Entre nosotros - Los que soñamos por la oreja

Juventud Rebelde

Los que soñamos por la oreja

Entre nosotros

La cantante cubana Argelia FragosoDurante años he sido admirador de Argelia Fragoso. Creo que ella es una de las mejores intérpretes surgidas en nuestro país desde que debutase allá por la década de los años 70. Siempre que vuelvo a escucharla en canciones como En busca de una nueva flor, una grabación de 1978, pero que parece haberse registrado en los días corrientes, me maravillo por su afinación, dicción, fraseo y, en fin, un saber hacer que, en mi modesta opinión, ha hecho de ella una vocalista sencillamente impecable.

De formación clásica, gracias a su entorno familiar, el vínculo con lo más autóctono de la música popular cubana siempre ha acompañado a Argelia. Desde niña aprendió lo que es cantar con el respaldo de una orquesta como la Aragón y a tono con semejante proyección, no era de extrañar que al crecer e iniciar la carrera artística ya como profesional, al escoger su repertorio seleccionase por igual composiciones de María Teresa Vera, Manuel Corona, Marta Valdés, Rembert Egües, Pablo Milanés o de su hermano, el guitarrista y director de orquesta Guillermo Fragoso.

Ahora, manos amigas me han hecho llegar un disco, cierto que con algunos problemas de audio imputables a alguna falla en el proceso de copiado, pero que me permite conocer en su esencia la nueva propuesta fonográfica de nuestra querida Argelia. El álbum, publicado por el sello Karonte en el 2007, lleva por título Entre nosotros y es un trabajo realizado en colaboración con el contrabajista español Javier Colina, quien en los últimos tiempos se ha convertido en un defensor de nuestra música, a partir de sus lazos con legendarios instrumentistas cubanos. En este CD, además de Colina, respaldan a la Fragoso el pianista Mariano Díaz, Guillermo McGill a la batería y el cajón, Jaime Muela en la flauta y el percusionista camagüeyano Moisés Porro.

Si me pidiesen una sola palabra con la que resumir mi parecer en relación con este CD, el primer vocablo que me vendría a la cabeza es «bello». En dicho sentido, estamos ante un disco que da testimonio de una cantante con absoluto dominio de su voz de contralto y que ha llegado a un momento de madurez plena como intérprete. Por si lo anterior no fuese más que suficiente, hay que resaltar las muy funcionales orquestaciones de cada uno de los cortes aquí registrados y el eficiente desempeño de los músicos acompañantes, personajes todos que podrían brillar haciendo solos desde sus instrumentos, pero que se limitan a respaldar el canto de Argelia Fragoso, para que ella sea quien sobresalga como figura protagónica de la grabación.

Contentivo de 12 temas, el fonograma comienza con una interpretación muy nostálgica de Imágenes, de Frank Domínguez, ese piano man cubano que ha legado piezas inolvidables al repertorio de nuestra música. En la propia línea de trabajar con la obra de autores ya reconocidos, Fragoso echa mano a composiciones de figuras como María Teresa Vera, de quien retoma la canción He perdido contigo, que ya interpretase en el disco tributo a la trovadora habanera, realizado a inicios de los 90 por la discográfica Nubenegra. La versión que ahora nos entrega está hecha únicamente con el acompañamiento del contrabajo de Javier Colina y resulta uno de los instantes de mayor profundidad en todo el álbum.

Otro corte de los que en particular captan mi atención, es Hora, del uruguayo Jorge Drexler y que Argelia canta con un suave aire erótico, arropado por un arreglo que transforma la pieza en una suerte de chachachá. Pero la mayor sorpresa que he recibido al escuchar el disco, es la inclusión en el mismo de Sin ti no soy nada, una baladita menor de Amaral y que me lleva a pensar que después de todo es verdad eso de que no hay canciones malas sino intérpretes incompetentes. La versión que nos propone Fragoso transforma un tema concebido de inicio como pop del más convencional, en una creación pasada por el espíritu del jazz y el filin, pero que abreva en la música tradicional cubana y, en especial, en los aires danzoneados, con singular destaque de Mariano desde el piano y del contrabajo de Colina. En resumen, les aseguro que este es un disco de esos para tener en casa.

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