El Duende

La tecla del duende

Fabular

Un maestro del periodismo curioso, Luis Hernández Serrano, acaba de publicar en Argentina su primer poemario: La fábula del olvido. Irónicamente, ya casi había caído en el olvido esta fábula, terminada por Luis hace 11 años y prologada por el inmenso Indio Naborí, pero finalmente Quo Vadis Ediciones la rescató. Como los lectores cubanos no la tendrán hasta la próxima Feria, aquí les va un anticipo…

Amigos desconocidos. No hay pétalo sin la marca/ de la flor de donde viene./ En su color se retiene/ la estirpe, como en el Arca/ de Noé. No hay una barca/ que toque el mar sin mojarse,/ y no hay sol que sin quemarse/ nos caliente y nos alumbre./ ¡Amor que nunca deslumbre,/ no merece perpetuarse!

Paradoja. Locos podremos quedarnos/ sin ropa. Locos, muy locos,/ pedir limosnas y pocos/ vendrán en son de ayudarnos./ Locos la vida quitarnos/ podremos en trance fuerte./ (Locura es quedar sin suerte/ en mar abierta sin remos)./ Sin embargo, no podremos, cuerdos,/ quitarnos la muerte.

Piedra y hombre. La piedra ha sido camino/ desde siempre. Piedra es techo,/ alcoba, justo derecho/ del hombre. En el remolino/ del tiempo, la piedra vino/ en son de paz a la vida/ humana. Yace mordida/ en refugio y en pared./ ¡El pozo ignora la sed/ de su piedra humedecida!

Morir de olvido. No hay pena como el olvido,/ ni dolor como la nada./ (Pena honda en la mirada,/ y tristeza en el sentido)./ Si olvidamos lo vivido,/ es la nada que nos hiere,/ la pena que nos confiere,/ con su torpe mansedumbre,/ una adusta certidumbre:/ ¡Lo que se olvida, se muere!

Por quien merece amor

Con este pie forzado, citando a Silvio, los tecleros de Holguín llenaron la Casa de la Prensa. El espacio, que a decir del periodista Félix Hernández, también pertenece a La Tecla de Guillermo, se animó esta vez con casi 60 entusiastas, entre los que destacaron las voces de Ana Arriasa, fundadora del Orfeón Holguín, y de la incansable Dulce Helena. Los habituales Proyecto D, Hiram Arencibia y jóvenes de la escuela secundaria San Fiel, apretaron afectos.

En Ciego de Ávila, donde hierve la sangre beisbolera, los ocurrentes inyectaron pasión al Museo de Artes Decorativas y terminaron su encuentro con caldosa y vino en casa de uno de los participantes. Crece allá la familia de duendes.

Graffiti

Landy: Hay momentos en los que te extraño tanto, que desearía sacarte de mis sueños y besarte. Ailin

Mi gallina: Si te atreves, por mi vida que te sigo. Es el momento... seguir o adiós. El Pollito

Bichi: Yo por tu amor sería capaz de dormir sin almohada. Tu niño bello

Semilla

La experiencia no es lo que le ocurre a un hombre. Es lo que un hombre hace con lo que le ocurre. Aldous Huxley

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