Camino de la mar - La tecla del duende

El Duende

La tecla del duende

Camino de la mar

Lo cubano, esa sustancia inatrapable que de vez en cuando se convierte en obsesión de investigadores, poetas, músicos, amantes… es el sueño central que movió al escritor Guillermo Rodríguez Rivera a redactar el libro que hoy cronicamos.

Por el camino de la mar o Nosotros los cubanos llega, al estilo de los ensayos conversacionales, como una búsqueda que no se regodea en el dato académico, la intuición poética ni en el recuento anecdótico, sino que los mezcla en dosis proporcionadas para entregarnos un volumen que se bebe como una buena cerveza o, mejor aún, como un suculento ajiaco.

Precisamente de la cultura del ajiaco, del todo mezclado que nos caracteriza, hay mucho en el texto de Rodríguez Rivera, ejemplar con varias ediciones en Cuba, una de ellas por Ediciones Boloña, en 2006. Dice el autor, con paladar de buen catador de esencias:

«Hay ajiacos más pobres y más ricos, más ortodoxos y más heterodoxos (…). Cualquiera puede añadir su propia contribución al cocido, porque él será capaz de integrar cada componente a su sabor total. Puede aparecer en el caldo una col, un tomate, una acelga, pero el ajiaco seguirá siendo ajiaco».

Con prólogo de Cintio Vitier, este libro indaga lo mismo en la cultura del aguaje, del típico guaposo nacional que dice ser, ante todo, «hombre y amigo», que en la veneración que la Patria en pleno rinde a su Apóstol. El escritor, con sapiencia de veterano pedagogo y luz larga de avezado poeta, que ambos atributos posee con sobrado talento, desbroza estereotipos para buscar la cubanidad medular en una canción de Benny Moré o Celia Cruz, o en un discurso de Camilo Cienfuegos.

En su mirada alienta la comprensión de lo que somos y de lo que podemos llegar a ser en este caimán sonoro. Con chispeante humor y hondura reflexiva, con picardía y elegancia, Guillermo Rodríguez Rivera aporta un granito de buena sazón a la Isla. Espacio en el que, como él mismo afirma, «soplan siempre vientos encontrados, impulsados por la borrasca o la calma del mar inacabable». Ese azul camino en el que andamos.

Grafiti

MEGHA: Quiero ser el primer mortal que le robe un suspiro al corazón de una demonio como tú. Yupi

Mi Catalina: El ayer es historia, el mañana aún no ha nacido, pero el hoy es un regalo, por eso se llama presente. Tu Guardián de los Secretos

Tata: Te sigo esperando en El Morro. No tardes, que sin ti no puedo volar. Tu Mé

Mi Radióloga: Quiero que sepas que amarte es sentir, quererte es abrazar la vida y tenerte es respirar. Tu Peque

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Semilla

No hay que confundir nunca el conocimiento con la sabiduría. El primero nos sirve para ganarnos la vida; la sabiduría nos ayuda a vivir. Sorcha Carey

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