El Duende

La tecla del duende

Regalo

«Es mejor llegar a tiempo, que ser invitado», fue el proverbio que le vino a la mente a Luis Oscar cuando advirtió que aquellos ocurrentes del Palacio de Junco le habían cambiado el día. «¿Tecleros? ¿Tertulia? Déjame ver qué es esto», se había dicho, y entró al museo matancero con una mezcla de expectación y desconfianza.

Era domingo de Tecla. Y pronto Luis Oscar se vio repartiendo caramelos y besos, admirando a las «mujeronas» y hablando de su romance con el periodismo.

Así como lo cuento. Nosotros, que andábamos de incógnitos invitados, también fuimos víctimas de aquella extraña Penicilina para bailar el son. Junto a Margot, Dadnara, María Elena y otros duendes, intentamos hallar La cuadratura del círculo, antes de que nos cayera encima La maldición del avestruz. Tuvo ángel el domingo. Por eso tal vez lo recordaremos como un Regalo de jueves.

Peinado

Una mujer se despertó una mañana, se miró al espejo y notó que tenía solamente tres cabellos en su cabeza. «Hmmm —pensó—, ideal para hacerme una trenza». Así lo hizo y pasó una jornada maravillosa. El siguiente día se levantó, volvió al espejo y advirtió que solamente tenía dos cabellos. «¡Epa!, creo que hoy me peinaré al medio». De esta forma lo hizo y se sintió grandiosa hasta el otro amanecer.

Cuando despertó, se miró nuevamente y supo que le quedaba un cabello. «Bueno —se dijo—; perfecto para una cola de caballo». Su jornada fue divertidísima con el nuevo peinado.

Pero la cuarta mañana, al levantarse, el espejo le mostró una cabeza completamente solitaria. «Qué bien —sonrió—; hoy no tendré que peinarme».

(Enviado por Yelena Castro y otros lectores)

Epigrama

Te doy Claudia, estos versos,/ porque tú eres su dueña.

Los he escrito sencillos/ para que tú los entiendas.

Son para ti solamente,/ pero si a ti no te interesan, un día se divulgarán,/ tal vez por toda Hispanoamérica...

Y si al amor que los dictó,/ tú también lo desprecias,

otras soñarán/con este amor/que no fue para ellas.

Y tal vez verás,/ Claudia,/ que estos poemas,/ (escritos para conquistarte a ti)/ despiertan/ en otras parejas/ enamoradas que los lean / los besos que en ti/ no despertó el poeta.

(De Ernesto Cardenal, enviado por un ocurrente de Isla de la Juventud)

TECL@DO

• Yunaisis (odette@enet.cu), vive en Ciudad de La Habana y estudia Psicología.

• También estudiante universitario, en Villa Clara, es Frank (frankece@uclv.edu.cu), quien cursa el primer año de Turismo.

Graffiti

Carli Carli: Estas alas aún sueñan conquistar esas nubes. Musa Fresa-Bombón

Mimimi: Tu oreja: el mejor lugar para vivir feliz. Tu arete Dany

Thaima: Que nada más empañe el cielo de nuestro universo. Luis Enrique

AxS: Gracias por guardar mi cariño en el disco duro de su memoria. MTV

Semilla

La soledad es muy hermosa... cuando se tiene alguien a quien decírselo. Gustavo Adolfo Bécquer

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