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Vivas por un hombre único

Desde sus más disímiles ocupaciones, credos, edades, millones de cubanos comparten un mismo deseo: la pronta recuperación física del compañero Fidel  

Autor:

Juventud Rebelde

Que recupere pronto todas sus fuerzas. Que siga al frente de la Batalla de Ideas. Que continúe a la cabeza de la lucha de la Revolución»,es el deseo, de estos jóvenes, hacia Fidel. De derecha a izquierda, Richard Pereira, Geidy Mir, Erlys Juan Santana y José Mario Vence, estudiantes del tecnológico René Orestes Reynee, de la Víbora.

«Que recupere pronto todas sus fuerzas. Que siga al frente de la Batalla de Ideas. Que continúe a la cabeza de la lucha de la Revolución», eso es lo que queremos.

Richard Pereira, Geidy Mir, Erlys Juan Santana y José Mario Vence, piden el deseo a pocos metros de la escultura levantada a José Martí en la Tribuna Antiimperialista.

Los cuatro jóvenes estudian en el tecnológico René Orestes Reynee, de la Víbora. Saben que fue una operación de envergadura, «como él lo dijo en la Proclama, pero como muchas otras veces, como muchas otras duras de sus batallas, saldrá adelante y lo hará rápido», dicen. De izquierda a derecha, los jóvenes bolivianos Hernán Ponce, Rebeca, Silvestre y Miguel Montán, estudiantes de la Escuela Latinoamericana de Ciencias Médicas (ELAM). Fotos: Calixto N. Llanes

PEDROS Y FIDEL

Los batá hicieron silencio sobre las 9:15 de la noche del lunes. Pedro Pérez, músico folclórico, participaba en Luyanó de una ceremonia religiosa.

«La noticia de que Fidel estaba enfermo nos impactó. Primero en el Noticiero, luego en medio de la novela, oímos una y otra vez la Proclama...

«Minutos después, los orishas volvieron a reclamar el tambor. Toqué para ellos y Fidel, para que se nos recupere pronto... Nunca toqué así. Parecía que los santos movían mis manos».

Pedro salió de viaje en la tarde de ayer para provincia, fue hacia la Terminal de Trenes por la calle Paula. Antes de salir a la explanada de la estación, miró breve y profundo la fachada de la Casa Natal de José Martí.

***

Su casa está casi al frente del Cristo de la Bahía de La Habana, en la parte vieja de la ciudad. «Él es mi Comandante. Él es lo mejor que hay en este mundo», dice el hombre...

Pedro León Ortega está dolido.

Anda ansioso por «conocer más sobre la evolución del Jefe». Alguien le dice que «debe tener calma, que de seguro en la Mesa Redonda mantendrán informada a la población. ¡Que el mismísimo Fidel se encargará de eso!».

Pedro recupera el aliento tras unas preguntas que volvieron a remover el susto de la noche anterior. Restaura su calma.

Invita a tomar un café caliente... el «cafetín de Fidel... Y no se preocupen, estoy seguro de que pronto vuelve a la lucha por sus propios pies. Ese es un hombre entero».

***

«Chico, para qué te voy a decir, lo más malo que ha sucedido ha sido eso».

Pedro, pescador de la Bahía de La Habana, tira el cordel con fuerza, casi incómodo. El anzuelo cae en el medio del canal. Enmudece por varios minutos... Y no es el silencio del pescador que espera la picada del peje.

Mira al agua... Al rato, dice, «él es el que me ha dado el alimento, este cuerpazo que yo tengo»... Son palabras indirectas, de esas que detrás encierran otra significación.

Vuelve a tirar el cordel. Esta vez, el anzuelo parece llegar a la otra orilla. Pedro se hunde en un nuevo silencio.

Mira hacia atrás, sacude las manos, como borrando esas otras imágenes de podredumbre e inanición que hubiera podido presenciar si, casi 50 años atrás, no hubiera llegado Fidel y la Revolución. Vuelve a revisar su fornido cuerpo. El anzuelo sigue cayendo más lejos. No hacen falta otras palabras.

ES ÚNICO

Hermán Ponce, Rebeca Silvestre y Miguel Montán, iniciarán en septiembre el tercer año en la Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM). Ellos son de Cochabamba, ella, de La Paz.

Supieron de la intervención quirúrgica a Fidel en la mañana, al leer el periódico Granma, cuando se disponían a pasar un día de vacaciones por el Pabellón Cuba y la Rampa habanera.

«Fidel es único. Ha sido la inspiración de los cambios que hoy está viviendo América Latina. Fue el único que nos ayudó por muchos años, que no nos abandonó en la solidaridad. Por eso con él tenemos que estar en las buenas y en las malas.

«No podemos engañarnos, nuevos hombres están surgiendo, pero un líder como él nunca más lo habrá. Es una personalidad histórica de las más altas, y nosotros, jóvenes bolivianos, hemos tenido la suerte de casi tenerlo a nuestro lado.

«Rezamos por él, por que se levante pronto de la cama que lo ata. Y lo hará». 

 «Dijo que estará bien y así será»

De momento, en la cabeza de Julio Frómeta se armó un caos, pero la seguridad y la mano firme con que Fidel dictó y firmó la Proclama, hicieron regresar la ecuanimidad a este constructor de la Empresa de Restauración de Monumentos de la Oficina del Historiador de la Ciudad.

«Solo esperamos que su recuperación sea rápida. Y su deseo de celebrar su cumpleaños 80 el 2 de diciembre, durante el aniversario 50 del desembarco del yate Granma, quiere decir que el hombre está entero, que esto solo es un problema de tiempo.

«En unas semanas estará bien... Él dijo que estará bien, y así será. Es un hombre de palabra». 

Su ejemplo nos da la energía

Compañero Fidel:

Al enterarnos ayer por su Jefe de despacho, Carlos, de su estado de salud, sepa que nos llenó el corazón de amargura y preocupación, pero al ver su ya acostumbrada valentía ante los dolores del cuerpo y su desvelo porque todo en nuestro país continué con la mayor tranquilidad posible, y que las tareas se sigan cumpliendo a cabalidad, usted con su magnífico ejemplo nos dio la energía suficiente para hacer ver la realidad y continuar nuestra batalla.

Queremos transmitirle que se cuide, que descanse y se recupere en tranquilidad, que estaremos atentos y firmes, que cada cubano sabe cuál es su lugar y responsabilidad, que cada hombre, mujer y niño sabe cuál es su deber con la patria, que su pueblo está en absoluto acuerdo con las personas en las que usted delegó sus responsabilidades y le damos nuestro más sincero apoyo al compañero Raúl, que estamos a sus órdenes para lo que haga falta, que estamos preparados para lo que sea.

Queremos decirle que no nos dejaremos provocar, pero que no claudicaremos sin antes luchar hasta la muerte si fuese necesario. Que no quede la más mínima duda que los programas de la Revolución por usted fielmente custodiados serán cumplidos...». (CDR # 2 Josué País García, Zona # 31. Garrido, Camagüey, Cuba)

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