Debaten sindicalistas cubanos cómo lograr más protagonismo

El movimiento obrero tiene que recuperar su espacio en la toma de decisiones en el mundo empresarial

Autor:

Juventud Rebelde

Los asistentes al Congreso reclaman un mayor protagonismo sindical. Foto: Roberto Morejón

Organización del trabajo, empleo, salario, productividad, eficiencia económica, perfeccionamiento empresarial, participación de los trabajadores en la administración, disciplina laboral y administrativa, contabilidad y control, ahorro, atención integral al trabajador, seguridad y salud laborales, exigencia, protagonismo, decisión colectiva, cultura económica, eficiencia y eficacia, capacidad de respuesta ante la producción... y otros tantos vocablos se nombran una y otra vez cuando se compulsa al debate sobre la urgencia de que haya un reflejo concreto de cada una de ellas en el actuar cotidiano de nuestra economía, y de la sociedad en su conjunto.

Eso justifica con creces que no hayan dejado de ser enunciadas ni una sola vez desde que el XIX Congreso de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC) se fuera a los talleres, a las fábricas, a las industrias y, ahora, en su recta final, reúna en La Habana a más de 1 400 delegados en representación de todo el movimiento obrero cubano para delinear juntos los caminos que han de recorrerse para enfrentar los desafíos que imponen los nuevos escenarios en que ya se desenvuelven los trabajadores.

¿Se necesita más cultura económica? ¿Se necesitan nuevas legislaciones laborales? ¿Se necesitan nuevos documentos donde se plasme lo que significa cada una de las palabras—conceptos—acciones mencionados al inicio? Probablemente, sí, pero, en nuestra opinión, lo que más le está haciendo falta a los destinos de la nación es que sus obreros, su movimiento sindical exija que las administraciones hagan lo que deben hacer y no su parecer.

Este lunes el Ministro de Trabajo y Seguridad Social, Alfredo Morales Cartaya, hacía una reflexión medular en una de sus intervenciones durante los debates de la Comisión No.9 del Congreso.

El titular manifestó que la organización del trabajo y la productividad son dos elementos esenciales a la hora de hablar de lo que le estamos tributando a la sociedad y lo que estamos recibiendo de ella, todavía muy distante de lo deseado, pero no imposible de lograr. Porque a la Revolución le interesa que cada cual reciba según su trabajo, y aporte según su capacidad, pero para llegar a ese momento, mucho falta por hacer.

¿Y qué podemos hacer? Cartaya respondió: en primer lugar tener bien claro que la responsabilidad de organizar el trabajo es de las administraciones. Ellas diseñan, ejecutan y controlan con la participación de los trabajadores. En eso hay muchas reservas de productividad, pero hay que trabajar y hacerlo bien. Nadie puede limitar en Cuba a un representante sindical su participación y exigencia en la organización de los procesos productivos de su empresa.

«Terminado el semestre, en el sistema empresarial la productividad del trabajo se incrementó en un 7,5 por ciento y el salario medio creció en un 27,9 por ciento. Hay un incremento, pero no en los términos deseados por el país. Pero también hay una verdad: lo que le estamos entregando a la sociedad como resultado de nuestro trabajo está por debajo de lo que ella entrega a sus trabajadores. Si no hay organización, no hay productividad; si no hay disciplina no hay productividad», puntualizó Cartaya.

Opiniones se escucharon muchas este lunes en el Palacio de Convenciones de la capital y, seguramente, en los demás sitios donde sesionaron las otras ocho comisiones del congreso porque el movimiento obrero cubano ha estado siempre en el centro de todas las batallas decisivas para la permanencia de la Revolución. Pero, este momento necesita de una manera de pensar y actuar diferentes.

QUIÉN LE PONE EL CASCABEL AL GATO

A las dos cifras ofrecidas por el Ministro de Trabajo y Seguridad Social, se suman las ofrecidas por Lina Pedraza, miembro del Secretariado del Comité Central del Partido, quien informó que «de las 3 039 empresas con que cuenta el país, 1 746 reportaron en el semestre gastos superiores a lo planificado; 1 002 (33 por ciento) tuvieron pérdidas; 425 que planificaron utilidades, tuvieron pérdidas, y 725 que planificaron pérdidas, tuvieron utilidades».

Y de inmediato precisó: «Como estamos en el congreso del movimiento obrero, preguntémonos todos si las administraciones de sus entidades les informan sistemáticamente el comportamiento de los costos, de los gastos, de las pérdidas, las utilidades, de los ajustes y reajustes en los planes económicos productivos. ¿Participa el sindicato en el análisis de esos resultados? ¿Son conocidos y entendidos por todo el colectivo laboral? ¿Qué debemos hacer como Sindicato en la planificación, ejecución y control de asuntos tan esenciales como estos?

Como dueños que somos, al igual que las administraciones —si estas son fieles representantes del Estado, si asumen la dirección de manera colectiva, si gozan de liderazgo, si tienen en cuenta las preocupaciones e intereses de sus obreros—, el sindicato está en el deber de expresarle a las administraciones lo que hace mal y lo que hace bien, es su derecho exigirle información veraz del desempeño de la empresa, porque es allí en la base donde se decide el comportamiento global de la economía.

«Consideramos que la función del sindicato está en preguntar, indagar, preocuparse, cuestionarse, señalar, advertir, o sea, en el trabajo de prevención para que no haya indisciplina, la madre de todas las manifestaciones de descontrol, ilegalidad, delito económico y corrupción», sostuvo Lina Pedraza.

CUMPLIR LO LEGISLADO

La preocupación por devolverle a la disciplina el lugar que le corresponde en el ámbito laboral volvió a los debates en la voz de los delegados e invitados. Los primeros se mostraron preocupados por la violación de lo estipulado, ya sea por desconocimiento o por arbitrariedad por parte de las administraciones, y al sindicato le corresponde exigirle a estas que las cosas se hagan como deben ser.

Lo ilustró el Ministro de Trabajo y Seguridad Social, Alfredo Morales Cartaya, cuando se refirió a la reinspección que, en estos momentos, realiza su ministerio del Reglamento de las Relaciones Laborales en aquellas entidades que reportaron violaciones tales como incumplimiento del trámite institucional en la entrega del expediente laboral; existencia de trabajadores que prestan servicios en una plaza vacante sin contratos; ilegalidades en las boletas de asignaciones a los recién graduados y en el hecho de que se le da baja a los trabajadores sin cumplir la sanción administrativa.

«Mensualmente, el Ministerio informará a los Organismos de la Administración Central del Estado y otras entidades del país de los resultados de sus empresas en esta reinspección, como también lo hará a los presidentes de los Consejos Provinciales de la Administración, y al Municipal de la Isla de la Juventud. Las administraciones de las entidades que resulten reincidentes en su evaluación de mal, serán sancionadas severamente. Porque el cumplimiento de lo legislado también tiene que ver con la disciplina que hay que recuperar», concluyó.

EL PERFECCIONAMIENTO ES EL CAMINO

Más de una vez se habló este lunes del Perfeccionamiento Empresarial —nuevo sistema de gestión de dirección, administración y de producción que se aplica en la economía civil, a partir de las experiencias de su implementación en las Fuerzas Armadas Revolucionarias.

El debate giró en torno a si continúa siendo el camino a transitar por las más de 3 000 empresas con que cuenta el país para operar en condiciones reales de eficiencia y eficacia productiva.

Al respecto, Armando Pérez Betancourt, secretario ejecutivo del Grupo Gubernamental que dirige la aplicación de este sistema a nivel nacional, fue categórico al afirmar que «las empresas en perfeccionamiento todavía no han llegado a la perfección. Tenemos problemas como muchos de los que se han señalado en esta comisión a los que se les da un seguimiento sistemático y riguroso y, si las entidades no lo resuelven en los plazos fijados, no continúan en el proceso.

«En estos momentos, precisó, 821 empresas —de ellas, 77 de las FAR— aplican el sistema y hemos tenido que sacar 22 por problemas de contabilidad, de ellos cuatro muy graves, que los hacen totalmente incompatibles con la razón del perfeccionamiento que aspira a tener todas las cuentas claras en el comportamiento de los indicadores de eficiencia y registros de los hechos económicos».

Armando informó también que las 744 empresas perfeccionadas de la economía civil son responsables en estos momentos del 35,9 por ciento de las ventas, del 49,9 por ciento de las utilidades y del 56,4 por ciento de los aportes en CUC dentro del total de los aportes de las 3 039 empresas con que cuenta el país.

Tales aportes —a los que habría que añadir el de las empresas de las FAR— deben ser tenidos en cuenta; dan la señal de que por los caminos del perfeccionamiento deben transitar todas las organizaciones, sin dejar de reconocer que es un proceso en el que las empresas deben superarse a sí mismas constantemente.

Jubilados pero no retirados

Más de 240 000 jubilados y pensionados se encuentran afiliados a los distintos sindicatos de la Central de Trabajadores de Cuba. Algunos, en los centros de trabajo donde laboraron y otros en lugares cercanos a sus domicilios. Que sean útiles, tomar de ellos las experiencias más positivas, es el reto para las secciones sindicales, según se debatió en la Comisión del Congreso dedicada a ese tema.

También las organizaciones de base tienen algunas deudas con estas personas, que por muchos años han permanecido vinculadas al trabajo, entre ellas ofrecerles una atención más integral y promover su participación en las actividades culturales, deportivas y recreativas que se organizan en los centros.

Raúl Odelín Lugo, secretario general de la CTC en la capital y quien presidió la Comisión, destacó lo importante que resulta para el mejor desarrollo de las acciones laborales, que estas personas de gran experiencia transmitan a los más jóvenes valores como la disciplina laboral y el entusiasmo.

Además, muchos de ellos han sido también destacados dirigentes sindicales, por ello sus estilos de dirección y conocimientos en este sentido pueden ser muy útiles.

También se conoció que, en los seis cursos transcurridos desde la creación de las Cátedras del Adulto Mayor, han participado 43 226 alumnos. Hoy están matriculados 14 831, y en las 843 existentes en todo el país laboran 7 000 profesores de manera voluntaria.

También los miembros de mayor experiencia en las secciones sindicales tienen una amplia participación en los Joven Club de Computación y en los Talleres de Manualidad; así como el Movimiento de Jubilados y Pensionados tiene relaciones con sus homólogos en 21 países iberoamericanos.

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