Mi mejor regalo

Las confesiones de los ganadores del concurso Turquino, convocado por Juventud Rebelde en la sección Tecla Ocurrente develan la admiración que sienten por Fidel. Los autores celebran hoy con el ascenso al Pico más alto de Cuba

Autor:

Juventud Rebelde

Infatigable

Fidel tiene muchas cualidades lindas y buenas, pero de todas la que más admiro es su perseverancia. Gracias a ella logró el triunfo de la Revolución Cubana; gracias a ella ha logrado mantener la Revolución durante medio siglo y para siempre; gracias a ella ha logrado ver hecho realidad su más caro sueño: la unidad de los pueblos de América Latina. En su ochenta cumpleaños le digo: Fidel, vivirás eternamente en el corazón de tu pueblo y en el corazón de toda la gente buena del mundo. Eres un hombre tan inmensamente lindo que no encuentro adjetivo adecuado para describirte todo lo que yo te amo. Por favor, cuídate mucho y no te mueras nunca, porque te necesitamos. ¡Feliz sea el día de tu cumpleaños y todos tus días en la vida! (Juana Leiris Peña Alfonso)

Un sitio en mi mesa

Ante todo, feliz cumpleaños, para ir organizando el manojo de ideas que, como olas traviesas, llegan precipitadamente a la orilla de mis manos al pensar en usted. Desde pequeña mi mamá y mi abuelito me enseñaron a quererlo. Comandante: ¡cómo le admiro su firmeza! Hace un rato veía su intervención en la cumbre celebrada en Argentina y me sentía muy orgullosa de ser cubana, de poder contar con usted. Nunca lo he tenido cerca, apenas en las manifestaciones en la Plaza de la Revolución donde lo veo desde lejos como un punto verde, pero sé que es usted y eso me llena de fuerzas para seguir. En la pasada marcha del 24 de enero, desfilé entre el mar azul que representa al IPVCE Lenin; éramos un mar de la parte de acá del Malecón y fue la oportunidad en que lo he tenido más cerca; sentí como si lo tuviera a mi lado, marchando. Solo me queda escribirle que lo quiero mucho y que en la mesa de mi casa siempre tendrá un huequito. (Betty Lezcano Roque)

La milicia invisible

¿En qué pensará el hombre de Estado, el orador, el político, cuando cumple 80 años? Su examen de conciencia ha de durar horas. Le sugiero que en medio de esas reflexiones, dedique un tiempo a quienes lo conocemos desde siempre. Para mi generación usted ha sido el gran mito de sus vidas, el hombre-leyenda, la ribera del río a la que regresamos cuando se han disipado las últimas esperanzas. Hemos aprendido mucho de usted, pero lo más importante de su legado, y acaso lo más preciado, ha sido Fidel en sí mismo. Nuestro mejor ejercicio de creación lo hemos reservado para construir su personalidad, para armarlo a retazos: con un trozo del cuento del abuelo, con un recuerdo de mamá, con la anécdota del alfabetizador, con la vivencia del niño afortunado, con las confesiones de los que han vivido más para quererlo igual.

Y así, sin que nadie lo sepa, nos ha ido acompañando el guerrillero en la cima del Turquino, el estadista en la tribuna, el inconforme si perdemos, el ávido lector mientras las páginas de Alexandros se suceden solas. Descubrimos que integramos la milicia invisible que lo acompaña. (Elizabeth Mirabal Llorens).

El mérito es estar vivo

«Fidel es el hermano de América Latina», dice Miguel Bonasso. Fidel, valiente siempre en las cumbres y tribunas para defender con sus palabras a los pueblos; rodeado de jóvenes que parten a cualquier lugar de Cuba y del mundo a curar almas, a enseñar sin distinción de razas, religión o idiomas. En la Cumbre de la Tierra, escribiendo un libro más al más universal de los libros, proclamando ante el mundo el derecho del hombre a crecer.

Fidel es el hermano porque siempre piensa en los demás cuando los ciclones azotan y la naturaleza trae sacudidas de muerte. No importa si en Pinar del Río o Pilón, si es en Nueva Orleans o Paquistán.

«Fidel puede pedir al pueblo cualquier sacrificio, porque él ha estado primero en cualquier sacrificio», dice el Che.

¿Qué se me ocurriría escribirle en su cumpleaños? A este hombre salvado de más de 600 atentados contra su vida por terroristas, mafias del Norte que le atribuyen una fortuna millonaria, en su 80 cumpleaños. Decirle: Mucha salud, Comandante, el mérito es estar vivo. Es usted rico por haber servido y seguirá sirviendo a los pobres de la Tierra cada minuto de su existencia, por haber logrado que su pueblo sienta que Patria es humanidad. (Ariel Obregón Leyva)

Luz larga

«Señor periodista esta no es una carta de competencia, pues solo es una carta que yo siempre he soñado. Tengo 6to. grado, hecho con esta Revolución, quizá si en ella ve muchas faltas de ortografía, me perdona.

Yo le deseo toda la felicidad que sé que nunca va a tener pues mientras haya pobreza y hambre en el mundo él no estará feliz; él se ha entregado en alma y vida por los pobres. Yo esto tenía que decirlo porque sé que alguien lo leerá: hoy soy feliz gracias a él, tengo tres nietos y todos en la Batalla de Ideas. Una terminó el 4to. año de maestra emergente de secundaria; la otra en la UCI y el otro en segundo año de Artes Plásticas. Gracias, esta es una carta más para desearte una vida larga. (Teresa Toyos)

Semilla fértil

Admiro su tolerancia para luchar contra los enemigos y con nosotros, que a veces nos portamos mal. El padre más paciente no le gana, por ser tan comprensivo, enérgico, cariñoso, exigente, respetuoso, honesto, y haberse ganado el odio de los enemigos de la libertad, esos que en tantas oportunidades han intentado eliminarlo, pero son tan estúpidos que no se dan cuenta de que ya eso no se puede lograr ni con su desaparición física, porque semilla buena y fértil se ha diseminado, no solo en el pueblo cubano, sino también en todo el mundo. Felicidades, Comandante querido. (Estelvina M. Valle Pentón)

Un sencillo hombre de pueblo

Fidel es una persona increíblemente necesaria para la vida de todos los cubanos que lo seguimos, lo amamos, justo como lo que es: un ser humano sin precedentes en la historia; muchas son las virtudes que posee, pero a mis ojos no aparece otra con más fuerza y más luz: la sencillez se abre paso con valentía entre todas las cualidades morales que posee. Nuestro Comandante no ha dejado de ser nunca, ni en las cumbres más importantes, ni ante las más distinguidas personalidades, ni ante las calumnias ni mentiras más retorcidas, un sencillo hombre de pueblo.

Comandante: te veo todos los días y a todas horas, en los ojos de los niños y niñas que tengo la posibilidad de educar. ¡Te agradezco tanto y todo! (Yisser Morales Martín)

Lo que tenía que tener

Yo lo admiro por su sabiduría, por su calidad humana, por todos y para el bien de todos, sin distinción de raza y religión. Lo admiro cada día más y más por preocuparse y por desvivirse por todos los olvidados del Tercer Mundo. Lo admiro por su solidaridad con todos los pueblos. Con Fidel tengo lo que tenía que tener. ¡Ojalá otros niños de tierras lejanas tengan algún día un líder, un guía como mi querido Fidel! (Henry Cabrera Etcheverry)

Imprescindible

«¿Qué admiro más en el Gigante? ¿Se podría resumir en una palabra lo que más admiramos de Fidel? Yo pienso que sí. Si tenemos presente lo dicho por Bertolt Bretch de los que luchan toda una vida, Fidel es sin lugar a duda, de los imprescindibles.

Mas admiro también su estatura, por supuesto no la física, me refiero a su estatura moral. Admiro la fidelidad a sus ideales, siempre en pro de las causas nobles, de los humildes, como lo proclamó desde los primeros momentos, su apego a los principios martianos con la máxima de que «Patria es Humanidad». Admiro el habernos conducido a la verdadera libertad, siempre al frente en cada batalla. Revolucionario íntegro y a prueba, lo admiro por el valor otorgado a la amistad; preguntar a García Márquez, recordar a nuestro pintor de Iberoamérica Oswaldo Guayasamín.

Lo admiro por su apego a la verdad, a la honradez sin límites, a su ejemplo, y exageradamente lo admiro cada vez que se iluminan sonrisas en mis hijos. (Carlos Manuel Mederos Guerrero)

Ordene Comandante

De Fidel admiro su consecuente proceder durante toda la vida; su apego a la ética y a los principios; que haya seguido una misma línea desde que era un joven estudiante hasta hoy; el desinterés personal; la entrega total por los cubanos y la solidaridad con otros pueblos del mundo. Se me ocurre escribirle en su cumpleaños que cuide su salud, acepte y cumpla las indicaciones del personal médico y de seguridad que lo acompaña; que descanse y se tome un tiempo para él. También le diría que se inscriba en el Club de los 120 años del doctor Selman. Finalmente, desearle mucha salud y decirle: Comandante en Jefe, ¡Ordene! (Ariel Expósito Seleme)

Promesa cumplida

Lo que más admiro de Fidel es su desprendimiento por lo material, el amor a los niños, sus acciones por nuestro país y por las demás naciones. Todo lo que él hace es maravilloso. Yo le pido a Dios que lo bendiga mucho y lo cuide para que nos dure por muchos años. Le deseo muchos años de vida, felicidad y suerte. En su cumpleaños recuerdo la siguiente anécdota: yo hice la promesa de que cuando la Revolución triunfara tenía que darle un abrazo y un beso. Así que un día una amiga me llamó a la casa de Miramar donde yo trabajaba cuidando niños y me dijo dónde se encontraba el Comandante. Entonces mes vestí y me fui a verlo. Me acerqué a unos compañeros que cuidaban la entrada y ellos me preguntaron qué deseaba. Yo les pregunté que si había posibilidad de saludar al Comandante y les conté cómo y por qué había llegado hasta allí. Uno de ellos me dijo «Espere aquí». Al rato volvió y me llevó a donde estaba el Comandante. Me quedé esperando unos minutos hasta que lo vi salir. Estuve tan emocionada que lloré muchísimo. El Comandante me decía que no llorara y me dijo «Venga acá», me dio un beso en la mejilla y un abrazo. Yo le di un beso en la frente. Actualmente tengo 70 años y no pierdo la esperanza de verlo de nuevo en persona para darle otra vez ese abrazo y ese beso que le di al triunfo de la Revolución. (Danis Solano González)

Carta urgente

Comandante, quién diría

que en tanto tiempo pasado

yo esté viejo y jorobado

y tú como el primer día.

Me tiembla la serventía

que se remonta a mi cresta.

El manantial me molesta,

siento dolor en la roca,

y no hay una loma loca

que quiera pintarme fiesta.

                II

Pero no es esa, Fidel,

la razón porque te escribo:

tengo achaques, pero vivo

pleno de trinos y miel.

Soy el grandulón aquel

que ascendiste cierto día,

¡en mis faldas todavía

tañe tu paso vibrante!

Padre, destello, gigante,

cubano entero, luz, guía.

                III

¡Carijo, dicen verdad

cuando afirman que eres rico!

¡Qué escándalo! No me explico,

no había necesidad.

FORBES en su necedad

va escuchando a los matones.

No sumó bien los montones

que te abarrotan las manos,

¡Si hay presos cinco cubanos

que valen cien mil millones!

                IV

Me despido, Comandante,

Preguntándome, ¡¿por Dios

por qué razón de los dos

soy el grande y tú el Gigante?!

Aquí en la Sierra, distante

del barullo citadino,

entre la brisa y el trino

me está matando una cuita:

¿Cuándo me haces la visita?

Te espero pronto,

El Turquino.

(Marco Antonio Calderón Echemendía)

El espíritu del tiempo

Admiro a Fidel porque, objetivamente, ha sido él quien se atrevió a realizar lo que parecía irrealizable: derrotar la perdularia élite cubana, afrontar sin miedo ni vacilación al imperialismo estadounidense, valiéndose de su coraje, inteligencia visionaria y de la lealtad y fe de camaradas igualmente enamorados de la idea de vivir en una Patria efectivamente libre. Desconfió de la matemática de enemigos y cobardes, cambió los términos de la ecuación, manejó las condiciones objetivas y subjetivas cubanas de modo que el resultado no fuera otro, sino Revolución.

Me admira la grandeza de sus actos en esos más de 50 años de lucha, su incansable empeño para que la Revolución Cubana marche adelante. No solo porque la Revolución Cubana sea cubana. También porque la Revolución Cubana es la prueba irrefutable, a los pueblos que todavía no hicieron su propia Revolución, de que se puede quitar el control de la historia de las manos de las oligarquías; de que no es vana la lucha por la progresiva constitución de una sociedad más generosa y justa, es decir, más humana. No solo admiro a Fidel; soy, además, grata a él. A él y a la Revolución de los cubanos debo la esperanza que aún conservo en que los hombres y mujeres son todavía capaces de humanizarse —aunque el mundo capitalista pretenda hacernos creer que no somos más que mercancías; debo mi esperanza a su ejemplo, a la lucha que sostuvo con el fin de enseñar qué es justicia y solidaridad. Admiro a Fidel porque Fidel trasformó, más que la sociedad cubana, el espíritu del tiempo. (Marisa de Oliveira)

Mi luz

Feliz día, Comandante,

que sea este cumpleaños

inicio de otros peldaños

para que subas triunfante

con tu paso de gigante

y siempre mi gratitud

te llenará de salud

y si estuviera a mi alcance

seguirías adelante

con eterna juventud.

En nombre de cada niño

de cada adulto mayor

estos versos se hacen flor

perfumada con cariño

y le pondré como aliño

respeto tierno y profundo

por el trabajo fecundo

que tu obra ha cosechado

y el amor que te han brindado

todos los pueblos del mundo.

Te regalara este día

si a mi alcance estuviera

la libertad que se espera

de los Cinco todavía

la Patria celebraría

contigo el triunfal regreso

y con mucho amor impreso

sin que exista un paso atrás

son y serán cinco más

para impulsar el proceso.

Admiro tu valentía,

tu honestidad, tu coraje,

tu lucha contra el ultraje

y el odio a la cobardía.

Admiro tu rebeldía,

tu entrega, tu lealtad,

esa creatividad

que existe en toda tu acción

y en esta Revolución

que nos dio la libertad.

Admiro mi Comandante

tu hidalguía, tu estatura,

tu bondad y tu frescura,

que semeja un sol radiante,

tu verbo firme, elegante,

tu brazo fuerte y estable,

tu mirada que es un sable

al que teme el enemigo

y admiro cómo al amigo

lo abrazas franco y amable.

Admiro tu don de mando

donde brillas con tu ejemplo

y la Sierra que es el templo

donde te vimos luchando,

donde te vimos ganando

la corona de laurel,

te admiro frente al cuartel

Moncada, grande y fecundo,

lo más que admiro en el mundo

de Fidel es: a Fidel.

(Ninfa Rosa Casanova Pérez)

Su naturaleza

Lo que más admiro de Fidel es su naturaleza humana y su fortaleza de pensamiento. Se me ocurre para su cumpleaños: recolectar vida y regalársela para que nunca muera. (Norbis Díaz Hernández)

Nuestro espejo

Fidel, te admiro por tu entrega incondicional; por tener un regazo muy grande capaz de guardar el sueño de 11 millones de cubanos; por tener un beso que puede curar desde una rodilla raspada hasta un corazón roto; por tener solamente dos manos que quiere apretarte el mundo entero.

Te admiro porque eres suave, pero a la vez también eres fuerte. Solo nosotros sabemos lo que puedes aguantar o lograr. Admiro tu capacidad de pensar, razonar y de negociar, de crecerte ante las dificultades y de llevar grandes cargas, pero lleno de dicha, felicidad y amor.

Admiro tu valor de luchar por la verdad, de enfrentar la injusticia, de no aceptar «no» por respuesta cuando crees que hay una solución mejor.

Admiro cómo te privas para que tu pueblo pueda tenerte alegras cuando consiguen premios y eres feliz con nuestros éxitos. (María Elías Rivero)

Las palabras no hacen falta

No le escribiría nada porque hoy las palabras no hacen falta. Las palabras se ven en él cuando elige amar en lugar de odiar. Cuando ríe en lugar de llorar. Cuando crea en lugar de destruir. Cuando preserva en lugar de renunciar o detenerse. Cuando construye en lugar de criticar. Cuando cura en lugar de herir. Cuando da en lugar de recibir. O cuando elige actuar en lugar de aplazar. Ahí está el secreto. Ese es el secreto de las palabras; no hace falta escribirlas, porque ellas yacen en su interior. (Sandra Chávez Lozada)

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