenda a la villa del Yayabo. Se llamó yayabera a esa guayabera primitiva y desde allí invadió las zonas vecinas. Fue trochana en Ciego de Ávila; camagüeyana, en Camagüey… En 1866, don Nicolás Azcárate es electo por Güines como delegado a la Junta de Información de Madrid y sus electores organizan una fiesta en honor del político reformista triunfante. Los campesinos de los alrededores acuden a la cita, dice Azcárate, «con clásicas guayaberas de botones de nácar y sombreros de jipijapa». El testimonio gráfico más remoto que de la prenda llega a nosotros data de 1906. Pero la palabra guayabera, como cubanismo, no se legitima hasta 1921, cuando Constantito Suárez la incluye en su Vocabulario cubano.

De Cuba saltó a Yucatán. Yucatecos de clase alta la adquirían en La Habana hasta que después de 1960 comenzó a confeccionarse en ese estado mexicano y Mérida se convirtió en la capital mundial de la guayabera hasta que los asiáticos, con sus imitaciones elaboradas en Japón y Taiwán, dieron al traste con la industria local. Nada tiene que ver la guayabera cubana con la filipina, que no lleva bolsillos y que se usa con el botón de cuello cerrado. En países de Centroamérica, se da a la guayabera el nombre de habanera.

La guayabera desciende de la camisa, la prenda de vestir más antigua que se conoce. Cuándo esa camisa se transformó en guayabera, quién cosió sus pliegues hasta convertirlos en alforzas, reforzó sus bordes y aberturas, e hizo los tres picos al canesú del frente y al de la espalda, se pregunta María Elena Molinet. Precisa la prestigiosa diseñadora: «El nacimiento de la guayabera no es obra de una sola persona y todavía falta por determinar a partir de qué momento se convirtió en prenda elegante, fresca, blanca, muy bien almidonada y planchada, que se podía llevar sin corbata».

De la chamarreta y la camisa campesina empieza a surgir, en la década de 1920, la guayabera actual, que mucho debe a la labor de camiseros y costureras de Sancti Spíritus y Zaza del Medio. Se confeccionó entonces de dril caqui hasta que, ya en los años 30, empezó a utilizarse el hilo. La prenda, en su nueva versión, gana pronto las ciudades del interior del país, pero no le resulta fácil conquistar La Habana. Su uso en la capital era tan limitado que puede casi calificarse de nulo. No se ve a nadie vistiéndola en el cine ni en las fotos de prensa de la época y Abela no vistió de guayabera al Bobo.

Con la caída de Machado (1933) las costumbres experimentan cierta modificación. Ya en los años 40 empieza a generalizarse e imponerse en La Habana. Su uso se hace cada vez más frecuente y se complementa con un lazo de mariposa. Con la ascensión al poder del doctor Ramón Grau San Martín (1944) la guayabera entra en el Palacio Presidencial. A Carlos Prío, su sucesor y discípulo, en cambio, le parece poco apropiada para los actos protocolares y la destierra de los eventos del Gobierno. Pero ya la guayabera se había apoderado de las vitrinas de las mejores tiendas y conquistaba espacio en los anuncios comerciales. A esas alturas, la capital era un inmenso almacén de guayaberas que amenazaba desplazar cualquier otro estilo de traje varonil, algo que no tenía antecedentes históricos ni tradición y tan serio y grave que alteraba hasta nuestros modos de vivir, dice en 1948 la periodista Isabel Fernández de Amado Blanco. En 1955, una disposición de la Sala de Gobierno del Tribunal Supremo saca a la guayabera de los juzgados. Para entonces una buena guayabera de bramante de hilo puro valía tanto como un traje barato. Es en esta época que la guayabera se abarata; no es ya solo de hilo; puede ser de algodón. Su hechura se simplifica. Deja de ser blanca, la manga no siempre es larga y los habituales botones de nácar pasan a ser corrientes.

Triunfa la Revolución y la guayabera se repliega hasta desaparecer. Para algunos representaba una época superada de politiqueros y manengues. El país sufre agresiones económicas, sabotajes, invasiones y actos terroristas y padece carencias de todo tipo. Hay movilizaciones constantes. Lo mismo se convoca a un trabajo productivo que a un entrenamiento militar. El uniforme de las Milicias Nacionales parece resultar válido no solo para cumplir con las exigencias de ese cuerpo popular armado, sino para todas las tareas cotidianas, e incluso para asistir a ceremonias tan solemnes como una boda o un velorio. A finales de los 70 la guayabera reaparece tímidamente. De manga larga. Con pliegues y alforzas, pero no ya de hilo, sino de poliéster, y no siempre blanca. No demoró en volver a abaratarse. Y los jóvenes empezaron a verla como símbolo del burócrata en funciones. Hoy renace de nuevo.

¿De cuál hablamos?

Consta la guayabera de cuatro bolsillos y se adorna con hileras de alforzas; dos hileras al frente y tres en la espalda. En un tiempo el canesú trasero terminaba en un pico único, que lo asemejaba a un triángulo que con las tres hileras de alforzas remedaba la bandera cubana. Era siempre blanca y de manga larga y lucía 27 botones. Entonces, la guayabera era ligeramente entallada en la cintura. Con el tiempo el canesú trasero se vio rematado por tres picos de los que salían igual número de hileras de alforzas y conservó los 27 botones. Hoy la guayabera ha variado en estructura, materiales y colores. Las hay bordadas y deshilachadas, con más o menos alforzas y botones, pero sigue siendo la misma prenda elegante y fresca. Cubanísima.

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    1. 1

      Graciela Pena - 22 de Mayo del 2010 23:05:40 CDT

      Excelente,bella y muy cubanisima prenda de vestir nuestra guayabera!!.Recuerdo yo que naci despues de la revolucion,que justamente asi como usted dice, escaseo su uso por algun tiempo.Porque tambien recuerdo que aunque no abundaba esta prenda de vestir, debido a los tiempos que se estaban viviendo, para los cubanos jamas dejo de ser una prenda importante sin embargo.Y lo se, porque justamente cuando nosotros los estudiantes nos haciamos historias, luego el lunes en la escuela, acerca de algun lugar visitado en el fin de semana y cada cual mencionaba las prendas de vestir que habia usado en ese momento el,o algun familiar y a alguien se lo ocurria mencionar que uso alguna guayabera lo veiamos como un simbolo de distincion y buen gusto,incluso a pesar de no tener ya ese uso frecuente que tuvo en tiempos pasados.Quizas era porque los mayores se encargaban de recordarnoslo.Recuerdo que mi tia que era costurera me las confeccionaba a mi, a modo de vestido,claro, ya no de hilo como usted dice,pero mi mama se esmeraba en conseguir los botones, y al mi tia terminar la confeccion,quedaba hermoso mi vestido!!, a modo de guayabera.El cual yo solo usaba en ocasiones especiales,pues asi era la manera en que era transmitido su uso hacia mi, a tra vez de mi tia y mi mama.Los mayores se las mandaban a cocer a los ninos y ninas porque eran tiempos en que nuestras costureras, como siempre iban al rescate de nuestra elegante presencia en tiempos no muy prosperos.Aunque sinceramente nuestras costureras y nuestras costuras forman parte de nuestra cubanisima cultura,no creo yo que aun, las industrias textiles mas desarrolladas, logren erradicar esta costumbre muy nuestra de confeccionarnos nuestra ropa a nuestro gusto y detalle,a nuestra sola exijencia,como nos gusta disfrutar esta parte del vestir a todos los cubanos.Tambien recuerdo un tiempo en que exijian entrar a los restaurant y centros importantes donde se supone que cada quien debia ir bien vestido, el uso de trajes o guayaberas.Si los hombres particularmente, no venian vestidos bajo esas reglas de etiqueta,no podias entrar al lugar.Casi siempre la gente preferia usar guayaberas,esto fue alrededor de los anos 1982-1983 mas o menos si mal no recuerdo.En fin, pienso que nuestra guayabera tal vez en algunos tiempos se viera poco,pero nunca desaparecio ,ni dejo de ser una prenda de vestir distinguida, elegante y cubanisima,para ningun cubano.Al menos siempre esa fue mi apreciacion personal y yo naci y creci con la revolucion.Es decir me movi dentro de todas las generaciones que se desarrollaron con la revolucion.Aunque no descarto que despues del ano 1990 todo fue un cambio muy radical para cuba y para todos los cubanos en general.Puede ser que en ese momento tal vez nuestra guayabera despareciera un poco,pero aun asi no creo que haya dejado de ser una importantisma,distinguida y elegantisima prenda de vestir muy cubana.Aun fuera de cuba ,que cubano no le late el corazon fuerte de sentir la emocion y la alegria que lo embarga, cuando descubre en alguna tienda, que estan ofertando esta maravillosa prenda de vestir tan bellisima y tan cubanisima?.Saludos para usted mi querido amigo Ciro,usted como siempre poniendo temas bien calientes,muy interesantes e inteligentes sobre nuestra mesa.Temas muy genuinos y atractivamente cubanos.O tra vez escribe usted un excelente articulo que nos ayuda conocer y sobre todo a pensar.Gracias a usted una vez mas, por su genial trabajo.

    2. 2

      francis - 23 de Mayo del 2010 11:13:21 CDT

      acertado , instructivo como siempre . un excelente profesional , ojala florezcan periodistas como usted

    3. 3

      willy abella - 23 de Mayo del 2010 13:00:05 CDT

      Una luz más sobre la guayabera. Yo por lo menos, lo he guardado en mi archivo de datos. Periodismo investigativo, bienvenido!.Sus horas de investigación son compensadas con la admiración de sus lectores. En hora buena.

    4. 4

      Julio - 23 de Mayo del 2010 13:28:36 CDT

      Estimado Ciro, le considero a ud. un cubano ejemplar, cuando estoy en Cuba no me pierdo sus programas acerca de la verdadera historia social de nuestro hermoso país y aquí en Ecuador leo sus columnas en JR SIN PERDERME NINGUNA POR SU ENSEÑANZA Y SU APEGO A LA VERDAD HISTÓRICA. Un abrazo fraternal y tiene ud en mí y mi esposa dos fervientes admiradores de su trabajo y de su OBRA que ya son palabras mayores. Saludos, Julio A. Romero

    5. 5

      Arístides Lima Castillo - 23 de Mayo del 2010 13:30:19 CDT

      En los años 50 tuve una guayabera de hilo, hecha a mi medida en una camisería de la calle Monte, que fue mi orgullo por mucho tiempo. Tenía 48 alforcitas y pienso que más de 27 botones. Me casé en 1961 y aumenté de peso lo que me impedía usarla, pero en 1969 "Año del Esfuerzo decisivo", estando en el central holguinero "Cristino Naranjo" el hijo de la señora que me lavaba la ropa entonces como un favor, de nombre Rafaela y que había estado "alzada" con la tropa de Cristino Naranjo donde alcanzò los grados de capitana, según me contaba, me comentó que le gustaría tener una guayabera, y recordando la que guardaba tan celosamente y otra no tan valiosa que hacìa rato no usaba, de regreso de un pase desde La Habana. se las llevè. No le pedì ni le insinuè siquiera que querìa algo a cambio, pero poco despuès, cuando ya habìa terminado mi misiòn en aquel lugar despuès de la "Zafra de los 10 Millones", llegò a casa un puerquito que me enviaba, al parecer muy agradecido. Gracia por sus interesantes escritos. No me los pierdo.

    6. 6

      Sol Maria Pérez de la Torre - 23 de Mayo del 2010 16:12:59 CDT

      Mi Nombre es Sol Maria Pérez de la Torre, tengo el honor de formar parte de la Familia Vázquez iniciadora de las tradiciones en relación a la Guayabera Cuabana, Valeriano Vazquez fue mi cuñado, hermano de José Vázquez quien también fue sastre y desarrolló junto a su hermano la mencionada tradición, el primero en Santi Spiritus y el segundo en Camaguey, he leido con mucho placer este artículo y hoy se lo he enviado a mi familia para que compartan esta alegria, se sigue recordando esta tradición, mi hijo utilizó una guayabera de hilo, obra de la mano de mi cuñado, en la boda de mi nieta, le agradesco en nombre de la familia Vázquez haber reconocido la labor de los hermano Vázquez en esta tradición tan Cubana, Gracias.

    7. 7

      Raul - 23 de Mayo del 2010 22:22:31 CDT

      amigo Bianchi espero que se haya cerrado el capitulo, a no ser que alguien se aparezca con una nueva investigacion, recuerdo hace muchos, pero muchos, en un pueblecito cerca de Sancti Spiritus, Zaza del Medio,habia un Sr. que tenia fama de confeccionar estas prendas, y muchas personas de todo el pais lo visitaban para ello. Gracias.

    8. 8

      Luis - 24 de Mayo del 2010 7:38:32 CDT

      Periodista, además de todo el valor periodístico que tiene el artículo, lo felicito porque conocer estos detalles acerca de esa prenda de vestir, es adentrarnos en el conocimiento de nuestra cultura e identidad nacional, tan necesarias en estos tiempos entre las nuevas generaciones, que lamentablemente a juzgar por los comentarios no son los que mas han leído el artículo

    9. 9

      Dinorah J. Reyes - 24 de Mayo del 2010 13:46:43 CDT

      Me encantó el artículo. Los mexicanos se atribuyen la prenda, pero defiendo la cubanía de la guayabera con pasión. Verla es pensar en nuestra hermosa tierra.

    10. 10

      Leduan Moreira - 24 de Mayo del 2010 14:37:34 CDT

      Excelente e instructivo artículo. Nosotros los jóvenes deberíamos conocer un poco más sobre las artículos que han caracterizado al cubano desde hace bastante tiempo. Pienso que se debería hablar también de la contrapartida femenina, me refiero al vestido de vuelos(ya ven, ni siquiera sé si tiene algún nombre específico). Asimismo recomiendo leer el artículo "En el silencio de los roperos" en La Calle del medio No. 23, donde también se aborda el tema de la Guayabera y la aceptación o no entre los jóvenes.

    11. 11

      toyo55 - 24 de Mayo del 2010 14:50:02 CDT

      La guayabera,cuentan que fue YAYABERA,es una aporte de mi patria chica;SS.Las mejores se fabricaban en Zaza Ddel Medio en los talleres de Ramon Puig,que con casi un siglo de edad,las continua fqaabricando en Miami,donde son apreciada por ser las isuperables.

    12. 12

      Yudiel - 6 de Junio del 2010 17:46:20 CDT

      Estimada Sol Maria Pérez de la Torre necesitamos contactarla por favor escribanos a achilsy@gmail.com. Att.Familia Vazquez Alvarez

      El origen de la guayabera. Caricatura de LAZ. Foto: LAZ

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