Dichos - La tecla del duende

Juventud Rebelde

La tecla del duende

Dichos

La tecla que anda por todos los riachuelos de la gente, abre mayo en la ocurrente vida del campo y sus modos. De la nube y los recodos, de las lluvias y del gallo, los guateques, el desmayo de amor preso en la montura hablan en su lengua pura estos hombres a caballo...

Refranes

A buen hambre no hay pan duro// Tan tarde vino el sombrero que ya no encontró cabeza// Este gallo que no canta algo tiene en la garganta// Marineros somos y en la mar andamos// Por la boca muere el peje// Malo es buscar yegua prieta en una noche oscura// Lo que fácil se da fácil se va// De cualquier palo podrío sale un cucarachón// Al perro güevero aunque le quemen el jocico./ ¿Con qué nalgas se sienta la cucaracha// Los niños hablan cuando las gallinan mean// Dos narizones no se pueden besar// Más sabe el diablo por viejo que por diablo// Por mucho que el aura vuele siempre el pitirre la pica// De esos que no comen miel Dios libre mi colmenar// La yagua que está pa’, uno no hay vaca que se la coma.

Trabalenguas

Si tú dices como yo/ la lengua se te hace un nudo:/ tres pollos bolos peludos/ tres peludos pollos bolos.

Debajo de una mata seca había una catatrepa con siete catatrepitos, si la catatrepa trepa trepan los catatrepitos...

María Chucena su choza techaba; un techador que por allí pasaba le dijo: «María Chucena, ¿techas tu choza o techas la ajena?». «Ni techo mi choza ni techo la ajena, que techo la choza de María Chucena».

Adivinanzas

Peluda montó en pelado e hizo juramento puro de no bajar de pelado hasta no verlo peludo (La gallina y el huevo)

¿Qué cosa cae abajo y coge arriba? (La gotera)

Torito diente afila’o, sube la loma y recoge gana’o. (El peine en la cabeza del piojoso)

Varón nació con ella, al anciano se le dobla, Narciso la tiene grande y a la mujer no le cabe (La letra n).

¿Cuál es el pez que usa corbata? (El pescuezo)

Versos

Los hombres son el demonio/ dicen todas las mujeres/ pero es que a todas les gusta/ que el demonio se las lleve.

La naranja y el amor/ se parecen un poquito/ que por muy dulce que sea/ siempre tiene su amarguito.

Vi un sapo con espejuelos/ a la orilla de un laurel/ pero no he podido ver/ dónde el jején puso el huevo.

Mi mujer se me enfermó/ del corazón en La Habana/ y el médico una mañana/ vino y la reconoció./ El vestido le quitó, blumer, sayuela y refajo;/ y yo al ver este relajo/ dije: «esto no me conviene/ porque mi mujer no tiene/ el corazón tan abajo». (Compilación basada en textos de Samuel Feijóo)

Sancti Spíritus

Este domingo, a las 10:00 a.m. en su sede habitual, los tecleros del Yayabo conspirarán en preparación del cumpleaños.

Graffiti

645: Te espero hasta que me pidas lo contrario. 662

Mi Tanrico: «Te amaré hasta el fin de los tiempos, te amaré y después...te amaré». Tu niñita

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