Médico General Integral de campaña

Oliveros es Médico General Integral. Dirige la Brigada Médica Cubana en Indonesia. Solo tiene 36 años, y resulta poco probable, con tanta juventud, creer en su vasta experiencia al frente de misiones de tal significación.

Autor:

Liurka Rodríguez Barrios

El Dr. Oliveros dirige la Brigada Médica cubana. Algunos prefieren llamarle «Profe», aunque él confiesa que nunca ha dado una clase; otros le dicen «doctor», y de eso sí él mismo da fe desde 1993, cuando recibió su título en la Facultad de Ciencias Médicas de Holguín. Sin embargo, Luis Oliveros desestima sus apodos, mucho más las reverencias. No puede ser diferente cuando se ha nacido en Antilla, un pueblo de tal vez pocas celebridades, y donde siempre se encuentra el camino de regreso.

Oliveros es Médico General Integral. Dirige la Brigada Médica Cubana en Indonesia que asiste a las víctimas del terremoto. Solo tiene 36 años, y resulta poco probable, con tanta juventud, creer en su vasta experiencia al frente de misiones de tal significación. Paquistán debió formarlo. Sus tres años anteriores en Haití se unen a lo que pudiera ser el mejor texto sobre su «arte».

La experiencia de esta vez lo sorprendió a solo 48 horas de haber regresado de Paquistán. Atrás quedaron sus tres hijos tratando de explicarse las razones desde la altura de su infancia.

Y así, con un equipo de trabajo similar al que tuvo antes, llegó a la Isla de Java con su lenguaje campechano, certero y convincente. Es admirable su seguridad, sobre todo en su tropa, en la capacidad colectiva de enfrentar cualquier reto.

Ante el intento de particularizar esfuerzos, se rehúsa. Evade los méritos; o mejor, los reparte. Solo la insistencia y la promesa de que se trata de un testimonio de rutina convencen al «Profe» para un aparte de minutos, en medio de tanto por hacer.

—¿Cómo es dirigir una brigada médica en condiciones de campaña?

—Es difícil pero posible, sobre todo si asumes el lugar del otro. Aquí vivimos en comunidad y con las condiciones imprescindibles de la vida en campaña.

—¿Cuáles son las fortalezas de este equipo?

—La brigada la componen mujeres y hombres excepcionales, con una capacidad de trabajo insuperable. El nivel profesional también es de excelencia. Todos están convencidos de la importancia de la tarea que nos han encomendado. Su disposición es ilimitada.

—¿Satisfacciones personales?

—Haber tenido esta oportunidad y la certeza de que no defraudaré la confianza. Esta es una misión especial que prueba el humanismo de la Revolución Cubana, que no gasta sus recursos en comprar armas, sino que comparte lo poco que tiene y salva vidas, aunque para ello tenga que recorrer medio mundo.

Han pasado más minutos de los acordados y ya Oliveros lo indica con sus «fugas» al reloj.

—El tiempo, el único que no podemos vencer.

Y él lo aprovecha hasta agotarlo, casi le arranco la última de las respuestas.

—Mi padre era de los pocos enfermeros del pueblo. Practicó durante cinco décadas su profesión. Me enseñó mucho de lo que ahora sé. Por eso me hice médico. Ojalá le hubieran alcanzado los años para verme aquí, como Médico General Integral de campaña. Estaría feliz.

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