Mario - La tecla del duende

El Duende

La tecla del duende

Mario

«El dolor se dice callando», fue la respuesta de Eduardo Galeano cuando le preguntaron qué sentía por la partida de su entrañable amigo. Hoy callan miles en el mundo. Se ha ido un poeta grande, un luchador tenaz, un hombre bueno. Pero ni el olvido —que está «lleno de memoria»—, ni los «granujas del presente», impedirán que lo llevemos.

Benedetti, como lo llamamos en familia quienes a lo largo del mundo hemos amado, sufrido, soñado con sus letras, es más que sus decenas de poemarios; es mucho más que sus relatos, que sus artículos, que su trono en la literatura de habla hispana. Mario Benedetti, o el viento del exilio, o la terquedad de la izquierda, o la noción de patria latinoamericana, está, como el Argentino gigante al que le cantara, naciendo siempre.

Todavía

No lo creo todavía/ estás llegando a mi lado/ y la noche es un puñado/ de estrellas y de alegría

palpo gusto escucho y veo/ tu rostro tu paso largo/ tus manos y sin embargo/ todavía no lo creo

tu regreso tiene tanto/ que ver contigo y conmigo/ que por cábala lo digo/ y por las dudas lo canto

nadie nunca te reemplaza/ y las cosas más triviales/ se vuelven fundamentales/ porque estás llegando a casa

sin embargo todavía/ dudo de esta buena suerte/ porque el cielo de tenerte/ me parece fantasía

pero venís y es seguro/ y venís con tu mirada/ y por eso tu llegada/ hace mágico el futuro

y aunque no siempre he entendido/ mis culpas y mis fracasos/ en cambio sé que en tus brazos/ el mundo tiene sentido

y si beso la osadía/ y el misterio de tus labios/ no habrá dudas ni resabios/ te querré más/ todavía. (M.B.)

Cuatro años Santa y Clara

Los duendes villaclareños volvieron a embrujar la gran biblioteca. Cuatro años hace de que el escribidor con alma de muchacho se sentara junto al niño de la bota para invocar la ternura. Desde entonces, cada mes tiene para los ocurrentes de la ciudad del Che un día sui géneris. Se cantan, se cuentan, se ríen, se enamoran.

También, como recordó la dulce Magdalena, despiden a buenos amigos, los extrañan, los lloran, los llevan. Pero al final saben que en el camino de la bondad y los encantos, siempre renacerá el encuentro. Preguntémosle si no a aquella incombustible tunera que, al no poder llegar a tiempo al aniversario, envió para cada participante una cajita de música.

Matanzas y las Tunas

Desde el Museo Palacio de Junco, en Matanzas, nos llegan los ecos del teclazo. A las madres, a Martí, a los campesinos, al amor, se dispararon las caricias.

Y los tecleros de Las Tunas se encontrarán este domingo, a las 2:00 de la tarde, en su sede del Centro Cultural Huellas. Las mamás serán homenajeadas.

Grafitti

E. Quintana: No dejes que un instante de miedo te robe un recuerdo para toda la vida. Yo

Erick (El profe): Mi corazón atrevido, siempre quiere estar contigo. Tu tita

Carlos Alberto: En tus ojitos de niño bueno ya se guardan energías para grandes aventuras. Felicidades. J

Taimí: Es tan poco, pero tan sobrado tiempo para poder decir te amo. Dionelvis

Semilla

Cuando me entierren/ por favor no se olviden/ de mi bolígrafo. Mario Benedetti

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