Escenas de rock y metal en Cuba, en lucha por recomponerse - Los que soñamos por la oreja

Joaquín Borges-Triana

Los que soñamos por la oreja

Escenas de rock y metal en Cuba, en lucha por recomponerse

En la edición correspondiente al pasado martes 11 de abril del programa Disco Ciudad, espacio radial conducido y dirigido por Juanito Camacho, escuché una grata entrevista con integrantes del grupo Stoner, la banda fundada en 2012 por el guitarrista Tiago Felipe. Así supe que esta formación, un clásico power trío, realizó recientemente una gira de conciertos por Argentina, país que, unido a Brasil, figura en la delantera en nuestro continente a propósito de los niveles cualitativos de las escenas de rock y metal.

Las presentaciones de Stoner en Rosario y Buenos Aires tienen que llenar de júbilo a los que por acá amamos el rock y el metal de factura nacional pues, si no estoy equivocado, es la primera vez que una agrupación cubana cultora de estos géneros actúa en el hermano país del cono sur. De algún modo el suceso puede interpretarse como parte de varios acontecimientos que apuntan a que las escenas de rock y metal entre nosotros intentan recomponerse, después de un período en que por causa de factores objetivos y subjetivos han estado de capa caída.

Entre tales acontecimientos, yo mencionaría, en primer lugar, la aparición de nuevas bandas, integradas por jóvenes instrumentistas, que aunque tienen escasas posibilidades para presentarse en estos momentos, están grabando y haciendo música. Por otra parte está el movimiento de los Fanzines y Webzines, que si bien registra menos fuerza que en otros años, se mantiene activo y contribuyendo, a su modo, a la existencia de las escenas rockera y metalera.

Por otra parte, me parece importante no soslayar el intercambio que hoy se produce con agrupaciones foráneas que nos visitan, algo que ha ido creciendo en los últimos tiempos sin hacer mucho ruido y que resulta de suma importancia, pues permite a los nuestros hacer comparaciones y poder determinar por dónde andamos, esa cosa tan fundamental que es conocer nuestras virtudes pero también nuestros defectos. Eventos como el Brutal Fest y más recientemente el Patria Grande están contribuyendo a ello.

Además, aunque en menor cuantía, en la recomposición a la que aludo, también interviene el hecho de que algunas de nuestras bandas están saliendo a presentarse en el extranjero. Ahí están los casos de Ánima Mundi, que ha logrado colarse en el muy prestigioso y competitivo circuito europeo de rock progresivo y ahora, esto de Stoner en Argentina, que por lo escuchado en la entrevista que les hiciera Juanito Camacho, la actuación de Tiago Felipe y sus otros dos compañeros de ensamble junto a afamadas bandas argentinas fue todo un éxito. Eso abre puertas y a la postre deviene síntoma de que nuestras escenas de rock y metal luchan por recomponerse.

Como se habrá dado cuenta el aguzado lector, hasta aquí he intentado reiterar la distinción entre rock y metal. Sucede que en nuestro contexto, semejante separación es solo vista y comprendida por los fans, que sí están al día de los rasgos distintivos de cada uno de ellos, pero entre musicólogos, académicos y periodistas en Cuba en sentido general es algo pasado por alto, en virtud del desconocimiento de lo que en materia de exégesis y teoría en relación con los dos géneros se está moviendo hoy por el mundo.

Al interior de la comunidad de rockeros y metaleros cubanos, esa disección se ha expresado de manera procesual, es decir, ha sido parte de un proceso paulatino, iniciado justo en la segunda mitad del decenio de los 80 de la anterior centuria, con la aparición entre nosotros de cultores del metal en variantes como el thrash y el speed.

Por encima de las controversias de otros tiempos, en nuestro país hoy existe un panorama en términos de política institucional y a nivel social más favorable para los seguidores del rock y el metal. Estos dos géneros entre nosotros han recibido en dosis iguales aclamaciones y rechazos, amables palmaditas en el hombro y sonrisas irónicas, apasionadas defensas y ácidas críticas, mas en contadas ocasiones han sido objeto de análisis detenido. Así es que casi todo está por decirse.

La apreciación por parte del público, la elaboración por el músico y la crítica de este arte sonoro es algo realmente en ciernes. Lo que sí está vitalmente aprehendido es el espíritu artístico en los actuales rockeros y metaleros sobre la búsqueda y hallazgo de nuevas formas de expresión. Hoy, la instrumentación de la política cultural trazada por el Estado es más coherente en el sentido de la atención a los representantes de esta zona de la creación musical, pero sigue una gran insuficiencia artístico-cognoscitiva latente en la inmensa mayoría de la población, lo cual origina persistencia de serios problemas de incomunicación.

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