Los que soñamos por la oreja

David Coverdale regresa a sus raíces

Entre las muchas cosas por las que cada día doy gracias a la vida, una que coloco en primerísimo orden es que en tiempos recientes y en virtud de viajes de corte académico, cuando casi soy un anciano, he podido satisfacer los anhelos de asistir a conciertos de artistas que he idolatrado desde que era joven. Una de esas presentaciones que jamás olvidaré, fue una a la que concurrí en Londres, protagonizada por David Coverdale y su tropa de Whitesnake, a propósito de la gira mundial que hicieran tras la salida al mercado del disco Forevermore.

Aunque en la ocasión gocé de lo lindo y creo que es una de las veces que más he gritado en una función de rock o metal, admito que para entonces la voz de Coverdale no era ni por asomo la que alcanzaba los registros impresionantes de su etapa con Deep Purple o ni siquiera la de un álbum de Whitesnake como 1987. Sin embargo, escucharlo en vivo con su banda resultó para mí algo inenarrable, pues adoré el modo de hacer música de este ensamble desde su surgimiento y en los años 80, momento de máximo explendor del grupo, para tener una idea aproximada de cómo sonaría ese repertorio en directo, tuve que conformarme con oír las excelentes versiones que en el club Las Vegas de la calle Infanta realizaban los integrantes de una olvidada banda cubana de covers nombrada Sexto Sentido y donde sobresalían Juanito Camacho a la voz y sobre todo, Omar Pitalúa a la guitarra.

Por estos días Coverdale y Whitesnake vuelven a ser noticia de primera plana a escala internacional, con la puesta en circulación de su más reciente producción fonográfica, la cual lleva por título The Purple Album. El material se comercializa en diversos soportes, a saber: CD, digipak, formato digital, CD con DVD, doble vinilo y en una caja de lujo contentiva del doble vinilo, CD, DVD, póster, una litografía y una pegatina. Incluso, la cantidad de temas ofrecidos al interesado no es la misma ni coinciden con exactitud en las ediciones correspondientes a los mercados de Japón, Europa y América.

Desde que The Purple Album se filtró en distintos sitios de Internet, gracias a lo cual también ya circula entre los admiradores de la Serpiente Blanca en Cuba, la propuesta ha sido motivo de encarnadas discusiones entre detractores y defensores del material. Los primeros consideran que el hecho de revisitar repertorio del decenio de los 70, perteneciente a la etapa de David en Deep Purple, es una señal del agotamiento creativo de Coverdale. En cambio, los segundos opinan que el vocalista está en todo su derecho al volver a interpretar, en renovadas versiones, piezas de las que él es coautor.

Lo cierto es que después de una carrera de cuatro décadas en las que ha vendido más de cien millones de ejemplares, David Coverdale se monta en el carro de la nostalgia, con lo que mata dos pájaros de un tiro pues, por un lado, rinde tributo al desaparecido Jon Lord (compañero suyo tanto en Deep Purple como en Whitesnake) y por otro, se aprovecha del filón comercial que representa la moda del revival. Así, el vocalista recupera algunos de los temas grabados por él en su etapa Purple a mediados de los 70. Para acometer dicho proyecto, una vez más renueva las filas de Whitesnake, ahora integrado por Reb Beach a la guitarra y Michael Devin al bajo (procedentes de la anterior nómina de la banda), a quienes se añaden el guitarrista Joel Hoekstra (en sustitución de Doug Aldrich) y su viejo amigo Tomy Aldridge a la batería, en lugar del saliente Brian Tichy, a quien tuviésemos en La Habana meses atrás como parte de The Dead Daisies.

Sin ningún tipo de remilgo, afirmo que a mí me encanta este puñado de temas traídos de los discos Burn y Stormbringer, con un par de evocaciones procedentes de Come taste the band, esa maravilla hecha por Purple con el fallecido guitarrista Tomy Bolin. Es un repertorio que, pese a los años de existir, mantiene total vigencia. A ello se agrega el excelente trabajo de producción que han llevado a cabo en la grabación del fonograma, que respeta la esencia original de las piezas pero le aporta un sonido muy actual.

Yo solo criticaría que Coverdale haya incluido aquí una versión de You keep on moving, pues creo que nadie hasta hoy puede superar lo hecho en dicho tema, desde el punto de vista interpretativo, por Glenn Hughesen en 1975. Por lo demás, les recomiendo salgan a buscar esta joya nombrada The Purple Album. ¡No se van a arrepentir!

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