Cofre - La tecla del duende

El Duende

La tecla del duende

Cofre

Manos amigas de San Juan y Martínez han puesto mis ojos En el cofre de un pirata. De ese joyero que es el libro de Nelson Simón, reparto hoy algunas piedras preciosas. Van prendidas al cordel dorado con el que todos sujetamos nuestro papalote de niños.

En esta calle el viento es un caballo transparente./ Que ahora no cruce el viento por las tablas./ Que detenga el polen de sus cascos/ sobre las dulces casas/ que él mismo ha repartido por el pueblo./ La tarde. La tarde es un manto,/ esa acuarela que ahora cubre tus hombros./ La tarde está en tus manos como una/ mariposa, como un racimo de campanas azules./ que no caiga la tarde en la paz de los/ romerillos./ Que no escape el agua./ ¡Cuidado!/ Cada uno entre a esta calle/ y muestre las tijeras/ con que corta el silencio./ ¡Aquí se venden sueños, no asustarlos!/ ¡Aquí se venden esos montoncitos de estrellas/ que llamamos felicidad!

Pueden entrar las brujas,/ se permiten peinadas y sin escobas./ Pueden entrar dragones/ que solo enciendan fuegos de artificio./ Pueden entrar los gnomos, y de paso,/ que traigan sus faroles repletos de luciérnagas/ para alumbrar los sueños.

Las piedras y los árboles, son un sueño./ La hierba, el rocío y los gallos, son un sueño./ La luz es un sueño de palomas/ que entra por las ventanas./ Mi ventana son tus ojos, y desde ellos,/ veo pasar los sueños.

¡Aquí se venden sueños!/ Basta creer en ellos para poder comprarlos./ pero recuerda no hacer ruido,/ no asustarlos o se convierten en polvo,/ en burbujas azules,/ en un puñado de esa tristeza/ que dejan los sueños/ cuando se van.

***

Ave/ de papel. Las tardes se te/ enredan en las bridas./ Corcel de espumas. Convidas/ a galopar mientras ardes./ ¡Cuántas caricias, qué alardes/ de tibia luz en tu trino!/ Es el viento tu camino/ y junto a ti quiero/ andar, vámonos ya,/ que al volar/ te ate el/ amor/ hilo/ fino...

***

¿Te gusta el agua?/ Pues déjala que corra/ y tiemble y se enamore./ Que trace su camino,/ tan mansa/ tan desnuda,/ tan ave de cristal:/ su plumaje escapando/ de tus manos.

***

Hay una caja: es un beso,/ dentro hay un paisaje preso,/ un tibio rumor de ramas,/ Nace en tu boca, la llamas,/ se queda en ti su plumaje,/ es fina, breve, de encaje,/ ¿quién puede abrirla? ¡Es de oro!/ Hay una caja. ¡Tesoro!,/ tomeguines de alegría/ que de tu cara a la mía/ cruzan con vuelo profundo./ Hay una caja y el mundo,/ dentro de su sombra cabe./ Solo tu luz es la llave./ Hay una caja:/ es un beso.

Tertulia capitalina

Los tecleros de La Habana volverán a reunirse el sábado 13 de julio, a las dos de la tarde, en la Facultad de Comunicación, sita en calle G, entre 21 y 23, Vedado. Tema: planes vacacionales.

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