Estudiante de enfermería aporta a la sociedad

Durante 15 días de sus vacaciones, Naldo Hodelín, al igual que muchos de sus compañeros, contribuye a mejorar la salud de los guantanameros

Autor:

Lisván Lescaille Durand

Naldo adquiere conocimientos, destreza y seguridad en su profesión. Foto: Jorge Luis Merencio Cautín Guantánamo.— Antes que la fábula, el estudiante de primer año de Enfermería, Naldo Hodelín, supo la moraleja: «Fiesta allá fuera, ajetreo aquí adentro», escuchó decir a una experimentada enfermera.

Y no tardó en comprobarlo cuando el «baile» empezó dentro del Policlínico Centro, de esta ciudad, con la llegada de un hombre herido, víctima de la escasa cultura de un grupo de bebedores, quienes no supieron elegir el último trago para marcharse a casa. Cuenta Naldo que el paciente perdía mucha sangre por dos heridas, en la región toráxica y el antebrazo, lo que significaba que debía enfrentarse a uno de los momentos más complejos en su corta experiencia.

«Junto con la enfermera y el médico, procedimos a canalizar venas y a tapar con apósitos. A mí me tocó luego limpiar esas heridas y continuar los primeros auxilios… todo se hizo bien, con destreza, y sobre todo con mucha seguridad y profesionalismo.

«Aquí estoy… aprendiendo mucho. A los policlínicos de nuevo tipo llegan pacientes con diferentes patologías», confesó a JR el estudiante de Enfermería, rescatado por la sociedad después de un tiempo sin estudiar ni trabajar, y quien empieza a tejer historias de acercamiento a la gente como integrante de las Brigadas Estudiantiles de Trabajo (BET).

«Esta es mi primera experiencia en las BET, como miembro de la FEU y en este oficio. Sin duda se adquieren habilidades muy valiosas para el futuro profesional», argumenta el joven de 21 años.

ESTAMOS A LA ORDEN

El cuerpo les pide vacaciones. La calle los llama. La playa los invita. La TV los seduce… Pero todas esas atracciones conectan entre sí y crean una extensión de sus vidas, que durante 15 días resulta diferente, instructiva, inolvidable y beneficiosa para la comunidad.

Los números hablan: unos 29 822 pacientes fueron atendidos hasta el sábado último por 1 130 estudiantes de tecnologías de la salud —840 del municipio de Guantánamo-, desde que se inició el 10 de julio la primera etapa de las BET.

Laboratorios clínicos, terapias físicas en las salas de rehabilitación y policlínicos, exámenes con rayos X, entre otras labores de 20 perfiles ocupacionales, ocupan las jornadas de estos jóvenes.

Arnoldo Arias y Rodolfo Poll, al frente de un puesto de mando compuesto por diez jovenes, registran cada dato proveniente de 13 centros asistenciales del territorio, y dicen más:

«En zonas de riesgo epidemiológico, como el barrio de San Justo, los muchachos controlan focos y vectores; los estudiantes de Electromedicina censan equipos y revisan las condiciones para instalar los nuevos y más de 250 se convierten, temporalmente, en trabajadores sociales», enumeran.

«Contamos con 68 estudiantes que realizan visitas a embarazadas en comunidades y hogares maternos. Ellos atienden tareas del Programa Materno-Infantil, captan nuevos casos de embarazos, realizan pesquisajes médicos, asisten a pacientes en cuerpos de guardia, esterilizan materiales...», tercia Poll.

Y esta será la tónica durante todo el verano. Se espera que alrededor de 29 117 estudiantes de la FEEM y la FEU participen en las BET guantanameras, sin renunciar tampoco a los goces del verano.

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