Joaquín Borges-Triana

Los que soñamos por la oreja

¡Bravo por Ancestor!

A estas alturas del siglo XXI, en los estudios de música popular urbana están claras las diferencias entre rock y metal. El universo metalero comprende una amplísima gama de estilos, que representan una oferta artística dirigida a un público variado, el cual hace suyo un tipo específico de metal, sin tener que identificarse con toda la producción incluida bajo el rótulo de la aludida denominación.

A partir de determinados parámetros de la estética de dicha corriente, como la iconografía, la propuesta sonora y la parte verbal del paratexto musical, siempre desde la perspectiva de la provocación y la transgresión, la obra de grupos cubanos de metal como Ancestor ha captado el interés de una zona de nuestras audiencias.

Hace algo más de dos años, escribí un comentario en términos elogiosos acerca del CD Hell Fuckin’ Metal, producción fonográfica de la banda habanera Ancestor. Si algo me ha resultado de esta agrupación es que, si bien ellos son fieles cultores del black metal y, por tanto, defienden a capa y espada características de dicho estilo como la intensidad y la atmósfera oscura de las piezas, en su propuesta sonora encontramos otros elementos que enriquecen de manera notable su quehacer.

Ahora, gracias a manos amigas, he recibido el más reciente álbum del piquete encabezado por el bajista Joel Salazar Suárez o, como él prefiere que lo nombren, J. Kaos. En mi opinión, este nuevo trabajo, es decir, I am The Truth, da continuidad a lo hecho por el grupo en sus dos anteriores grabaciones, In abscence of light y el ya aludido Hell Fuckin’ Metal.

Con producción fuera de las disqueras, como ya es normal que suceda en el ámbito del rock y del metal facturados en Cuba, aquí Ancestor nos entrega ocho cortes, de los cuales siete son originales compuestos por los integrantes de la banda. El octavo tema es un cover en torno a una pieza de Zeus, la muy conocida El renacer de los muertos, firmada por el ex baterista del popular grupo, Aramís Hernández.

Quiero resaltar este hecho, porque entre nosotros siempre ha existido una suerte de reticencia a defender la memoria de nuestro rock y metal, por lo que son contados los casos en que ensambles de nuestro país se han motivado a llevar a cabo versiones acerca de material de las agrupaciones cubanas. De ahí que aplaudo en señal de aprobación lo efectuado en tal sentido por los miembros de Ancestor, quienes además tuvieron el mérito de saber traer a su estilo un tema como el perteneciente a la mítica tropa de Zeus.

En cuanto al resto del material, me interesa destacar lo registrado en Ancient Noise of Terror, que tiene la virtud de atrapar al que escucha por lo efectivo de todo su diseño sonoro, en el que resalta el desempeño guitarrístico. Igualmente, me resulta de mucha efectividad Hellcommand, con unos riffs endemoniados. Por su parte, Narco Metal Blasphemers corrobora que estos muchachos no solo escuchan black metal sino que se abren a otras tendencias como el thrash ochentón, de algún modo presente en esta pieza.

Semejante espíritu de apertura y de indagar en otros estilos, que dicho sea de paso no es común entre nuestros metaleros (como a mí me encantaría que fuese), vuelve a comprobarse cuando uno escucha el corte denominado The Lightless Soul, en el que se perciben nítidamente los vivificantes efluvios de las sonoridades procedentes del heavy clásico. Incluso, a diferencia de otros grupos cubanos blackmetaleros, en The Lightless Soul incluyen un excelente solo de guitarra, que sirve para aportar todavía mayor realce al tema y que, a no dudar, es uno de mis preferidos de la grabación.

En el caso de What Lies Beneath, es la pieza que sirve para el lucimiento del vocalista de la banda. Por su parte, Sodomizer y Kill the Pope (execution II) sobresalen por lo compacto que en ambos temas suena la agrupación, la cual irradia fuerza y energía a raudales al interpretar estas dos piezas.

En resumen, como disco, I am The Truth demuestra que sin violar las reglas esenciales de lo que entre los fans se conoce como «metralla», es posible abrirse a otras experiencias musicales que a la postre benefician el resultado final de lo que se entrega al público. Así pues, bravo por lo realizado por los cuatro integrantes de Ancestor.

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