Cuando yo era un enano, era profundo

Hay quienes opinan que en la adolescencia se es inmaduro para integrar la Unión de Jóvenes Comunistas, pero los pioneros sostienen que al terminar la Secundaria están preparados para tomar esa y otras decisiones cruciales

Autor:

Roberto Morejón Guerra

Encuentro entre delegados al Congreso, que ya terminaron la secundaria básica y sus antiguos compañeros. «Óyeme, ahora sí vas a tener “mecha” de verdad». «¡Y cómo vas a tener tareas que cumplir!». «¿No te preocupa que te quede menos tiempo libre?».

Estas fueron algunas de las opiniones de los compañeros de aula de Osmany Cantillo, adolescente que el pasado curso, al concluir el noveno grado en la secundaria básica Américo César, de Guantánamo, resultó elegido militante de la Unión de Jóvenes Comunistas.

Osmany fue uno de los 11 pioneros de su escuela que recibieron el carné de la organización. Para él, este era un sueño de varios años, cuando su hermano Omar, hoy estudiante universitario, también se hizo acreedor de dicho mérito al finalizar la enseñanza secundaria.

«Cuando él estaba en noveno grado, yo estaba en quinto, y me decía: “Tienes que ser como yo, tienes que luchar para ser militante también”. Por eso, el día que recibí el carné me dijo: “Cumpliste conmigo”».

Osmany Cantillo. —Terminas la secundaria siendo miembro de la UJC. ¿Cómo los ven a ustedes los demás pioneros?

—Como la élite. Apartando la modestia, esto no fue un regalo de nadie, sino un reconocimiento a nuestro esfuerzo. Nosotros comenzamos la secundaria inmersos en la Batalla de Ideas, y desde el principio demostramos nuestra convicción de estar dispuestos a defender la Patria a cualquier precio.

«Nos exigieron mucha disposición para participar en cualquier actividad: marchas, tribunas abiertas, trabajos voluntarios... Pienso que ser militante significa tener ante todo responsabilidad, abnegación, temple, ser el primero en todo, dar el ejemplo. Y hay un reconocimiento por parte de nuestros compañeros de que ese carné, además de un mérito, es un premio a todo ese esfuerzo».

DELEGADOS DE VANGUARDIA

Según explicó a JR Keila Estévez, vicepresidenta de la Organización de Pioneros José Martí, de los 212 delegados de noveno grado al Cuarto Congreso Pioneril, 207 son militantes de la UJC.

«Es un proceso que ya se viene desarrollando desde 1998; gracias a él, la Juventud ha crecido con más de 151 000 pioneros en todo el país. Es una fase muy especial, porque estamos acrecentando las filas de la organización con un pionero que apenas tiene 13 o 14 años, lo cual es una inyección de energía que llega a la enseñanza media superior donde va a continuar estudiando.

«Es un proceso muy riguroso, pero cada año es mayor el número de pioneros que desean ser militantes. Y es un dilema hoy, porque la familia también quiere, y el pionero, desde que está en séptimo, está viendo a los de noveno grado hablando de ese tema, y se pregunta: “¿Puedo ser militante de la UJC?” Y eso lo hace ser mejor, porque se esfuerza los tres cursos de secundaria para integrar esa organización».

—¿Qué requisitos se exigen a los pioneros para ser jóvenes comunistas?

—Este es un premio que se da a los que más se destacan. Pero no por notas académicas ni por concursos; es el que más se distingue integralmente; el que da el paso al frente ante cada tarea; el que participa en el movimiento de pioneros exploradores; el muchacho educado, el que ayuda a los demás...

ELECCIÓN PARA CRECER

Gabriela Castellanos. Gabriela Castellanos es una adolescente capitalina de 15 años. Ella recibió su carné de manos de sus padres el pasado 14 de junio, en un acto en el cine-teatro Astral.

«Este proceso lo validan los mismos estudiantes, declara. El joven es seleccionado y aceptado por el destacamento, y a partir de ahí se desarrollan numerosas etapas relacionadas con la aprobación no solo del estudiantado, sino del Consejo de Dirección».

Según Gabriela, a pesar de que el proceso empieza en séptimo grado, muchos pioneros creen erróneamente que se desarrolla únicamente en noveno.

«Se necesita un trabajo de información, para que se conozcan a fondo los detalles de este proceso. Pienso que se deben aprovechar más las capacitaciones que se imparten mensualmente a los pioneros, para que sean partícipes de la labor de nuestras organizaciones políticas».

—Hay quien opina que a los 14 años se es aún muy inmaduro para pertenecer a la UJC...

—Los tiempos cambian y la mente evoluciona —dice Gabriela. Con todos los medios que ha puesto la Revolución en nuestras manos, y la preparación que recibimos de nuestros maestros, somos adolescentes más preparados, con un nivel de responsabilidad y madurez mayor.

«Creo que el joven cubano que termina sus estudios de secundaria ha de tomar otras decisiones cruciales para su futuro, como la continuidad de estudios; pertenecer a la UJC se ajusta a su capacidad de razonar y de determinar por sí mismo cuál va a ser su destino».

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