El Duende

La tecla del duende

Hacedoras

Lugares comunes. De eso están hechos los días como este domingo, en que todas las palabras que quisiéramos decir ya están dichas y nos parecen pocas. Lugares comunes y sin embargo tan nuevos, tan necesarios y perdurables. Descubrámoslos una vez más. Así lo hicieron los periodistas amigos que hoy hablan en la columna: Enrique Milanés León y Boris Leonardo Caro. Regalo de amor al revés

Ahora los hijos y los hombres estamos por alumbrar. Gestamos en nuestro pensamiento, que es donde mejor se puede concebir, un Día para las Madres. Tenemos hinchado el vientre de las ideas para pensar qué hacer por ellas, qué regalarles en alegrías y en obsequios... más de las primeras que de los segundos.

(...) Los hombres y los hijos no seremos llevados a hospital alguno: pariremos este Día único del año a la vista de todos, en las casas y en las calles, en los parques y en los cementerios. Y tendremos un parto natural porque, siendo el más bello, el amor es el más normal de todos los procesos.

Se avecina un día cuerdamente al revés: nosotros seremos las madres, las madres serán las hijas de la velada porque ellas, acostumbradas a alumbrar/nos, nacerán otra vez como el fruto querido que todos acunaremos con el mayor cariño que podamos reunir... y que nunca, sin embargo, será suficiente. (Enrique)

Las manos de mi madre

¿Qué espera mi madre, siempre tejiendo, sola en la casa del alba al atardecer? Acaso el regreso fiel de mi padre, Odiseo sin hazañas célebres, salvo la desusada honestidad, el haber trabajado y no pedir honores.

El hilo que mi madre teje, la vida nuestra, tal vez, prolonga. Y la suya: mi madre quiere vivir trescientos años, como los gnomos. Sus prodigios trenzados en cualquier rincón de la casa moran, con las mil muñecas, y los paisajes de parches multicolores.

Las manos de mi madre: el anillo de bodas y los delfines de mi hermano: príncipe que habita en el país donde comienza el día. Cada línea en sus dedos es una noche de velar por mi salud de niño enfermizo, y una comida deliciosa hecha «de corre-corre», y una cura dolorosa, y una inyección, y una caricia.

Las manos de mi madre, tejiendo la belleza, vivas hasta después del minuto final. (Boris)

G y 21

Allí, en el Hueco de la poesía, nos vemos este sábado a las 2:00 p.m. El día en que nacimos y otras historias... Por ahí va la ocurrencia.

Graffiti

Michel: Tengo dos razones para vivir: tus ojos.

Yaneisy: Desde que estoy contigo no pasa un minuto que no esté más enamorado de ti. Yandry.

Patry: Tu sonrisa es pasaporte al amanecer, sin ella, el Sol no se atrevería a salir. Oscar.

AGS: No importa cuántas cosas nos separen, siempre formarás parte de mí... YO.

Tata: Si por cada hora en que pienso en ti me dieran un centavo, te podría invitar a cenar adonde quisieras. TTT

Semilla

Mírame, madre, y por tu amor no llores:/ Si esclavo de mi edad y mis doctrinas,/ Tu mártir corazón llené de espinas,/ Piensa que nacen entre espinas flores. José Martí

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