El Duende

La tecla del duende

Escribiéndonos

Tres envíos. Tres navíos. Tres poemas. Manos amigas de Holguín, Camagüey y Pinar del Río quieren acompañar sus amuletos. Yoleskevy se abraza a un soneto del mítico Jorge Luis Borges. Clemente y Sonia reparten libros enteros de sendos coterráneos suyos. Él trae al holguinero Eliécer Almaguer; ella, al sanjuanero Alberto Peraza. Y ya saben, la poesía es para sentir juntos…

Lo perdido. ¿Dónde estará mi vida, la que pudo/ haber sido y no fue, la venturosa/ o la de triste horror, esa otra cosa/ que pudo ser la espada o el escudo/ y que no fue? ¿Dónde estará el perdido/ antepasado persa o el noruego,/ dónde el azar de no quedarme ciego,/ dónde el ancla y el mar, dónde el olvido/ de ser quién soy? ¿Dónde estará la pura/noche que al rudo labrador confía/ el iletrado y laborioso día,/ según lo quiere la literatura?/ Pienso también en esa compañera/ que me esperaba, y que tal vez me espera. (Jorge L. Borges)

VI. Escribiéndome es como único estoy vivo,/ escribiendo el mundo que soy,/ los seres que rondan en torno a mí,/ comunicándome como la lluvia/ en las entrañas de la tierra./ He decidido revelar la verdad,/ mi historia a los nudos de los árboles,/ al tronco agonizante.

En él perduran las fábulas del hombre,/ de sus astillas hicimos el alumbre/ para frotar en nuestros cuerpos,/ de su dolor nacieron/ las dolorosas fibras de mis libros.

Escribiendo es como único estoy vivo,/ y estaré más allá/ de las enmudecidas rocas. (Eliécer Almaguer).

Soneto donde declaro mis tristezas. Yo vendo mi camisa, mis zapatos,/ el perfume, el fogón —aunque no coma—/ vendo el vino, la tele, a quien me toma/ creyéndose comprar sueños baratos.

Yo vendo la escalera y mis retratos,/ la casa, mi balcón, lo que no tengo;/ vendo todo, con nada me sostengo:/ deambulo en cueros sin creer en tratos;

podrán decirme loco, hasta mendigo,/ robar mi pan, podrán negarme abrigo,/ lapidarme, cortarme la cabeza

o dejarme con toda mi tristeza.

No vendo el corazón —rara belleza—/ Mi corazón va a estar siempre conmigo. (Alberto Peraza)

Entre matanceros

Este domingo, a las 10:00 a.m., en su sede del Museo Palacio de Junco, los tecleros de Matanzas conversarán sobre lo bello de las personas.

Graffiti

Hime-sama: Por ti no me importaría ser un vampiro vegetariano... mientras tú seas mi Bella. TG

Liany: Llevas en tu vientre la semilla que siempre quise sembrar. Yoandrys

Lilisbeth: Para encontrar el paraíso solo necesito besar tus labios. Chuchu

Semilla

No son los títulos, sino las acciones las que hacen nobles a los hombres. José de Irisarri

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