El Duende

La tecla del duende

Termina y comienza

Jorgito Fernández Acosta es un niño de 13 años al que le gusta hacerse preguntas y filosofar. Se empeña en intensos debates que para otros tal vez resultarían excesivos, pero para él despiertan la mayor pasión. Miren este texto suyo.

La historia que cuento es sobre una persona que se encuentra por encima del tiempo... Era una noche lluviosa con fuertes vientos, cuando desembarcaron por las costas de Cuba (en Playitas de Cajobabo), en un bote viejo y deteriorado, unos hombres verdaderamente extraños. Uno de ellos tenía el cabello blanco, era alto y llevaba lentes que se ajustaba con frecuencia. Junto a él iba otro hombre más extraño aún, tenía un bigote bastante espeso, era de estatura baja, vestía de campaña y su mirada (a diferencia de su acompañante, con mirada firme y centrada), era profunda y abstraída; sus ojos negros eran muy expresivos y cautivaban a aquel que los observase. Estos dos hombres también venían acompañados de otras dos personas…

Todos se bajan de la pequeña embarcación menos el viajero de los ojos abstraídos que se queda mirando el follaje de los bosques a lo lejos. Luego salta sobre la costa rocosa y con gran emoción dice: «¡Dicha grande!». Entonces, uniéndose a sus compañeros de viaje, divisa una casa en el lomerío y, vencidos por el cansancio, se echan a dormir en el portal. Eran las tres de la madrugada cuando deciden llamar a la puerta. —Muy buenas. Soy José Julián Martí Pérez y a mi lado está el General Máximo Gómez. Venimos en nombre de la independencia y pedimos alojamiento por una noche en su modesta casa. Luego de esta noche en casa de Blas González (nombre del campesino dueño de la vivienda), Martí y Gómez pasan días y noches de casa en casa. (...) Ya en la manigua, acuden al ingenio La Mejorana para encontrarse con el Mayor General Antonio Maceo, hombre robusto, de personalidad fuerte, piel mestiza y expresión muy seria. La conversación entre los tres fue muy difícil. (...) Estos gigantes luchaban en un duelo sobre la concepción de la guerra cuyo desenlace no se determinó en ese encuentro. Se acordó otra reunión entre los tres, pero el destino dispuso otra cosa… El 19 de mayo, alrededor de las 12 del día, cuando Martí y Gómez acampaban cerca del lugar conocido por Dos Ríos, son avisados que se acerca una tropa española. Gómez le ordena a Martí mantenerse cerca de él y que no saliera al frente… Las circunstancias hicieron que Martí se separara de Gómez y saliera a luchar prácticamente solo. Tres balas le causaron la muerte. Corría el año 1895… Así termina mi historia, la historia de un ser extraordinario… Querido Martí: a pesar de tu dolorosa pérdida física, tu espíritu sobrevivió a lo que no consiguió sobrevivir tu cuerpo. Tu espíritu está aquí con nosotros… Y es así como termina y a la vez comienza la historia del arroyo, el monte y el ojo del canario.

Holguituneros

Este sábado, a las 10:00 a.m. en la Casa de la Prensa de Holguín se unirán los ocurrentes. // El domingo, a las 2:00 p.m., en el Centro Huellas, se encontrarán los tuneros.

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