Guillermo Cabrera Álvarez

La tecla del duende

Si me ves

Un ser humano, el más humano de los seres humanos que conozco, se restablece. Mientras el guerrero reposa, un grupo de lectores de Juventud Rebelde, ascenderá el Pico Real del Turquino. En el techo de Cuba picaremos un cake, y será un cumpleaños de altura. Los detalles para los 80 participantes serán dados individualmente.

Si me ves

cansado, fuera del sendero, ya casi sin fuerzas para hacer camino, sintiendo que la vida es dura, porque ya no puedo, porque ya no sigo, ven a recordarme cómo es un comienzo, a desafiarme con tu desafío. Muéveme el alma, vuélveme al impulso, llévame a mí mismo. Sabré encender mi lámpara en el tiempo oscuro, el viento frío, volveré a ser fuego desde brasas quietas, que alumbre y reviva mi andar peregrino.

Vuelve a susurrarme aquella consigna desde el primer paso, muéstrame la garra que se necesita para levantarse.

Si me ves cansado sin ver más espacios que el de los abismos, trae a mi memoria que también hay puentes, que también hay alas que aún no hemos visto. Que vamos armados de fe y de bravura que seremos siempre lo que hemos creído.

Que somos guerreros de la vida plena, que todo nos guía hacia nuestro sitio, que en un primer paso, y en un nuevo empeño, nos lleva a la forma de no ser vencidos.

Que el árbol se dobla, se agita, estremece, deshoja y retoña, pero queda erguido. Que el único trecho que da el adelante es aquel que cubre nuestro pie extendido.

Si me ves cansado, solitario, triste y herido, siéntate a mi lado, tómame las manos, entra por mis ojos hasta mi escondrijo y dime ¡se puede! e insiste, ¡se puede!, hasta que yo entienda que puedo lo mismo. Que tu voz despierte, desde tu certeza, al que de cansancio se quedó dormido. Y tal vez si quieres, préstame tus brazos, para incorporarme, nuevo y decidido.

Que la unión es triunfo cuando hombro con hombro vamos, con el mismo brío. Si me ves cansado lleva mi mirada hacia tu camino. Hazme ver las huellas, que allá están marcadas, un paso tras otro por donde has venido. Y vendrá contigo una madrugada, la voz insistente para un nuevo inicio, que abrirá otro rumbo porque sí, he creído que siempre se puede, se puede, mi amigo. (Autor desconocido)

Graffiti

Elmis: Cada segundo en tus ojos es un latido eterno de mi corazón. A

Diane SMP: No eres de mi jardín la flor más bella, pues no tengo jardín, solo te tengo a ti, que eres mi flor. Rei

Ken de la UCI: Si la tierra desaparece, la amistad se salvará, en ti tiene todo un planeta para vivir. Wlinares

Nene: Dame tu mano; los corazones se unen por medio de las manos. Rogelín

Hendris: Apareciste en la mitología de mi amor, y ¿quieres que te sea sincera? Quédate para siempre. Tu pequeña

Jaci: Llegar, fácil; difícil permanecer, ¿Lo harás? Aimée

Regalo de jueves

Ven a dormir conmigo: no haremos el amor, él nos hará. Julio Cortazar

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