Hard rock clásico y potente - Los que soñamos por la oreja

Joaquín Borges-Triana

Los que soñamos por la oreja

Hard rock clásico y potente

Desde estas mismas páginas comenté las dos producciones fonográficas grabadas en estudio por Black Country Comunion y vaticiné que dicho proyecto no duraría mucho. La vida me dio la razón y la banda se ha desintegrado, según se dice por la escasa implicación de Joe Bonamassa en las giras de la agrupación. De lo que fuera BCC nace un nuevo ensemble, llamado California Breed y que hace apenas un par de semanas acaba de presentar al mercado su álbum debut, material que gracias a la maravilla de Internet ya circula por La Habana.

Con el formato de lo que se conoce como power trío, en el recién aparecido grupo figuran el bajista y vocalista Glenn Hughes y Jason Bonham a la batería, a los que se une el desconocido pero impactante guitarrista Andrew Watt, alguien de apenas 23 años. Cuando se supo la noticia acerca de que la mancuerna de Hughes y Bonham reaparecerían juntos en otra formación, hubo quien pensó que el futuro trabajo sería algo así como una versión de Black Country Comunion, sin embargo, la sonoridad que aquí apreciamos no guarda relación con la de BCC. En gran medida ello responde a que el estilo guitarrístico de Andrew Watt, con riffs influenciados por el modo de hacer de Jimi Hendrix, difiere de ese toque con sabor a blues que caracteriza a Joe Bonamassa.

En la ópera prima de California Breed, publicada a través del sello Frontiers Records, encontramos una llamativa mezcla de melodías clásicas con modernas estructuras heavy. Si bien los aires del hard rock están a lo largo de todo el CD, ello no se hace  desde la perspectiva del simple revival del sonido setentón, sino que esos códigos se actualizan para estar a tono con los tiempos que corren. Soy del criterio de que en tal resultado, mucho ha tenido que ver el rol de Dave Cobb como productor del fonograma, quien logra que la grabación transmita la sensación de que todo se ha hecho en directo, con breves solos guitarrísticos para dar énfasis al poderío de los riffs, herencia del grunge de los 90.

El CD abre con el tema The Way, de sabor a Led Zeppelin y estupendo desempeño de Jason Bonham desde la batería. Sigue a continuación Sweet Tea (uno de mis favoritos), con destaque de Hughes como vocalista. Es un corte que me suena a un cruce entre los LZ y Deep Purple, algo impensable en la época en que partidarios de uno u otro grupo querían imponer la idea de la supremacía de una de las dos bandas.

Chemical Rain es una pieza de medio tiempo, con cierto aire psicodélico y donde las líneas del bajo van en dirección diferente a los riffs de la guitarra, en señal de que Glenn no es solo un extraordinario cantante sino también un muy eficiente bajista. Por su parte, Midnight Oil es un tema donde el timbre de la batería recuerda a la familia Bonham, mientras que Watt hace un par de buenos solos, particularmente el segundo que, como se dice entre los fans, es muy ardiente.

En el caso de All Falls Down, estamos ante la clásica balada, con el asunto de la mortalidad como fuente de inspiración y con un ligero guiño al pop en lo musical, procedimiento repetido en Spit it Out.

Un corte que evidencia la búsqueda en lo contemporáneo es The Grey, mientras que Days They Come sirve para que Jason Bonham deje claro que él no es segundo de nadie como baterista. En el caso de Strong, el tema inicia de forma acústica y es la vía para explorar otros caminos no transitados en el álbum.

Una pieza a la que recomiendo prestar especial atención es Invisible, de seguro lo más heavy del material y que también ejemplifica la herencia del sonido Zep en este trío. Finalmente Scars representa una evocación de la etapa de Hughes en Deep Purple y su afición por el funk y da paso entonces a Breathe, balada de corte épico que muestra la preciosista técnica vocal del siempre sorprendente Glenn, quien cada día canta mejor y no evidencia en lo más mínimo la edad que tiene.

Disco pletórico de ritmo, melodía, pasión y energía, el debut fonográfico de California Breed ha de encantar a quien guste del hard rock clásico, pero eso sí, concebido desde un enfoque evolutivo, a sabiendas de que mirar atrás en demasía puede transformarnos en estatuas de sal.

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