Atrae la atención presencia de tiburones en litoral camagüeyano

Aunque ese ha sido su habitat durante años, en este verano los tiburones toro se acercaron a poco más de tres metros de la orilla. Los biólogos y especialistas estudian ese comportamiento

Autor:

Juventud Rebelde

Foto: Noel Martín SANTA LUCÍA, Camagüey.— La presencia de tiburones toros en playas del litoral norte de esta provincia no debería ser algo insólito, pues tales «grandulones» han tenido allí un hogar durante muchos años, pero resulta que este verano decidieron darse su chapuzón diario a poco más de tres metros de la orilla, haciendo renacer en pobladores y visitantes todo un mundo de leyendas.

«Abuelo me contaba que los tiburones llegaron a nadar por el río Samaraguacán buscando qué comer... Eran los reyes del canal», comentaba Martha a esta reportera, mientras sus vecinos de la playa La Boca asentían con la cabeza.

Sin embargo, los especialistas del CITMA, las autoridades de este municipio y los estudiosos del mundo acuático en la zona se preguntan: ¿cuáles han sido los motivos para el cambio de conducta de estos animales? ¿Habrá que aceptar su nuevo comportamiento? ¿Qué hacer para adaptarse? Y por último, si llegaron tan cerca, ¿debemos temer que ataquen?

PARA PENSAR

Aunque parezca que los tiburones han decidido «rebelarse», porque cada año muerden a cerca de cien personas en muchos otros países, esta cifra es ciertamente baja, comparada con los millones de bañistas que visitan cada día las playas y el aumento del submarinismo como medio de diversión.

A esto se suma que solo 40 especies de escualos, de las más de 350 existentes, se han aproximado a los humanos, por lo que no hay una correspondencia alarmante entre el número de ataques y el de quienes se exponen a este potencial peligro.

En la práctica, tenemos mayores probabilidades de morir ahogados, por la caída de un rayo o por un accidente de tránsito o aéreo, que por la mordida de una de estas «terroríficas bestias devoradoras de hombres», como la han presentado algunos medios de comunicación.

Los entendidos aseguran que la visita «íntima» de estos peces al litoral camagüeyano puede tener varias causas, entre las que destacan incuestionablemente las acciones antrópicas (de los seres humanos), que han modificado su hábitat.

Así lo especifica Mayra González, directora de la unidad provincial de Medio Ambiente del CITMA, entidad que estudia el fenómeno sin descartar factores como «el cambio climático, la elevación de las temperaturas y del nivel del mar, y la intensa sequía que afecta a la región».

Confirmó además González que puede ser consecuencia de un cambio en el estatus de esta zona costera, donde las poblaciones de la fauna marina aumentaron a raíz de la prohibición del uso de artes de pesca masiva.

Aunque no ha concluido la investigación, una visita de JR a la comunidad La Boca, abre el camino para desentrañar algunas de las posibles causas del fenómeno.

¿LAS ESTRELLAS DEL SHOW?

Los biólogos siguen con atención un hecho que se materializa desde hace 12 años en el canal de esta bahía, con 25 metros de profundidad y a 800 metros de la orilla. Es el famoso «show de tiburones» (shark’s show en inglés), en el que turistas acompañados de buzos profesionales dan alimento a los escualos en su propia boca.

Existe una hipótesis según la cual dicha práctica atrae a los dientudos y los condiciona para identificar a los humanos como una fuente de alimento, pues una actividad repetitiva, aunque difiera de las costumbres naturales, puede modificar sus hábitos de vida.

Sin embargo, dicha práctica ha demostrado ser segura. Así lo manifiestan personas vinculadas a esta actividad en el mundo. No hay pruebas que relacionen los ataques conocidos con esta forma de alimentar a los escualos.

Arián Perón, del Centro de Buceo, afirma que allí se cumplen todas las normas de seguridad internacionales, como escoger aguas profundas, el tipo de alimento, el uso de peces sanos y la no utilización de carnadas, hechos que mantienen al animal en su hábitat.

«El tiburón nunca se adapta al régimen de alimento brindado, porque sus características anatómicas se lo impiden. Ellos necesitan de gran cantidad de peces para satisfacer su apetito», asevera el experto.

Debe ser otra, entonces, la «golosina» que los atrae.

¡CUCHUPLÚN PA’L MAR!

Elcida Rodríguez, quien lleva 40 años viviendo aquí, ha visto tiburones desde su portal. Pero también ve la cantidad de desechos que se tiran ahora al mar, cuando antes se enterraban en la arena.

Su preocupación es apoyada por Adalberto Rojas, pescador de cordel, quien reconoce que la indisciplina es palpable, tanto por parte de los pobladores como por los organismos encargados de que la basura se recoja en tiempo.

Jerónimo Molina lleva 13 años vacacionando en esta playa, y afirma que no son solo los vecinos quienes botan desperdicios. «Todo el mundo hace lo mismo: ¡cuchuplún... pa’l mar! Y cuando limpiamos la orilla encontramos hasta vísceras», describe alarmado.

Para Odalys Álvarez, enfermera de esta comunidad, lo más preocupante es que los bañistas no respeten la bandera roja, que prohíbe el baño ante cualquier peligro.

Tal vez, como dice Yordanis Guerra, salvavidas de La Boca, deberían colocarse carteles que expliquen el significado de esa y otras señales, y otras orientaciones útiles para un correcto manejo medioambiental de esta zona costera.

Ese sería un buen compromiso, no solo para los 3 000 habitantes de la comunidad, sino para las más de 25 000 personas que inciden en el entorno los fines de semana.

Y no hay que esperar por las conclusiones del grupo de científicos que investiga las causas de la inquietante visita marina, y de otros elementos que atentan contra el desarrollo sostenible de este escenario natural, para tomar medidas adecuadas.

Los vertimientos descontrolados en el mar ya probaron su impacto negativo en las playas brasileñas de Recife, estado de Pernambuco, donde los tiburones hicieron del surfing un deporte peligroso, con 40 ataques en solo una década, 16 de ellos mortales.

Santa Lucía posee instituciones con reconocimiento nacional del CITMA, y sus hoteles han trabajado fuertemente en el mejoramiento de las condiciones ambientales. En cambio La Boca y sus áreas aledañas presentan cierto deterioro.

Ahora es la aproximación de tiburones lo que nos preocupa, pero, de continuar el desprecio a lo que exige la madre Natura a cambio de su equilibrio y belleza, ¿qué podría llegar a suceder?

Más calor, menos plancton

Según Roger Rivero Vega, científico cubano especialista en cambios climáticos, el recalentamiento global se extiende a las corrientes oceánicas, disminuyendo la productividad de los ecosistemas marinos, costeros y de arrecifes coralinos, así como la cantidad de oxígeno disuelto en el agua.

El plancton (conjunto de pequeños organismos vegetales y animales que son la base de la cadena alimentaria de la fauna marina) emigra hacia zonas más frías, y detrás de él lo hacen también los peces y otros animales que constituyen el sostén principal de los escualos. Esto podría hacerles buscar nuevas fuentes de alimentos.

Sorprendente

Los tiburones poseen mala visión y utilizan el olfato para cazar. Detectan una gota de sangre en 115 litros de agua. No disponen de opérculos (elemento que protege las hendiduras branquiales) y esto los obliga a permanecer en continuo movimiento. Sus dientes pueden ser cientos y solo los de la primera fila son utilizados en la alimentación. Tienen la más alta sensibilidad entre todos los animales para captar la electricidad y pueden oír sonidos de baja frecuencia, entre 25 y 50 ciclos por segundo.

 El tiburón toro

Tiburón Toro. Tamaño máximo: 3,5 m. Peso: 230 Kg

Con una robusta apariencia y reputación de agresivo, el tiburón toro es uno de los escualos grandes más comunes alrededor del mundo.

A pesar de ser una especie principalmente marina, es famoso por incursionar en aguas dulces y a menudo es localizado en ríos, estuarios y hasta en algunos lagos de América Central. También ha sido encontrado a unos 3 000 kilómetros corriente arriba, en ríos como el Amazonas y el Mississippi.

Este tiburón se alimenta principalmente de peces, incluidos otros tiburones, delfines, tortugas y pájaros marinos, pero son conocidos también por sus ataques a seres humanos. Debido a sus incursiones por desembocaduras de ríos y bahías, son más propensos que las otras especies peligrosas de tiburones a encontrarse con gente, y por lo tanto son vistos como una seria amenaza en varias partes del mundo.

Localización: Aguas costeras tropicales y subtropicales de todo el mundo, desde el oeste de Australia hasta Brasil.

Reproducción: Vivíparos. Camadas que contemplan entre 1 y 13 crías.

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