26 °C Hemos hablado en otras ocasiones del error que comete quien dice: Los terremotos recientes desbastaron extensas regiones de Haití y de Chile. Recuerda que lo correcto es «devastaron». No insisto en la diferencia entre desbastar y devastar, porque lo he explicado antes.
Hace poco hablé en esos minutos de que dispongo en el programa Haciendo Radio, de que oscilar debe pronunciarse: «ocilar» y no «occilar», ni «os-cilar».
Varios amigos me han enviado por correo electrónico un mensaje que critica el uso de la forma femenina del vocablo presidente.
Toucher (pronúnciese tuché), es un verbo francés. Significa tocar. Cuando en un duelo a espada, uno de los contendientes se siente tocado, dice touché (también se pronuncia tuché) —tocado— antes que el juez lo declare. Es un gesto muy admirado entre espadachines, máxime en otros tiempos, si se tiene en cuenta que no podía haber sido percibido claramente, pues no existían aún los procedimientos que determinaban con certeza el resultado del ataque. Cuentan que nuestro Ramón Fonst se caracterizaba por esa actitud tan caballerosa, tan admirable.
Mi querido amigo y coterráneo Frank Padrón me hablaba hace poco de ese disparate que escuchamos constantemente: El protagonista principal. Tiene razón. Claro está, si es protagonista, es el personaje principal de una obra literaria, de una película, incluso, por extensión, el protagonista de un suceso es quien desarrolla la parte principal. Eso me hace pensar en la gente que asegura «desayunar dos veces. Nadie puede hacerlo, porque desayuno significa: alimento que se toma antes que ningún otro. El segundo no es «desayuno»; ya no estabas en ayunas. Por cierto, desayunarse es en sentido figurado, enterarse de una noticia.
La diferencia entre espulgar y expurgar es la siguiente: Espulgar es quitar las pulgas y los piojos a alguien. Expurgar significa eliminar lo peligroso o dañino de una cosa. Eliminar por la autoridad competente los fragmentos ofensivos o erróneos de un texto. Este vocablo viene de la misma raíz que purgatorio, purgación y purga, purgante —medicina que se toma para defecar. Hay otras acepciones, pero ahora nos interesa solo esta. Existe una frase muy gráfica, se usa cuando a algo se le atribuyen efectos anticipados o desmedidos: «La purga de Fernando, que desde la botica estaba obrando».
Ana Margarita Gil, la excelente locutora, es una de mis queridas amigas. Hace poco me mandó varios recortes de periódicos extranjeros, donde aparecen cuestiones interesantes acerca del lenguaje.
Mar de fondo significa, entre los marinos, una agitación que se inicia en alta mar, y que viene a chocar contra la costa, aunque en esta haya señales de mal tiempo. En sentido figurado, decimos mar de fondo, y no: «mal de fondo», como muchos creen, al alboroto, a la agitación de un grupo de personas. Se emplea también para calificar al rumor desagradable que se produce: «Alguien confundió, quizá de propósito, la noticia y se formó un terrible mar de fondo».
«Mar de fondo» significa, entre los marinos, una agitación que se inicia en alta mar, y que viene a chocar contra la costa, aunque en esta haya señales de mal tiempo. En sentido figurado, decimos mar de fondo, y no: «mal de fondo», como muchos creen, al alboroto, a la agitación de un grupo de personas. Se emplea también para calificar al rumor desagradable que se produce: «Alguien confundió, quizá de propósito, la noticia y se formó un terrible mar de fondo».
Decimos: «En los tiempos de Maricastaña», cuando deseamos expresar que algo ocurrió hace muchos años. ¿Quién era Maricastaña? Se cuenta que su nombre era María Castaño. Con sus hermanos y esposo estaba al frente del llamado «Partido Popular» de Lugo, España. La Iglesia, en aquel lugar, obligaba a pagar unos impuestos elevadísimos. Ellos protestaron contra tal injusticia, y en una de aquellas luchas resultó muerto el mayordomo del Obispo. De Cervantes, tomamos: «En tiempos de Maricastaña, cuando hablaban las calabazas». Los franceses utilizan una frase en casos semejantes: «Del tiempo en que Berta hilaba».
Acabo de enterarme de que los jóvenes han bautizado un peinado con el increíble nombre de bisté. Imagino cómo será el encuentro de una pareja. Se abrazan, y él le susurra emocionado al oído: «Te queda muy bien el bisté». Sé que soy vieja, que hay cosas muy difíciles de entender para mí, sin embargo, trato de comprenderlas, y lo logro. Esta me ha resultado, de veras, muy ajena.
Hablábamos de algunas voces americanas recientemente aceptadas por la Real Academia Española. Continuamos: El sufijo «-ido» ha creado neologismos en América como «llorido», «rebuznido», «relinchido», «toquido» (ruido que se hace al tocar) o «chiflido» (de «chiflar», silbar). Los sustantivos terminados en «-azo» también se emplean con frecuencia. En Venezuela se dice a veces «pupitrazo» para aludir a una protesta estudiantil, y en Colombia se aprueban artículos a «pupitrazos» (golpeando los pupitres).
Mi querido amigo Waldo González acaba de enviarme unos fragmentos interesantísimos que leyó. Se trata de voces y frases tomadas de la Nueva gramática de la lengua española. Esta obra en dos tomos se ha puesto a la venta en todo el mundo hispanohablante.
En el reciente congreso Lectura 2009. Para leer el XXI, escuché unas palabras que pudieran servir de lección a padres y a profesores: «El tigre no teoriza ante el tigrecito; el tigre salta». Demuestran gráficamente el valor del ejemplo. Los hijos, los alumnos aprenden por imitación. Nunca debemos olvidar esto.
La palabra «alzhéimer», ya está castellanizada, por ello, no olvidemos la tilde. Comienza con minúscula si hablamos, por ejemplo, de alguien que padece alzhéimer. Es el nombre de esa dolencia. Lleva mayúscula inicial, y va sin tilde, cuando decimos: mal de Alzheimer o enfermedad de Alzheimer. Se trata en ese caso, del apellido del especialista alemán en Neurología que hizo investigaciones acerca de la tan temida demencia senil progresiva y crónica. En la lengua original se pronuncia