La tecla del duende

Navarro Luna

Sucede que hace tiempo no traemos a Enrique Núñez Rodríguez a esta columna «juevenil». Y aquí está nuevamente ese maestro del humor y el costumbrismo… En este caso, llega con anécdotas de su admirado amigo Manuel Navarro Luna…

Aquel hombre pequeño de estatura se crecía ante los ojos de los que le escuchaban diciendo sus poemas, o tarareando canciones tradicionales. O sencillamente haciendo un cuento (…). En los días posteriores al asesinato de Jesús Menéndez, el líder azucarero, Navarro se presentó como acusador privado de Joaquín Casillas, el asesino de Menéndez. Él y Navarro eran vecinos. Vivían separados por solo una calle. Y se veían todos los días. Al extremo de que Casillas le gritó un día:

—Navarro, ¿cuándo me van a matar?

Y el poeta le contestó serenamente:

—Cuando nos lo ordene el Partido.

Por aquellos días se organizó un mitin en el parque de Manzanillo. Navarro fue el orador principal y denunció el crimen. El acto terminó como a las doce de la noche y Navarro debía regresar a su casa. Los dirigentes del PSP (Partido Socialista Popular) estimaron prudente que lo acompañaran dos guardaespaldas, convencidos de que aquel esbirro, molesto, podría atentar contra él. Navarro desestimó el ofrecimiento...

Y partió solo… Cuando se iba acercando vio, no sin sorpresa, que la posta permanente que tenía Casillas en la puerta de su casa habían trasladado sus taburetes hacia la acera de enfrente, justamente donde vivía Navarro. El poeta pensó que le había llegado su momento (…).

Cuando estaba a escasos metros de la puerta, uno de los dos guardias rurales se puso de pie, y terciando su fusil se interpuso entre Navarro y la puerta. Preguntó ansioso:

—¿Usted es Navarro Luna? ¿El poeta?

Navarro confesaba que se sintió muerto. Pero contestó afirmativamente en un gesto de valor que él supuso el último. Entonces sucedió lo inaudito. El soldado bajó la voz y le preguntó con cariño:

—¿Me podría conseguir un libro de José Ángel Buesa? (Tomado del libro Gente que yo quise)

Guaracabulla: libre oralidad

En nuestro encuentro gigante del día 6 de julio en Guaracabulla, la competencia paralela a la tertulia tendrá la singularidad de no ser exactamente de ningún género. Tratándose de honrar a Onelio Jorge Cardoso y Samuel Feijóo con el tema Historias de monte adentro, lo único que se medirá a cada concursante es que mediante la oralidad —poesía, teatro, narración, anécdotas…— se acerque a este pie forzado. El jurado entonces determinará quiénes lo han hecho con mayor naturalidad y savia «onelio-samueliana». Y tendrá sus premios.

Grafiti

MiVi: Uno no está donde el cuerpo, sino donde más lo extrañan y yo te Extraño tanto! Kin@th

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