Joaquín Borges-Triana

Los que soñamos por la oreja

¡Jazz rock del mejor!

No lo puedo negar: cada día mi afición por el jazz rock aumenta un poco más. Si me dejara guiar solo por mis actuales preferencias, creo que hoy casi no escucharía otra cosa que no fuese esa sonoridad auspiciada en sus inicios por una figura como el trompetista estadounidense Miles Davis, con producciones discográficas como el recordado Bitches brew y que ya ha reinado en el universo musical por espacio de cuatro décadas. En esta corriente, en la actualidad encontramos a intérpretes procedentes de todos los puntos cardinales.

Así, en un país tan remoto como Japón, hallamos no pocas figuras que han apostado por el jazz rock. En tal sentido, una de las bandas fundamentales por su huella durante años en la escena japonesa ha sido Casiopea, de la cual han salido instrumentistas como el baterista Akira Jimbo. Famoso a nivel mundial, sobre todo por su participación en los circuitos de clinics, es decir, talleres docentes, entre otros fonogramas él ha editado Cotton (1986), Palette (1991), Slow Boat (1992) y Lime Pie (1994).

El más reciente álbum de Akira Jimbo lleva por título Smile smile y vio la luz durante el 2012. Se trata de un CD contentivo de nueve temas, que se mueven dentro de una atmósfera que puede ir del jazz rock al jazz funk y pasar por los aires del smooth jazz. Piezas como South of the border, Cheer up!, Tokyo cool, Sale of love y la que da nombre al fonograma, o sea, Smile smile, no hablan únicamente de las virtudes de Akira como baterista, sino también como destacado compositor de buena parte de su repertorio y que lo convierten en un músico de obligatoria referencia en el actual panorama internacional.

Ahora bien, en la historia del jazz rock no cabe duda de que uno de sus grandes pilares ha sido el grupo Return to Forever, quienes junto a Weather Report y la Mahavishnu Orchestra conforman el trío de oro de esta clase de ensambles. Surgidos en 1972 por iniciativa del tecladista Chick Corea, por la formación han desfilado personajes de la talla de Stanley Clarke, Al Di Meola, Lenny White, Bill Connors, Flora Purim, Airto Moreira, Joe Farrell, Steve Gadd, Mingo Lewis, Earl Klugh, Gayle Moran, Gerry Brown, John Thomas, James Tinsley, Harold Garrett y Ronn Moss, entre otros.

En la última de las reapariciones de Return to Forever, la banda ha estado integrada por su líder natural, Chick Corea, el bajista Stanley Clarke (uno de los fundadores del proyecto), Jean-Luc Ponty al violín, Frank Gambale desde las guitarras eléctrica y acústica, así como el baterista Lenny White. Esta alineación es la que presenta en 2012 el álbum titulado The mothership returns, grabación en vivo en la que se recogen nueve temas de puro virtuosismo y energía.

La sonoridad prevaleciente en el disco me recuerda viejas producciones acreditadas a la banda allá por los años 70, como por ejemplo Hymn of the Seventh Galaxy, Where have I known you before, No Mystery y Romantic Warrior, trabajo este considerado por algunos críticos como la obra maestra de la agrupación. La plenitud y agresividad de cada instrumentista al ejecutar sus solos, rasgo característico de la buena fusión eléctrica, campea por cada surco de The mothership returns.

Desde que escuchamos la pieza inicial del CD, es decir, Medieval overture, uno tiene conciencia de cuáles son los caminos por los que transitan Corea, Clarke, Ponty, Gambale y White, músicos muy experimentados pero que, aunque llevan años sobre los escenarios, continúan transmitiendo una energía al tocar, como si fuesen debutantes en estas lides jazz roqueras.

Las otras piezas del álbum, Senor Mous, The Shadow of Low - Sorceress, Renaissance, After the Cosmic Rain, The Romantic Warrior, Spain, School Days y Beyond the Seventh Galaxy, en su mayoría cortes harto conocidos para los seguidores de esta clase de música, corroboran nuevamente la valía de Return to Forever como una de las agrupaciones insignes para todos aquellos que somos amantes del jazz rock, sin la menor discusión, una de las variantes más apasionantes de la música propositiva e improvisatoria desde hace ya 40 y tantos años.

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