El Duende

La tecla del duende

Para el 2011

¿Qué dejas en el 2010 y qué te llevas para el 2011? Esa era la chispa para el ingenio en la tertulia capitalina. Y hubo tantas cosas queribles, repartidas entre tantos, que ya nos dan ganas de hacer una quincalla y venderlas por una sonrisa… El Moro deja y se lleva su labor para formar a los ingenieros civiles de Matanzas. Lourdes, la bióloga, su cruzada personal por el Medio Ambiente. Walkiria mira atrás y ve sus 70 años, de ellos, 55 de trabajo en la Salud. Para ella en este recuento alienta una bandera: «He descubierto que quiero a mucha gente, y que mucha gente me quiere». Fernando, el Duende de Chocolate, guarda el dolor por la pérdida de tres profes de Economía, que más que profes, eran sabios fraternos. También deja su primer concierto y se lleva para Venezuela el ángel de la música. Gilda y Julián: continuarán su lucha de todos porque los Cinco vuelvan a teclear en casa. Alejandro evocará la soledad, el hambre y el frío que acompaña a los trotamundos apasionados de la Astronomía, pero también su familia teclera, comando élite de sueños para la expedición a Marte. Mileyda no se llevará las goteras, porque ya tiene placa su casa. Y Marina y Roger, los periodistas invitados, atesorarán como belleza de este tiempo ido, su libro: Caracas-La Habana-Caracas: viajes desde la memoria, que comenzó como tarea y terminó siendo un canto conmovedor a la solidaridad. Claro, en vez de dos, estas son páginas de cuatro, porque en ellas late el desvelo amoroso de Iraida y René, sus compañeros de oficio y vida. Paula repartirá en el tiempo por venir la dulzura de sus caramelos; y Nena cuidará de la perrita que recogió. Por cierto, también de su cría, porque venía «premiada». Giselle seguirá escribiendo poemas. Y Moltó, hidalgo de Hablando claro, cargará con sus incontables amigos, y con la certeza de que asistirá —lúcido y activo— a la tesis de licenciatura de su nieta. Eso está ahí, al doblar de la esquina, pues la niña tiene ahora dos añitos y medio.

Florida tertulia

Los pequeños Darlenys, Rebeca, Alexnier, Darmely y Ana María recordarán la mañana de asombros. Ellos, que multiplican la risa en el Hogar de Amparo Filial de Florida, Camagüey, se unieron en una ronda ocurrente con los entusiastas de la tecla, y armaron, junto a Marlén, Leticia, Padrino y muchos otros, una sinfonía encantadora. Hubo magia, piropos, chistes; dicha compartida, que es, quizá, la única cierta. El tema era solo uno: quererse. (Nota de Menéndez Dávila)

Grafiti

Yoandry: Si tenerte fuera un sueño, yo jamás despertaría. Quiuvenia

Ezequiel: Te quiero más que a mi vida, pero no te la doy, porque es lo único que tengo para quererte. Dorlhy

Anabel: Si por cumplir, cumples sueños, sigo soñando contigo. Onel

Semilla

Es posible conseguir algo luego de tres horas de pelea, pero es seguro que se podrá conseguir con apenas tres palabras impregnadas de afecto. Confucio

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