La tecla del duende

Dinosaurios

Hoy nos damos un saltico hasta el sitio web del Centro Onelio, esa máquina maravillosa de los amantes de la literatura, que conducen con esmero Eduardo Heras León y su amada Ivonne Galeano. De allí son estos dos minicuentos, ganadores, en 2012, del concurso internacional El Dinosaurio.

La educación de la esperanza

Al despertar, el capitalismo ya estaba aquí. Esa mañana te di un beso mientras olía el aroma dulce de tu cabecita en la penumbra del cuarto, arengué a mis estudiantes, y por la tarde ya habíamos fundado otro partido comunista. Así fue como empezó todo, otra vez. (René Fidel González García, Gran Premio).

Sobrepoblación

Después de nueve meses de lo que había sido un embarazo común, ocurrió el prodigio. La mujer dio a luz una niñita perfectamente saludable, de peso generoso y carita hinchada; pero un bulto en su abdomen la hacia ver deforme. La niña podría estar enferma. El médico de la madre le palpó el vientre a la hija y, al escuchar en este, quedó paralizado. No se podía explicar lo que estaría a punto de presenciar. El hombre, ignorando la desesperación familiar, prefirió esperar unos cinco minutos a que la bebita comenzara con las labores de parto. Otro parto normal, y la recién nacida ahora también era madre de una niñita graciosísima. La nieta también tenía las manitos hinchadas como su madre. Y otro bulto se anunciaba en su vientre diminuto. Segundos después, ocurriría de nuevo el milagro. Ya para las nueve con veinte minutos de esa noche —casi cuatro horas de labor ininterrumpida— había nacido la séptima mujercita, linda y asombrosamente detallada para existir con tanta nimiedad. El médico miraba cada nueva vez, con la boca un tanto más abierta que las anteriores, cómo, después de sucesivos nacimientos, se perdieron las minúsculas hijas de las pequeñas madres. Llegó el momento en que las mujercitas ya no se pudieron ver más, aunque una vez en este punto, todos tenían la certeza de que seguirían naciendo en filigrana, hasta llenar en su multitud diminuta todos los lugares. (Eloy Costa Arias, Premio principal)

Peña espirituana

Será este domingo, a las 10:00 a.m., en la Galería Oscar Fernández Morera. Aventuras literarias, he ahí el tema.

Grafiti

Ivito: Yo siempre te daré mi sonrisa esperando que me la devuelvas. Tu Central

Mi fiscal santiaguera: Solo encárgate de acusar a nuestro amor, yo lo sancionaré a una existencia perpetua. Tu juez artemiseño

Semilla

Un techo pobre, escondido,/ dadme al pie de la colina,/ donde el viento en vano amague,/ y que allí el suave zumbido/ de una colmena vecina/ por la mañana me halague... Carlos Manuel de Céspedes.

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