Ni olvidado ni muerto

Ciro Bianchi RossCiro Bianchi Rossdigital@juventudrebelde.cu
6 de Mayo del 2017 21:52:47 CDT

Esa mañana pudo ser como otra cualquiera, pero nada fue igual. La noticia corrió de boca en boca en el recinto docente y sin que nadie lo orientara comenzó la protesta. Crecía el grupo de los indignados a medida que los estudiantes llegaban a la colina universitaria y a las 11 no había ya nadie en las aulas. Sin conciliábulos previos se suspendían las actividades académicas, y mientras los jóvenes interrumpían el tráfico frente a la Universidad, fuerzas represivas, al mando del teniente coronel Lutgardo Martín Pérez, se apostaban en las bocacalles aledañas y cerraban el cerco policiaco.

—¡Esto es intolerable! ¡Tenemos que responder de manera enérgica a esta provocación contra la Universidad! —exclamaban los oradores y todos sentían que Julio Antonio Mella estaba de nuevo en la calle y encabezaba la protesta de la nueva generación. Era el 15 de enero de 1953. Esa mañana, el busto del líder estudiantil asesinado en los días de la tiranía de Gerardo Machado, amaneció manchado de tinta y chapapote. Había estado en el reducido grupo de fundadores del primer Partido Comunista de Cuba e impulsó  en sus inicios la lucha antimachadista. Promovió la reforma universitaria, y dio vida a la FEU —Federación Estudiantil Universitaria—. De ahí que su nombre, símbolo y ejemplo, tenga siempre vigorosa resonancia en la alta casa de estudios. Por eso la FEU, por encima de cualquier consideración ideológica y política, quiso erigirle aquel busto que quedó emplazado en la zona de parqueo de la plazoleta de San Lázaro, frente a la escalinata, y que a partir de ese momento comenzó a llamarse parque Mella. Se le ubicó el 10 de enero de 1953, en ocasión del aniversario 24 de su asesinato. Cinco días después era profanado, lo que dio pie a acontecimientos que convulsionaron La Habana y que, transmitidos por la radio minuto a minuto, conmovieron y estremecieron al país.

Con el himno y la bandera

Hubo un momento en que la Policía pensó que la cosa podía arreglarse y que los estudiantes se irían para sus casas, pero no hubo arreglo posible. La fuerza pública se vio obligada a reforzar sus posiciones ante la acometividad de los muchachos que levantaban barricadas en la calle L, la emprendían a pedradas y botellazos contra las perseguidoras y vertían en el pavimento el contenido de varios barriles de chapapote para enseguida prenderles fuego. Columnas de humo denso y negro se elevaban hacia el cielo.

Un muñeco que representaba al dictador y en el que se leía la inscripción de «Batista, asesino», era paseado por la céntrica esquina de 23 y L, lo que dio origen a un áspero intercambio de palabras entre un policía y un estudiante, quienes no tardaron en liarse en un encuentro  cuerpo a cuerpo. Sonaron varios disparos y enseguida se dejó oír el tableteo de una ametralladora. La esquina quedó limpia y los jóvenes retrocedieron hasta 27 y L. Las fuerzas en pugna, ambas con heridos, estaban separadas por escasos 50 metros. La Policía recibe un camión con armas y parque. Llegan también varios carros de bomberos. Desde balcones y azoteas, los vecinos, que asistían al prólogo de la tragedia, lanzaban papeles y tarecos a la calle para que los jóvenes avivaran las llamaradas. Un carrete de cable de la Compañía Cubana de Electricidad, lanzado por los estudiantes, se deslizaba por L para impactarse en 23 contra una perseguidora. Pese  a que la Policía disparaba por encima de las cabezas de los muchachos, no pudieron evitarse los heridos.

Circula entre los jóvenes el rumor de que la fuerza pública, en violación de la autonomía universitaria, invadiría el recinto docente. La FEU toma entonces un acuerdo que para muchos parece desesperado. El estudiantado, en respuesta por el ultraje al busto de Mella sale en manifestación y atraviesa la ciudad hasta el monumento a los ocho estudiantes de Medicina fusilados por los españoles en 1871. La radio da la noticia: «En estos momentos los estudiantes se concentran en la escalinata para salir en manifestación…». La ciudadanía en toda la Isla, en una atmósfera de zozobra, sigue los acontecimientos.

Al frente de la multitud marcha el ejecutivo de la FEU, forman cadena con los brazos. Cantan el Himno Nacional y llevan la bandera cubana. A lo largo de la calzada de San Lázaro, la gente aplaude desde los balcones y no pocos antibatistianos se suman a la marcha.

Llega el grupo sin contratiempos a la calzada de Belascoaín. Prosigue y está a punto de llegar al monumento a los estudiantes, su destino final, cuando, ya cerca de Prado, le sale al paso un nutrido contingente policial armado hasta los dientes. Funcionan los carros de bomberos, hacen su efecto las bombas lacrimógenas y los estudiantes responden a las balas con piedras y botellas. Quedan numerosos jóvenes tendidos en la calle. Del zaguán de una casa sacan en hombros a un joven que presenta una seria herida de bala en el vientre. Cursa la carrera de Medicina y se llama Rubén Batista, igual que el hijo mayor del dictador. Una larga agonía precederá su deceso. Moriría un mes después.

Pico Mella

El escultor Tony López regaló a la FEU el busto que se emplazó en el parque Mella, frente a la escalinata. El profanado el 15 de enero era de yeso escultórico, sutituido por él en 1954 por uno de bronce, que es el actual.  Hijo de cubana y de español, Tony nació en Santiago de Compostela, pero su madre había quedado embarazada en Cuba. Muy pequeño lo trajeron a la Isla y aquí aprendió a hablar, creció y se hizo hombre. Por eso proclamó siempre con orgullo su cubanía. Su taller-galería, en Galiano 103 esquina a Trocadero, gozó de gran popularidad y el artista contó con la admiración y simpatía de clientes y colegas. Hizo para la Universidad los bustos de Martí, Bachiller y Morales y Ramiro Valdés Daussá. Acometió un busto de Guiteras, que se emplazó en un parque, e hizo la mascarilla de Jesús Menéndez. Por sus actividades políticas fue detenido en 1957, en plena dictadura batistiana. Logró librarse del problema, pero le recomendaron que saliera de Cuba. Eso hizo. Viajó a EE. UU., se instaló en la Florida y solo de manera esporádica volvió a la Isla. Allá murió.

El padre de Tony, Juan, también escultor —como el abuelo— hizo un busto de Mella. Ya estaba hecho cuando, en 1933, las cenizas del líder estudiantil asesinado en México, en 1929, fueron traídas a Cuba. Se pensaba colocar la pieza en el túmulo que guardaría sus despojos en el Parque de la Fraternidad. La inhumación no llegó a realizarse y del busto aquel se hicieron réplicas en pequeño formato.

Llega así el año de 1949. Los concejales del Partido Socialista Popular (comunista) en el Ayuntamiento habanero proponen y logran la colocación de un busto de Mella en una plazoleta frente a la Estación Terminal de Ferrocarriles, que fue esculpido por el español Enrique Moret. Ya para entonces la Juventud Ortodoxa convocaba cada 10 de enero  —fecha del asesinato— a un acto en su memoria. Lo consideraban un símbolo unitario y por eso, recuerda Max Lesnik, fundador y presidente de los jóvenes ortodoxos, invitaban a jóvenes de todas las tendencias políticas. Comenta Max que Tony prestaba para dichas veladas el busto hecho por su padre. Las celebrábamos, dice, en el Cinecito, de la calle San Rafael, sala de la que era propietario un republicano español que se llamaba Federico Abarrategui. A ese acto iban como invitados especiales Natacha, la hija de Mella, y Leonardo Fernández Sánchez, compañero de Mella hasta su muerte y después inseparable de Eduardo Chibás.

En 1950, en mayo, un grupo de universitarios ortodoxos, socialistas y de otras denominaciones políticas, escalan el Pico Turquino e imponen el nombre de Mella a una de las mayores elevaciones de la Sierra Maestra. Conformaban el grupo Antonio Núñez Jiménez, presidente de la Sociedad Espeleológica, Flavio Bravo, secretario general de la Juventud Socialista, Baudilio Castellanos, en representación de la FEU y del Comité 30 de septiembre contra el gansterismo, y Pepe Tabío, del periódico Hoy como fotógrafo. Max Lesnik, que también formaba parte de la comitiva, llevaba un pequeño busto de Mella, réplica seguramente del de Juan López, que dejó en la cima de la montaña.

Aclara Max que no sabe si el busto de Mella que Tony se atribuía y que regaló a la FEU para el parque frente a la escalinata, salió de sus manos, o era el busto que en su momento acometió su padre. No pocas veces, tanto en La Habana como en Miami, estuvo tentado de peguntárselo, pero nunca lo hizo.

Un gramo de bronce para Mella

En la obra titulada Patrimonio cultural de la Universidad de La Habana, además del busto de Tony López, se consigna un relieve en bronce del joven revolucionario que en 1982 ejecutó  Enrique Moret.

En 1995, al calor de la campaña «Un gramo de bronce para Mella» se colectó el material necesario para que el escultor santiaguero Alberto Lescay acometiera dos bustos iguales de Julio Antonio que el 10 de enero del año siguiente quedaron emplazados, uno en el jardín San Carlos de la colonia Tabacalera, de la Ciudad de México, y el otro en el Pico Mella.

Una imagen de bulto de Mella, esta vez de cuerpo entero, acometió, para la Universidad de las Ciencias Informáticas —UCI— José Villa Soberón, un artista que sabe conjugar dos posibilidades expresivas radicalmente opuestas: la escultura abstracta y la escultura figurativa, línea en la que sobresalen sus imágenes de John Lennon, Antonio Gades, Ernest Hemingway, el Caballero de París, Gabriel García       Márquez…

Muchas veces el escribidor se preguntó qué sentido tenía el busto de Mella que se emplazó en el cruce de la galería comercial de la Manzana de Gómez, y que se retiró hace siete años, algo antes de que el viejo inmueble empezara a transformarse en un hotel de lujo, y que ahora parece preocupar a algunos. Nada tuvo que ver Mella con dicha edificación; la Manzana no estuvo ligada a su vida ni a su trayectoria política, como sí lo estuvieron la plaza frente a la estación ferroviaria y, por supuesto la Universidad. Además, era, desde lo artístico, una mala pieza, colocada en ese lugar por empeño, sin duda bien intencionado, de directivos de las varias escuelas que funcionaron en el edificio tras el triunfo de la Revolución. No se habla, sin embargo, del excelente trabajo de restauración a que se sometió el local que ocupó la sastrería que fue de su padre; una de las mejores de La Habana en sus tiempos.

Para los jóvenes cubanos y para otros que ya dejamos de serlo, Julio Antonio Mella no está olvidado ni muerto. Figura en el emblema de la Unión de Jóvenes Comunistas. No cabe en un busto. Es de esos muertos que crecen y se agrandan.

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    1. 1

      Leonardo Castañeda - 7 de Mayo del 2017 11:37:40 CDT

      Ciro, que buen comentario, igual que el de tu colega de Granma Nelson Rodriguez , a pesar de ser diferentes temas, el a la Lucha Contra Bandidos en el Escambray y usted a la lucha estudiantil en la universidad de la Habana, le digo lo mismo son etapas que debemos recordarsela a nuestra juventud, donde vean la lucha de los estudiantes, que no sean engañados por la propaganda sensacionalista y diversionista que sepan que a los heroes se les recuerda sin llanto, se les recuerda con el machete, y que nos llamen nesio por seguir conquistando al mundo con nuestro pensamiento humanitario y socialista esa es nuestra realidad, y por ultimo como mismo hicimos la serie de la lucha contra bandidos donde se recuerda a todos esos milicianos sin experiencia y muchos jovenes hijos de este pueblo volver hacer una serie de la lucha de los jovenes no solo estudiantes tambien jovgenes trabajadores de aquella epoca para no ser olvidados.

    2. 2

      Ricardo Luis Hernández Otero - 7 de Mayo del 2017 17:22:08 CDT

      Me apena tener que discrepar del excelente periodista que es Ciro Bianch. Esta vez parece que trabajó con cierta premura y no se documenó bien. Ese busto de Mella estaba en la Manzana de Gomez no por empeño de directivos de escuelas que funcionaban allí después de 1959, sino porque en algún momento anterior al 10 de enero de 1964 el edificio en su totalidad había recibido, de manera oficial, el nombre de Julio Antonio Mella. Ergo, el Hotel Manzana fue emplazado en el edificio "Julio Antonio Mella", popularmente conocido con su nombre original de Manzana de Gómez. Por eso estaba allí ese busto suyo cuyo destino es hoy comidilla de muchos aquende y allende. Tampoco me pareció acertada la referencia a la restauración de la sastrería de su padre, alguien que, a fin de cuentas, demoró unos cuantos años en reconocerlo como hijo legítimo suyo, con todos los prehuicios epocales al respecto. Una cosa nada tiene que ver con la otra.

    3. 3

      Ricardo Luis Hernández Otero - 7 de Mayo del 2017 19:39:21 CDT

      Hace un par de horas escribí un comentario sobre este artículo, pero me parece que olvidé firmarlo, aunque sí me identifiqué con mi nombre y e-mail. Tal vez por eso no lo han incluido. Gracias por atender este nuevo mensaje y si es posible rectificar la omisión si es que an a publicarlo Ricardo Luis Hernández Otero Ricardo Luis Hernández Otero

    4. 4

      luis - 7 de Mayo del 2017 21:16:00 CDT

      la sastreria más famosa que existia en la manzana de gómez se llamaba El Sol, y su slogan era único: la casa de los trajes anatómicos y fotométricos. eso era en referencia a la calidad de las telas y el entallado perfecto de cada trabajo de sastreria. eso fue publicidad de la buena. sería interesante saber si es a esa sastreria a la que se refiere el fraterno ciro.

    5. 5

      GMM - 8 de Mayo del 2017 10:39:08 CDT

      Unos apuntes para esta crónica: Para Don Ciro Bianchi: El parque que aún conserva el busto de Antonio Guiteras Holmes se encuentra en Marianao, en la calle 54 entre Ave 27 y Ave 29, al lado de un lugar del Fondo de Bienes Culturales que se conoce como La Lavandería. Para Luis: La Sastrería que era propiedad del padre de Julio Antonio Mella -Nicanor Mella Breá- se encontraba en la Calle Obispo, no en la Manzana de Gómez. Puede leer un artículo al respecto en esta dirección del Periódico Granma: http://www.granma.cu/cuba/2017-03-24/los-rastros-de-mella-en-la-calle-obispo-24-03-2017-23-03-48?page=2. En cuanto a la tienda El Sol merecería un escrito, quizás vinculado con los antiguos locales comerciales de la otrora Manzana de Gomez. Para Ricardo Luis Hernández: Gracias por el aporte del dato sobre el por qué del busto de Mella que sustituyó a uno de Gomez Mena esculpido por un español en marmol de carrara. De todas formas creo que nadie nunca llamó al edifcio (como estoy seguro que ahora tampoco lo harán) con otro nombre que no fuera "La Manzana de Gomez". Saludos GMM

    6. 6

      daniel - 8 de Mayo del 2017 11:32:12 CDT

      luis (4) la sastreria del padre de mella se encontraba en la calle Obispo

    7. 7

      Anibal garcia - 8 de Mayo del 2017 18:20:01 CDT

      Que tiempos aquellos ,como me hubiese gustado haber vivido esa parte de la historia de mi país,creo que es lo mas lindo de mi cuba

    8. 8

      Singh Castillo - 11 de Mayo del 2017 18:35:48 CDT

      Crónica enriquecedora de convicciones. Ojalá los más jóvenes la hayan leído, como todas las que el escribidor publica en JR dominical. La importancia de saber de dónde venimos. Un detalle. Rubén Batista Rubio, el primer mártir de la FEU, al momento de morir estudiaba arquitectura, que combinaba con los cursos de ingeniería eléctrica. Según su biografía, para costear los estudios en la UH trabajaba como técnico en el banco de sangre del hospital Calixto García. Errar es de humanos.

    9. 9

      mercy - 12 de Mayo del 2017 0:59:38 CDT

      Ricardo(2) muy buenas sus aclaraciones, espero que Bianchi responda. Y de paso qué diga dónde está la estatua de Schubert que estaba en Línea y G.

      Mella Foto: LAZ

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