Construir - La tecla del duende

Juventud Rebelde

La tecla del duende

Construir

Cuentan que un par de hermanos vivieron juntos y en armonía por más de 40 años. Hombro con hombro compartían maquinaria e intercambiaban cosechas y bienes de sus granjas contiguas.

Un día comenzó un pequeño malentendido y fue creciendo y creciendo hasta que explotó en intercambio de palabras amargas y, después, semanas de silencio.

Alguien llamó a la puerta de Luis una mañana. Al abrir, encontró a un hombre con herramientas de carpintero. «Estoy buscando trabajo por unos días —dijo el extraño. Quizá usted requiera algunas pequeñas reparaciones».

—Sí, contestó el mayor de los hermanos. Tengo un trabajo para usted... Mire al otro lado del arroyo: en aquella granja vive mi vecino; bueno, de hecho es mi hermano Juan. La semana pasada había una hermosa pradera entre nosotros, pero él desvió el cauce del arroyo para que quedara en medio de ambos. Le voy a hacer una mejor.

Y continuó:

«¿Ve usted aquella pila de desechos de madera junto al granero? Quiero que construya una cerca de dos metros de alto, para no verlo nunca más».

El carpintero asintió: «Creo que comprendo la situación».

Luis ayudó al hombre a reunir todos los materiales y dejó la granja por el resto del día para ir a buscar provisiones al pueblo.

Cerca del ocaso, cuando el granjero regresó, el carpintero había terminado la tarea. Al verla, Luis quedó con los ojos completamente abiertos.

No había ninguna cerca de dos metros. En su lugar se encontraba un puente que unía las dos granjas. Era una fina pieza de arte, con pasamanos y todo.

En ese momento, Juan vino presuroso desde su granja. Al abrazar a su hermano mayor le dijo:

—Eres un gran tipo. Mira que construir este puente después de lo que te he hecho.

Cuando llevaban un rato conversando vieron que el carpintero tomaba sus herramientas y se disponía a partir. «Quédate con nosotros

—le pidió Luis. Tengo muchos proyectos para ti». «Me gustaría —sonrió el hombre—, pero tengo muchos puentes por construir». (Enviado por una abuela ocurrente)

Este Sábado

La Casa de la Prensa de Holguín vuelve a abrirse a los tecleros. Como cada mes: 10:00 de la mañana. Desde la sede de JR saldrá un transporte para la premiación del concurso sobre los últimos 18 años en Cuba. A la 1:30 p.m. partimos para la casa-taller de Fúster.

Graffiti

Chuchín: Necesito solo un momento para decirte que te quiero, pero una eternidad para demostrarte cuánto. Tu chiqui

Armando: Tu foto de baterista en Bayamo está esperando por ti. Los tecleros de la capital te queremos. Daily

Olga: Hay ojos locos, solos, miles: son mis empleados en esta vocación de mirarte. Colón

Jordi: Olvidarte es recordar que es imposible. Maru

Semilla

Ser bueno es el único modo de ser dichoso. (José Martí)

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