Para mi Fidel: ¡todo!

Los cubanos, cada uno a su manera, desean la pronta recuperación del Comandante en Jefe. Esas expresiones las encontró JR este sábado en recorrido por diversos lugares del país, y salía ante los ojos el respaldo a Fidel, a Raúl, a la Revolución

6 de Agosto del 2006 4:21:42 CDT

Foto: Calixto Llanes Josefa Veranes Peñalver en la noche del 31 de julio, estaba sentada en la sala de su humilde morada de la calle Segunda, en el reparto Sorribes, de Santiago de Cuba y conversaba con su nuera sobre el Comandante en Jefe.

«Esto hay que repetirlo, para que todo el mundo se entere...», fue lo primero que vino a su boca al escuchar la Proclama de Fidel al Pueblo de Cuba, que difundía la Televisión cubana.

Acto seguido, y como le dictaba su fe religiosa y su condición de fidelista convencida, encendió tres inciensos, prendió una vela y pidió ante su altar a la Santísima Caridad del Cobre por la salud de Fidel.

«Mi Comandante es lo más grande que nos ha dado la naturaleza; sin él, no seríamos nadie», dice, sin ocultar la emoción, que refrenda con el humo de su tabaco.

«Para mi Comandante: todo», reitera. Y sus ojos negros refulgen con la intensidad de su cariño.

TODOS ESTAMOS CON ÉL

«Yo quisiera morirme antes que él», me sorprende Ovidio Hernández Prince, un anciano matancero de 80 años. «Ese es nuestro hombre, y como ese no ha habido nadie en el mundo, y ese es el padre de todos nosotros, quien nos ha guiado por el buen camino. Fidel ha luchado contra todo y ha vencido, cómo no va a poder recuperarse ahora. Cualquier mañana nos levanta en peso con su sonrisa.

«En mi vida conocí varios gobiernos en el capitalismo y mejor que este ninguno».

—¿Qué le ha dado Fidel?

—A mí solo no, a todo el pueblo de Cuba: igualdad, respeto, humanismo. Nunca se me olvida que antes de la Revolución a los niños que iban a la casa de los pudientes a pedir un pedacito de pan les cerraban la puerta; y sin embargo, esa gente compraba picadillo para echárselo a los perros y querían que la criada que tenían comiera donde comía el perro.

—¿Y Raúl?

—Con Raúl luchamos y nos morimos por él, porque como esta Revolución no ha habido nada en el mundo.

DOLOR EN EL ALMA

Las calles cubanas no han parado su vida habitual. Las madres con sus niños compran los uniformes de primaria para el próximo curso escolar, los que están de vacaciones van a la playa, el Coppelia habanero sigue su funcionamiento normal, y hasta su homólogo de igual nombre en Matanzas sigue tan abarrotado como siempre, al igual que las arenas de la bahía de Matanzas.

Pero la preocupación por la salud del Comandante en Jefe está en todos. Esas expresiones las encontró JR este sábado en recorrido por diversos lugares del país, y salían ante los ojos en carteles de respaldo a Fidel, a Raúl, a la Revolución, pero sobre todo muchas banderas cubanas, discretas, de todos los tamaños y en múltiples lugares, hablan del apoyo de un pueblo.

En Santa Clara, hasta los más bullangueros han bajado la música, como si quisieran con el silencio evitar que el estruendo interrumpiera el recetado descanso.

También el buzón de correo electrónico de nuestro periódico se ha llenado con mensajes de apoyo, ofrecimientos, cartas, poemas, décimas e incluso una seguidilla enviada por una educadora de un círculo infantil en Guantánamo.

INCANSABLE

Para Teodosia Boada Díaz, Fidel se recuperará pronto.

«Espero que dentro de unas semanas se nos presente en público, porque él es así, incansable, su batallar es muy grande, tiene un cerebro privilegiado.

«Yo me hice maestra por Fidel. Antes siempre lo quise ser y nunca pude. Por él doy la vida. Siempre piensa en el pueblo; fíjate que podría tener otra vida más acomodada; sin embargo, siempre se preocupa porque la gente lleve un bocado de comida a la mesa todos los días.

«Aquí no va a pasar nada extraño, todo sigue normal, y no hay nadie mejor que Raúl para seguir con la dirección del país».

EN TIERRA MAMBISA...

A Marcos López Pérez hacía tiempo que las lágrimas no le brotaban. En 69 años de edad lo ha hecho en muy pocas ocasiones. «Cuando perdí a mis padres, pero ni cuando Granada, ni cuando Angola.

«Yo estaba en Granada cuando la invasión yanqui. Al llegar a Cuba, Fidel estaba en el aeropuerto, nos abrazó uno a uno, muy fuerte... Uno siente que cuando el Comandante habla o te abraza, lo hace como si fuera un ser allegado como decir un segundo padre.

«A Fidel como se dice de Bolívar, todavía le falta mucho por hacer en América; es el alma más noble y caritativa que ha existido sobre la Tierra. Se preocupa por el mundo entero en todos los sentidos.

—¿En la puerta de su casa hay un afiche con la imagen de Raúl?

—Simpatizo mucho con Raúl. En la Proclama Fidel le pasa a él provisionalmente la dirección del país. ¿Quién ha sido Raúl? Desde niño luchando junto a Fidel; cuenta con una formación sólida, lo que nos brinda la confianza en que el país seguirá marchando, y se ve en la reacción de nuestro pueblo que ha seguido trabajando ecuánimemente con la seguridad de que Fidel se recuperará.

«Conocí a Raúl en Angola. Yo estaba en una unidad especializada y un día, en el momento en que estábamos almorzando, llegó el Ministro con mucha compenetración con las tropas y vimos desde el primer momento a pesar de su firmeza que era uno más de la familia.

«Por mis venas corre sangre mambisa, pues mi tío abuelo era Antonio López Coloma, quien se alzó en Ibarra y luego fue fusilado por los españoles. Prisionero, un oficial de la metrópoli le dijo: “Coloma, si usted grita Viva España le perdonamos la vida”, entonces él le escupió la cara y gritó: “¡Viva Cuba libre!”.

«Por la gran mayoría de los cubanos corre sangre mambisa, y nunca permitiremos que vengan a avasallarnos».

BENNY COLGÓ SU GUITARRA

Por primera vez en más de 30 años cantando por las calles santiagueras Juan Manuel Villi Carbonell, el Benny-Villi, cuya voz revive la de Benny Moré en el filme sobre su vida, que se estrena por estos días en la Isla, se desprendió de su guitarra, esa que ha sido parte inseparable de su andar juglaresco.

Después de varios meses defendiendo la música caribeña en escenarios de Londres, llegó a casa el domingo 30 de julio. El lunes, la noticia de la enfermedad del Comandante en Jefe afectó hondamente su emoción de cantor popular y sobrevino la decisión.

«Hasta que el Comandante no se recupere, no saco mi guitarra...», dijo a amigos y familiares, en lo que define como un «gesto de amor, de respeto, a mi padre; porque eso es para mí Fidel: mi padre, el padre de la Patria».

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