Seguir - La tecla del duende

Juventud Rebelde

La tecla del duende

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Qué difícil es decidir. Pasamos la vida haciéndolo y nos sorprende el final al borde de cuántos caminos. Qué complejo es optar cuando se sabe que de nuestra elección penden tantas decisiones.

Un hombre puede ser muchos. Hacer por muchos. Errar, amar, construir. Un hombre puede cortar la suerte con sus manos, mover la historia con su aliento, saber lo oculto con su sueño. Puede anclarse en el delgado límite entre la realidad y la ilusión o encarnar definitivamente la realidad ilusionada. Pero ni así estará libre de los fallos irremediables.

Un hombre, que podríamos ser todos, en nuestros pequeños y grandes espacios, ha decidido seguir no siguiendo. Desvestirse de palabras cumbres que continuarán siendo suyas, para entrar en la fila cotidiana donde todas las voces arman el empeño definitorio. Ha decidido bien. Y eso siempre implica una sencilla grandeza.

Poema 21

Cuando estés sentado solo en la oscuridad final del pasillo no olvides que eres absolutamente indispensable;/ no olvides que tú tendiste los jardines colgantes sobre los altos muros, un año tras otro, con tu dedicación solemne;

(...) no olvides que tú erigiste la rebelión simétrica de la pirámide, acarreando quién sabe cómo y desde dónde;/ (...) no olvides que tú fuiste probablemente quien aró a Fobos, o quién edificó los tronos que reposan en lo inasible;

y que si no estás allí sentado es porque tú mismo, dentro de la coherencia entre la verdad y el deseo, no lo has querido;/ porque si lo hubieras deseado con mayor acuerdo allí estuvieras, de seguro, sentado en los tronos de lo inasible;

pero tú sabes que no lo necesitas, porque allí el aire es inmóvil como en la asfixia de la inmortalidad;/ ah, fuiste tú mismo el hacedor, y eres tú mismo el decididor, y ahílas tus días construyendo y escogiendo;

y solo hacen falta algunas añadiduras, algunos auspicios disponibles, para poder poner en órbita los gestos propios;/ pero tu corazón ha estado lleno de enjundia y sorpresa, de mucílago y adobe, y en tus entregas te fuiste recibiendo;

y el camino halló tus pies, la distancia halló tus ojos, la gravitación del mundo halló tus hombros, oh Atlante;/ sé que eres, aunque tú no lo consideres, absolutamente indispensable, que el mundo te reclama, urgido de ti;

porque podemos irnos, pero no podemos irnos, quedarnos es nuestro verdadero destino de hombres sobre la tierra... (Roberto Manzano)

Encuentros

El fin de semana último fue explosivo: Renació la tertulia cienfueguera, Guaracabulla tuvo su segundo teclazo y en Santa Clara se intercambiaron amores embotellados. Ayer San Juan y Martínez celebró su primer añito con Huellas del Genio. Este sábado continuarán las tradiciones ocurrentes santiagueras. Y el domingo, a las 2:00 p.m., en el Bulevar de Las Tunas, sigue la fiesta de duendes.

Grafitti

Noly: Alguien como tú es difícil de encontrar, fácil de querer e imposible de olvidar. Anabel

Lisbey: Si volviera a nacer, daría la vida por tu amistad. Pepa

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