La tecla del duende

Lluvia al centro

Como la lluvia del soleado día en que se fue, hace dos años, el Genio sigue empapándonos. Aguacero para anegar desiertos de alma; llovizna que limpia el rostro de los días; trueno ante lo fatuo; relámpago si hay sombras, viento húmedo para todos los comienzos. Sus letras de agua continúan bajando al reino de este mundo para fertilizar el Periodismo y la vida.

Por eso este domingo invitamos a los ocurrentes y «ocurrentas» de la Isla a recordarlo en Guaracabulla. En el ombligo del caimán nos veremos con el deseo de siempre: encontrar el centro de nuestros latidos y compartirlo en una tertulia gigante. Cuando falte una hora para la mitad del día, nos saludaremos en la Casa de Cultura Guillermo Cabrera Álvarez. Y a las 12:00 en punto se unirán las voces del poema mayor.

cumpleaños espirituano

Los espirituanos se adelantarán al megaencuentro guaracabullense. Tres años cumple la peña del Yayabo. A las 2:00 p.m. de este sábado los festejarán en la Galería de Arte Oscar Fernández Morera del bulevar de Sancti Spiritus.

Luneando

De las Epístolas Espinelas de Alexis Díaz Pimienta para sus hijos:

Queridos Alex y Axel:/ hoy he mirado la luna/ y he pensado: «Solo hay una:/ la luna de Macael/ es la misma del Mariel,/ de Ecuador, de Afganistán,/ de Tokio, de Teherán...»/ Y entonces se me ha ocurrido/ algo que, estoy convencido,/ ustedes entenderán./ Si la luna es sólo una/ y se ve en todos los lados,/ los que estamos separados/ podemos usar la luna/ como si ésta fuera alguna/ bola de cristal inmensa./ ¿Qué te parece, Axel? ¡Piensa!/ La frotamos con la vista/ y ella, sabia y altruista,/ seguro nos recompensa./ Si la luna es una bola/ mágica para encontrarnos;/ si así podemos mirarnos,/ besarnos, decirnos, «¡hola!»;/ si es blanca carta española/ que tiran negras gitanas,/ podremos desde ventanas/ distintas hacer un puente/ y en horario diferente/ unir miradas lejanas.

Cuando es medianoche aquí/ (seis de la tarde en La Habana)/ la luna está más lejana/ de ustedes dos, que de mí./ Pero si yo espero así,/ dos, tres, cuatro... cinco horas;/ cuando estén ambas auroras/ soltando o cogiendo luces,/ podríamos hacer cruces/ de voces trasnochadoras./ Cuatro de la madrugada/ en España es buena hora/ para todos (como ahora):/ la luna está encaramada/ sobre la Sierra Nevada/ sin párpados esta vez/ (a veces la luna es/ sólo un párpado caído/ y otras, un ojo dormido/ que ni te ve ni lo ves)./ Cuatro de la madrugada;/ diez de la noche habanera./ Los veo; están en la acera./ Alex tiene la mirada/ tibia de sueño, mojada/ de cansancio. Axel domina/ lo que sucede en la esquina/ (otros niños con sus madres/ investigan si sus padres/ tienen luna en la retina.)/ —¡Hola, hijos míos! ¡Qué invento/ la conferencia lunar!/ Si hay nubes, basta esperar/ que limpie su espejo el viento./ ¿Verdad que parece un cuento?/ Ahora entiendo los ladridos/ de los perros aburridos/ en el patio de las casas./ Perros de todas las razas,/ con distintos apellidos,/ desde tiempos muy remotos/ han usado este sistema:/ blanca tela, Polifema/ pantalla llena de rotos/ (esas manchas de las fotos)/ que los ha comunicado/ sin diferencia de Estado/ ni miedo a la lejanía./ Y yo que no lo sabía./ ¡Y cuántos no la han usado!...

Con 181 textos cerró el concurso

El historiador Oscar Loyola y los periodistas José Aurelio Paz y Luis Raúl Vázquez —jurado de esta ocurrencia— ya están leyendo ingenios.

Semilla

Cuando llueve me mojo en poesía. Guille

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